EPILOGO por Gary North

EPILOGO

por

Gary North

Y si tu ojo te fuera ocasión de caer, sácalo; mejor te entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Buena es la sal; mas ti la sal se hace insípida, ¿con que la sazonarais? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz lo s unos con los otros (Marcos 9:47-50).

La gran tribulación

es
un libro acerca “del juicio de Dios. Es probable que no haya sido el juicio en que ud. pensaba cuando compro el libro. Sean los que sean los eventos bíblicos que ud. asocia con la palabra “juicio,” o las palabras “gran tribulación,” no olvide al leer este Libro que estos juicios terrenales no son nada comparados con el juicio eterno que Jesús dijo que vendría al final de los tiempos. Los juicios terrenales de la gran tribulación son “ arras” – pagues iniciales – de la ira santa de Dios en la eternidad.

En realidad, nuestro uso del lenguaje es inexacto cuando hablamos del juicio de Dios exclusivamente como castigo. En la Biblia, el juicio tiene dos propósitos:

bendición y maldición. Vemos esto e n el Juicio final, donde, después de la resurrección de toda la humanidad, Dios juzgará a los hombres. El juzga entre los hombres: “ovejas” a un lado y cabras” al otro (Mateo 25:33). (Espero que no haya alguien que lea este libro y que sea tan “liberalista” que piense que Jesús estaba hablando literalmente de ovejas y cabras. El Literalismo tiene sus límites. La Biblia esta llena de símbolos que se deben tener presente al leer.

Jesús hablaba de personas, no de animales. Usted y yo estaremos allí en la gran división.) La gran división final lleva a dos lugares eternos diferentes:

Entonces el Rey diré a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. . . Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus Ángeles

(Mateo 25:34, 41).

 

Habrá gente eternamente

bendita y maldita. Cada grupo va a su respectiva lugar “de descanso” eterno, aunque no hay descanso para los males. En realidad, los dos lugares se pueden definir en términos de descanso: descanso ético para los que viven para siempre en el reino de Dios, y ningún descanso para quienes viven (existen) en la segunda muerte del lago de fuego.

La segunda muerte es la última y eterna maldición. Es una muerte viva, es decir, una muerte espiritual con la sensación del dolor. La Biblia habla del peer dolor imaginable: el fuego. “

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda” (Ap. 20:14). Esto no es aniquilación, según enseñan varias sectas. No es el olvido. No es una no-existencia. Los condenados al lago de fuego eterno alegremente cambiarían sus cuerpos eternos por un mero olvido. El olvido significaría un escape de las eternas agonías de la maldición de Dios, el silencio muy anhelado de Dios. Pero Dios no hace silencio. Los pecadores en el infiero y luego en el lago de fuego nunca tendrán la oportunidad de silenciar a Dios. El pecado tiene consecuencias eternas.

Es el Juicio final de Dios lo que determinará para siempre a los benditos y los malditos, los vivos y los muertos, los acatadores y los desacatadores del, pacto, los cristianos, y los incrédulos.

Observe que la Biblia enseña que tanto el reino post-resurrección de Dios como el lugar de eterno tormento fueron creados en la fundación del mundo. El reino de Dios fue creado para los redimidos, mientras que el lago de fuego fue creado para el diablo y sus Ángeles, aunque Dios lo utiliza también para los desacatadores humanos del pacto (

Mateo 25:41). El lago de fuego tiene una característica conocida como “el gusano.” No sabemos lo que es esto, pero sabemos lo que no es. No es un ángel caído, porque los ángeles caídos permanecen también eternamente impotentes.

El gusano no es la conciencia humana, porque no hay ningún sentido de sumisión voluntaria ante Dios y Su Ley. Los desacatadores permanecen desacatadores para siempre. Es posible que el gusano sea un remordimiento constante de los hombres por no ser Dios. Lo que sabemos es que nunca muere. Y si nunca muere, entonces sus victimas nunca entran en la paz del olvido que los discípulos de las sectas falsas anhelan. El gusano atormenta a los desacatadores del pacto para siempre. 

Este libro trata del juicio terrenal. Lo que acontecerá en el cielo ha sido experimentado en la tierra: bendiciones y maldiciones. La gran tribulación fue (no “será”) un evento en la historia que reflejo en una pequeña medida el horror de la futura maldición que viene.

Comparada con el

lago de fuego, la gran tribulación fue una breve incomodidad, que afecto a un grupo pequeño de personas. Sin embargo, comparada con las bendiciones condicionales basadas en el pacto de Dios con Su pueblo escogido, los judíos –bendiciones que fueron revocadas en el año 70 d. de Cristo – la gran tribulación fue una catástrofe que transformo al mundo. Este libro trata de esa catástrofe.

El Desarrollo de la Bendición y la Maldición
 
Los
juicios de Dios vienen en la historia y también después de la resurrección de los muertos. Esto nos guía a una doctrina fundamental de la Biblia, una que actualmente se menciona raras veces, aun por los pastores y teólogos (especialmente por los teólogos): el desarrollo de la bendición y la maldición. En general, se cree que el cielo y el infierno son el fin, pero esto es erróneo. El cielo y el infiero no son el estándar final, porque históricamente son lugares incompletos. Las personas no tienen su cuerpo en el cielo o en el infierno. Tienen que esperar hasta el Juicio final para recibir su cuerpo. Esto implica que las peticionas son resucitadas tanto del cielo como del infierno en la Resurrección final. Tenemos que deducir entonces, que el cielo aun no es perfecto, porque las personas aun no poseen su cuerpo perfecto resucitado. Aun esta incomplete.
 
También, en el tiempo de Juan, ellos clamaban a Dios para que El mandara Su juicio, lo que era otra indicación de su condición incomplete por no tener un cuerpo: “Y clamaban a gran VOZ, diciendo: ¿Hasta cuando, señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra” (Apocalipsis 6:10). Las bendiciones de Dios en el cielo son históricamente incompletas. Del mismo modo, el infierno es un lugar de relativa gracia, si comparamos el infierno con el lago de fuego. En el infiero, la gente no tiene un cuerpo perfecto para quemarse eternamente, solamente almas. Las maldiciones de Dios sobre ellos por lo tanto, son limitadas. Además, el relato de Jesús acerca del rico que muere y va al infierno indica que existe un tipo de comunicación entre los habitantes del infierno y por lo menos una persona en el cielo, “Padre Abraham” (Lucas 16:23-31).
 
Por lo tanto, las maldiciones de Dios en el infierno son históricamente incompletas. Después del Juicio final, el fuego del infierno ya no será limitado, de baja temperatura, y separado del cuerpo. También cesará toda comunicación con alguien en el reino de Dios. Se terminarán los últimos indicios de gracia para los malditos, cuando el infierno, el diablo, sus Ángeles y los incrédulos resucitados sean todos ceremoniosamente arrojados en el lago de fuego (Apocalipsis 20:14), tal como se instaura la gracia para los santos cuando parten del cielo y corporalmente entran a los restaurados Cielos Nuevos y Tierra Nueva.

A partir de este memento en adelante, los que están en el infierno podrán meditar en los tiempos pasados acerca de las comodidades relativa el hades y decir correctamente que Dios, “ya no es dominado tan fácilmente.” Ni a los cristianos ni a los incrédulos les gusta pensar en tales cosas. Por esto no hace que estos eventos futuros sean menos reales o inevitables.

 

Dos Desarrollos, Resultados Desiguales

Una posible fuente de confusión debe ser aclarada. He dicho que tanto la bendición como la maldición se desarrollan. Me refiero al

desarrollo después del Juicio final, no antes. El bien y el mal no son igualmente poderosos en la historia. Las bendiciones de Dios fortalecen a los acatadores del pacto, mientras que Sus maldiciones debilitan a los desacatadores del pacto. La promesa de Dios a Eva acerca de la simiente que venia (Génesis 3:15) era mas poderosa que todos los intentos de Satanás por destruir la descendencia basada en el pacto.

El área de Noe era más poderosa que el Diluvio. El Éxodo más poderoso que-la esclavitud egipcia. La resurrección de Cristo mas poderosa que la cruz, La Iglesia se volvía visiblemente mas poderosa que Israel después del año 70 d. de C. El cristianismo es más poderoso, en principio, que el humanismo, y a la larga esto se manifestara cada vez más en la historia, El poder a largo plazo resulta del acatamiento del pacto: obediencia a la Ley de Dios por el fortalecimiento del Espíritu Santo. La impotencia a la larga viene por la desobediencia del pacto: desacatamiento a la Ley de Dios por el fortalecimiento de Satanás. El cielo y el infierno son lugares en el desarrollo de la bendición y la maldición respecto al pacto. El infierno como lugar de la ira y maldición de Dios, y el cielo como lugar de bendición y amor, y tanto el infierno como el cielo son limitados por la historia. Dios da Su veredicto de “perdido” a los del infierno, así como declara “salvo” a los del cielo. El infierno es tan real como el cielo; pero es impotente comparado con el cielo. Tanto la viola como la muerte son aspectos de ese desarrollo basado en el pacto. En realidad, la viola y la muerte son principalmente conceptos ligados al pacto, no conceptos físicos, como veremos.

Existen en relación al pacto de Dios. La viola y la muerte deben siempre ser de húmidos en términos de la estructura del pacto de cinco puntos:

1. La trascendencia (pero también presencia) de Dios

2. La jerarquía de la creación de Dios

3. La ley de Dios

4. El juicio (sanciones) de Dios

5. La herencia (desheredad) de Dios

1. Para una explicacion bien detallada del pacto de cinco puntos se recomienda el Libro en ingles por Ray Sutton, That They May Proper: Dominion By Covenant , (Box 8000, Tyler, Texas: Instituto para la Economía Cristiana, 1987).

 

El cielo y el infierno están limitados por el tiempo y por su relación con los eventos en la tierra. Los dos mundos post-resurrección no tendrán esta limitación, porque la gracia de Dios brillará perfectamente en el cielo nuevo y tierra nueva, y también Su ira brillara perfectamente en el Lago de fuego. No hay en la historia escape de Dios:

“?A donde me iré de tu Espíritu? ¿Y a donde huirá de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estas tu; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, Allí tu estas” (Salmo 139:7-8).

Cuanto más estará Dios presente en el juicio eterno, ya sea en el lugar de ilimitada bendición como en el de maldición! La presencia de Dios es eterna; así que, una vez creados, el futuro de los seres humanos no tiene fin. Muchos desearían que tuvieran un fin. Para los habitantes del lago de fuego, un futuro sin fin es contrario a la viola eterna: es la eterna segunda muerte.

La Biblia habla aquí de la presencia de Dios en el sentido de conocer y observar todas las cosas, controlando todas las cosas. No se trata de Su presencia en el sentido de presencia étic

a: manifestando gracia (ya sea común o salvadora) a las personas. Esa clase de presencia no existirá en el lago de fuego. Los habitantes del lago de fuego están separados de Dios eternamente, no en el sentido de que los hombres pueden escapar de la presencia de Dios, sino en cuanto a que no pueden orar a Dios, .buscar Su rostro, o esperar recibir Su misericordia.

El esta presente con ellos así como estaba presente en la zarza ardiente: como fuego consumidor. El esta presente en cierto sentido como el gusano que nunca muere. (No son Satanás ni un Ángel caído los que sirven como el gusano, ya que son igualmente impotentes y están bajo maldición. Dios devora a ellos también.)

El esta presente porque El es omnipresente: presente en todos los lugares. Esta presencia como Juez es la principal maldición de Dios porque significa Su ausencia ética como Salvador y fuente de gracia. Las personas con su cuerpo pasarían la eternidad en presencia de la ira de Dios, quien es el gusano que devora, y nunca mas verán Su gracia.

Como siempre, lo importante es la ética. La viola y la muerte son funciones de la ética basada en el pacto, y no son un periodo de existencia en si. La viola es un regalo de la gracia de Dios, una bendición absoluta: “El que cree en el Hijo tiene viola eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la viola, sino que la ira de Dios esta sobre El” (Juan 3:36). Los desacatadores del pacto tienen existencia en la tierra, pero no la viola: no verán la viola, que es la viola basada en el pacto, digo Jesús. Tendrán la misma existencia en el lago de fuego: no verán la vida.

La vida depende de la ética, no es una mera función de percepción natural. Los que están en rebelión contra Dios están éticamente muertos.
 
No tienen la vida.

Es una mentira del diablo cuando se piense que la mera percepción física es la vida, y que la muerte física es el fin de ella. También es mentira cuando se cree que los muertos no tendrán percepción, especialmente una apercepción incomparable e inconcebible del dolor. En el infierno no físico los muertos tienen, y también en el eternamente físico lago de fuego, los muertos tendrían percepción. ¡Lo que darían para no tenerla! En este case, la nada seria mucho mejor que algo.

Acepte Ud. el sacrificio de Jesucristo en Calvario como su único sustituto ante los ojos de Dios. No se haga falsas ilusiones de un mundo sin nada más allá de la tumba. Los pecadores merecen mucho más que nada.
 

Tomando en Serio el Sufrimiento de Cristo

Debido a que la gente raramente considera la realidad del lago de fuego, es que no comprenden plenamente ni toman en serio las repercusiones físicas y eternas de los sufrimientos del Hijo de Dios en el Calvario. “

Es importante, claro, pero no es para tanto,” piensan ellos. No toman en serio la Ley de Dios. No toman en serio el juicio eterno de Dios. Esto, desde luego, es precisamente la esencia del pecado: no tomarlo en serio.

¿Que pasa con quienes rehúsan aceptar la obra sacrificial de Cristo? Su ruina es similar a los de la era vetero Testamentoaria que rechazaban en su vida terrena aceptar el holocausto representativo de los animales sobre el altar de Dios. Actualmente, no hay bueyes ni cabras que están tomando su lugar. Ellos mismos tomaría el lugar de los bueyes y las cabras sobre el altar eterno de Dios. Todavía no. Ellos por ahora están disfrutando – comparado con lo que les espera después del Juicio final — un breve descanso en el infierno. Después del Juicio final, la temperatura realmente subirá, para el cuerpo y el alma, “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Ellos recordarán nostálgicamente el infierno como un lugar de limitada maldición. El infierno será entonces considerado como lugar de descanso y recreo relativo. El sistema de campos de concentración del Gulag, d e l a Unión Soviética, será recordado por sus victimas desacatadoras del pacto como un verdadero paraíso.

No existe un purgatorio para los pecadores. Nada purga las consecuencias del pecado después de la muerte del pecador. El infierno es el único “purgatorio,” en el sentido de que es un lugar de limitada maldición. La función del infierno es comparable a la de una prisión en una nación bíblica: un cárcel hasta que reciba la sentencia final. Es mejor estar allí que en la corte del Juez, y ciertamente mucho mejor que el lugar de ejecución — la ejecución eterna.
 

La Sal del Pacto de Dios

L a sal es simbólica de juicio en la Biblia. Acuérdese, el juicio tiene dos propósitos: bendición y maldición. Por lo tanto, la sal es tanto para bendición como para maldición. Sabemos por el lenguaje del Nuevo Testamento que la sal puede ser una bendición, porque los cristianos son descritos como sal. “

Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con que la sazonarais? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros” (Marcos 9:50). Otra vez, Jesús dijo en el Sermón del Monte: ‘Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con que será salada? No sirve mas para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13).

Obviamente, la sal no pierde su saber, pero se la puede mezclar con otras cosas y llega a ser insípida o amarga. Esto es lo que el pecado hace a lo bueno. Cuando los buenos se corrompen, merecen la maldición en la historia, merecen “ser hollados por los hombres.”

No sirven para nada.

¿Qué diremos de la sal como maldición?

El primer ejemplo es la esposa de Lot. Ella miro hacia atrás, hacia la llanura donde Sodoma y Gomorra recibían el ardiente juicio de Dios. Dios la convirtió en estatua de sal (Génesis 19:26). ¿Por que sal? Porque en el sistema sacraificial de Dios, la sal siempre acompaña al juicio. “Y sazonaras con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal (Levítico 2: 13). Aquí encontramos la frase, “la sal del pacto de Dios.” En un sentido Dios sazona Sus juicios basados en el pacto con sal. La sal es buena, es una bendición. Quienes acatan el pacto son la sal de la tierra en la historia. Pero si mezclamos nuestra sal con la corrupción, como hizo la esposa de Lot, entonces nos convertimos en sal muerta en cuanto al pacto, sal corrupta, e inútil para Dios.

La sal era un aspecto requerido del sistema sacrificial de Dios.

Al segundo día ofrecerás un macho cabrio sin defecto, para expiación; y purificaran el altar, lo purificaron con el becerro. Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada; y los ofrecerán delante de Jehová, y los sacerdotes echaran sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová (Ezequiel 43:22-24).

Siempre tiene que haber sal sobre el altar, y los cristianos son esa sal. Actualmente, las almas de los escogidos en el cielo sirven como sal para las almas de los condenados sobre el altar de Dios, el infiero. Después del Juicio final, estando en el cielo nuevo y tierra nueva en sus cuerpos resucitados libres del pecado servirán como sal eterna en el altar eterno de Dios, el lago de fuego. Siempre habrá un sacrificio sobre ese altar, con la misma segundad de que siempre habrá una Iglesia, la santa sal de Dios. Sobre ese altar ardiente el juicio de Dios quemará durante el tiempo que exista la Iglesia: para siempre
(Marcos 9:49).
 
No puede haber sacrificios aceptables sin sal. Dios no aceptará sacrificios sin sal. El preservará Su Iglesia, porque siempre preservará Su altar. Su Ley es perpetua, Su justicia es perpetua, y Su juicio es eterno, así las bendiciones como las maldiciones. Esto es un argumento bíblico contra la herejía de la “aniquilación.” La sal en la historia también es destructiva. No solo agrega saber, también mata, y mata “para siempre.”

Fue usada en el mundo antiguo como medio de destruir a una ciudad enemiga, porque al salar el Área cultivable de una ciudad se destruía su futura productividad. “Y Abimelec peleo contra la ciudad todo aquel día, y tomo la ciudad, y mato al pueblo que en ella estaba; y asodo la ciudad, y la sembró de sal” (Jueces 9:45). Dios salo a Sodoma y Gomorra, y luego otras ciudades. ¿Por qué? Para preservar Su pacto. Chilton reproduce este pasaje en su totalidad en The Days of Vengeane,2 en relacion a los sacrificios del Temple. Lo hace en sus observaciones introductorias a la seccion del libro sobre las sanciones del pacto de Dios (pag. 226):
Y lo apartara Jehová de todas las tribus de Israel para real, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley. Y dirán las generaciones venideras, vuestros hijos que se levanten después de vosotros, y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades de que Jehová la habrá hecho enfermar (azufre y sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada, ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como sucedi6 en la destruccion de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim; las cuales Jehová destruyo en su furor y en su ira); mas aun, todas las naciones dirán: ¿Por que hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Que significa el ardor de esta gran ira? Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová el Dios de sus padres, que el concertó con ellos cuando los saco de 1a tierra de Egipto, y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. Por tanto, se encendi6 la ira de Jehová contra esta tiara, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro (Deuteronomio 29:21-27).
 
 2. El libro de 721 paginas del autor David Chilton, una exposición del libro de Apocalipsis que examina mas detalladamente la perspectiva escatología presentado en Gran Tribulacion Day of Vengence, (Tyler, Texas, ICE, 1987).

Las frases de estas maldiciones hacen referencia a la temperatura: “

azufre y sal, abrasada toda su tierra ”; “ el ardor de esta gran ira”; “se encendió la ira de Jehová contra esta tierra.” Es totalmente erróneo hablar de los juicios de Dios en la historia sin fuego. Pero también es erróneo hablar del fuego enjuiciador de Dios sin sal. Los dos elementos son utilizados en el juicio de Sodoma y Gomora. La sal es el saber del juicio. Así que, la presencia de la Iglesia en la historia es el saber del juicio en la historia. Los cristianos sirven tanto para preservar como para destruir, porque las sanciones respecto al pacto de Dios son dobles: bendiciones y maldiciones.

Lo que es cierto de las maldiciones del pacto de Dios en la historia (
antes de la resurrección y Juicio final ) es igualmente cierto de las maldiciones en la eternidad ( después de la resurrección y Juicio final). El lago de fuego es el lugar “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.” La eternidad del Nuevo Cielo y la Nueva Tierra es tan segura que la eternidad del lago de fuego. Las sanciones del pacto de Dios nunca terminan.
 

La Muerte Respecto al Pacto y el Bautismo de Fuego

La muerte es un fenómeno relacionado al pacto. Dios le dio a Adán que moriría el día que comiera del fruto prohibido. Adán comió y murió.

Murió respecto al pacto. Las maldiciones de Dios basadas en el pacto recaían sobre el. No moría físicamente (una muestra de la gracia de Dios para el en la historia), aunque su cuerpo murió definitivamente aquel día. Tiene las marcas de la maldición: el sudor del rostro (Génesis 3:19). Al sumo sacerdote no le fue permitido exhibir esta misma marca de la maldición, por eso se le exigía que se pusiera la mitra sobre la frente y se vistiera de lino (Éxodo 28:37-43), Ezequiel nos dice específicamente en su visión, que se requería que el sumo sacerdote se vistiera de lino para evitar sudar (Ezequiel 44:18). El cuerpo de Adén moría progresivamente a través del proceso de envejecimiento de nueve siglos; y al fin murió (Génesis 5:5).

No pudo escapar a la sanción de maldición respecto al pacto de Dios.

Esta muerte física era solo la primera muerte. Hay una segunda muerte, la muerte postresurrección después del Juicio final (
Apocalipsis 20:14). ¿Por que se requiere esta segunda muerte? Porque al desacatarse el pacto, y persistir así hasta el día de la primera muerte, se llega así a una condición Permanente. El pacto de Dios es eterno. Por lo tanto, la oposición y condición de uno como acatador o desacatador del mismo llega a ser permanente en la muerte del cuerpo pre- resurrección.
 
Si las personas pudieran escapar en la eternidad de su posición como desacatadores del pacto por cualquier medio, incluso la aniquilación, podrían eliminar entonces la permanencia de las sanciones del pacto de Dios. Pero Dios no permitirá un ataque a Su soberanía en la eternidad. Sus sanciones nunca se acabaran, porque Su pacto nunca termina.

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