09. JERUSALEN BAJO SITIO

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JERUSALEN BAJO SITIO

Ataque del Abismo

Así como el Águila había advertido (Apocalipsis 8:13), el toque de la quinta Trompeta (Apocalipsis 9:1-12) señala la intensificación de las plagas en esta serie. Puesto que esta maldición es semejante a los grandes enjambres de langostas que descendían sobre Egipto en la octava plaga (Éxodo 10:12-15), estas “langostas” son diferentes: son demonios del “Abismo,” el pozo del abismo, mencionado siete veces en Apocalipsis (9:1, 2, 11; 11:7; 17:8; 20:1, 3). La Septuaginta por primera vez usa el término en Génesis 1:2, que se refiere a la profunda oscuridad original que el Espíritu creativamente superaba (y metafóricamente “venció’Juan 1:5). En el simbolismo bíblico, el Abismo es el extremo mas lejano del cielo (Génesis 49:25; Deuteronomio 33:13) y de las montañas mas elevadas (Salmo 36:6). Se lo utiliza en la Escritura con referencia a las partes mas profundas del mar (Job 28:14; 38:16; Salmo 33:7) y a los ríos y los vertientes subterráneos de agua (Deuteronomio 8:7; Job 36:16), de donde las aguas del Diluvio provenían (Génesis 7: 11; 8:2; Proverbios 3:20; 8:24), y que alimentaba el reino de Asiría (Ezequiel 31:4, 15). La acción de cruzar por el Mar Rojo del pueblo del pacto es comparado con la travesía por el Abismo (Salmo 77:16; 106:9; Isaías 44:27; 51:10; 63:13). El profeta Ezequiel amenazo a Tiro con una gran desolación en la tierra, en la cual Dios elevaría el Abismo para cubrir la ciudad con un nuevo Diluvio, llevando a su gente abajo, al foso, en las partes más bajas de la tierra (Ezequiel 26:19-21), y Jonás hablaba del Abismo en t6rminos de la excomunión de la presencia de Dios, un exilio del Templo (Jonás 2:3-6). La morada del Dragón Job 41:31; Salmo 148:7; Apocalipsis 11:7; 17:8), la prisión de los demonios (Lucas 8:31; Apocalipsis 20:1-3; 2 Pedro 2:4; Judas 6), y la región de los difuntos (Romanos 10:7)son todos llamados con el nombre de Abismo.

 
De este modo San Juan advierte a sus lectores que el infierno esta por estallar sobre la Tierra de Israel; así como para el Tiro de antaño, el Abismo esta subiendo para cubrir la Tierra con sus espíritus inmundos. El Israel Apostata ha de ser arrojado de la presencia de Dios, excomulgado del Temple, y llenado con demonios. Uno de los mensajes centrales de Apocalipsis es que la
Iglesia adora en el tabernáculo del cielo (Apocalipsis 7:15; 12:12; 13:6); el corolario de esto es que la iglesia falsa adora en el tabernáculo del infiero.

¿Por que la plaga de langostas dura cinco meses?

Esta figura es, en primer lugar, una referencia al periodo de los cinco meses, desde mayo hasta septiembre, cuando las langostas suelen aparecer. (La característica extraordinaria es que estas langostas Permanecen durante todo el periodo, atormentando constantemente a la población.)

Segundo, esto parece referirse en parte a las acciones de Gesio Floro, de Juda, quien durante cinco meses (comenzando en mayo de 66 con la matanza de 3,600 ciudadanos inocentes) atormentando a los judíos, deliberadamente incitándoles a rebelarse. Tuvo éxito: Josefo fecha el comienzo de la Guerra de los judíos a partir de este memento.

Tercero, el uso del numero cinco se asocia en la Escritura con el poder, y específicamente con la organización militar – la distribución de la milicia israelita en formación de pelotón de escuadras de cinco ( Éxodo 13:18; Números 32: 17; Josué 1:14; 4:12; Jueces 7:11; 2 Reyes 1:9 y sigs .). Por mandato de Dios, un ejército de demonios del Abismo iba a atacar a Israel. Durante el ministerio de Cristo, Satanás cayo a la tierra como ‘Estrella del cielo(Apocalipsis 12:4, 9, 12); y, San Juan dice, “la nave del pozo del Abismo le fue entregado. Y abrió el peso del Abismo.” Esto significa exactamente lo que Jesús profetizo durante Su ministerio terrenal: la Tierra, que había recibido los beneficios de Su obra y luego Le había rechazado, seria inundada con los demonios del Abismo. Debemos notar que se le da la llave a Satanás, porque es Dios quien envía a los demonios como forma de azotar a los judíos. Los hombres de Ninive se levantaran en el juicio con esta generación, y la condenaran; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando, reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adobada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que el, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peer que el primero.

Así también acontecerá a esta mala generación (Mateo 12:41-45),

A causa del rechazo de Israel del Rey de reyes, las bendiciones que habían recibido se convertirían en maldiciones. Jerusalén había sido “ barrida” por el ministeno de Cristo; esta vez se haría “ habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible ” (Apocalipsis 18:2). Todo la generación quedaría poseída por los demonios; la progresiva locura nacional es evidente al leer el Nuevo Testamento, y sus horrorizantes etapas finales son ilustradas en las paginas de Las guerras de los judíos de Josefo: la perdida de toda habilidad de razonar; las turbas delirantes que se atacaban unos a otros, las multitudes que seguían a profetas claramente falsos; 1a búsqueda enloquecida y desesperada de comida, las matanzas en masa, ajusticiamientos, suicidios, padres que asesinaban sus propios familiares y las madres que comían a sus propios hijos. En verdad, Satanás y sus huestes pululaban por toda la tierra de Israel consumiendo a los apostatas. La vegetación de la tierra quedo totalmente exenta de la destrucción causada por las ‘langostas.” Esta fue una maldición sobre los impíos. Solo los cristianos quedan inmunes de la mordida dolorosisima de los demonios (Marcos 6:7; Lucas 10:17-19; Hechos 26:18); los Israelitas no bautizados, que no tenían los “sellos en sus frentes(Apocalipsis 7:3-8), fueron atacados y atormentados por las fuerzas demoníacas. Y el propósito inmediato que Dios tenia al desatar esta maldición no era la muerte, sino el puro tormento, mientras que la nación de Israel pasaba por una serie de convulsiona demoníacas. San Juan repite lo que nos ha dicho en Apocalipsis 6:16, que “los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán, y ansiará n morir, pero la muerte huirá de ellos. ” Jesús había profetizado específicamente este anhelo para la muerte entre la generación final, la generación de judíos que le crucifico (Lucas 23:27-30). Según lo que Dios había dicho desde hacia mucho: “Mas el que peca contra mi, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte ” (Proverbios 8:36).

La descripción de los demonio-langostas en Apocalipsis 9:7-11 tiene muchas similitudes con los ejércitos paganos invasores mencionados en los profetas (Jeremías 51:27; Joel 1:6; 2:4-10; Levítico 17:7 y 2 Crónicas 11:15, donde la palabra hebrea para demonio es peludo). Puede que este pasaje se refiera también, en parte, a las bandas satánicas de los sanguinarios celotes que agobiaban a los ciudadanos de Jerusalén, entrando en las casas, cometiendo homicidios y violaciones indistintamente. De modo característico, estos pervertidos se vestían de rameras con el fin de seducir a confiados hombres y luego matarlos.

Un punto particularmente interesante en cuanto a la descripción del ejército de demonios es la declaración de San Juan que “ el ruido de sus alas era como el  de muchos carros de caballos corriendo a la batalla .” Esto es el mismo ruido hecho por las alas de los Ángeles en la Nube de Gloria ( Ezequiel 1:24; 3:13; 2 Reyes 7:5-7); la diferencia aquí es que el ruido proviene de los Ángeles caídos.  San Juan identifica al rey de los demonios con el “ Ángel del Abismo,” y menciona su nombre tanto en Hebreo (Azadón) como Griego (Apolion) – una de las muchas indicaciones del carácter esencialmente hebraico de Apocalipsis. Las palabras significante Destrucción y Destructor “Abadon” se usa en el Antiguo Testamento para referirse a la regi6n de los difuntos, el “lugar de destrucciónJob 26:6; 28:22; 31:12; Salmo 88:11; Proverbios 15:11; 27:20). De este modo San Juan presenta a Satanás como la personificaci6n misma de la muerte (1 Corintios 10: 10; Hebreos 2:14).

Es claro, el desatar todos los huestes de destructores sobre la nación judía producía ciertamente un infierno - en la tierra. Y sin embargo, San Juan nos dice que esta erupción de demonios en la tierra era solamente “el primer Ay. ” Horrores aun más grandes les esperaban.

El Ataque del Eufrates

Las primeras palabras de San Juan en cuanto a la sexta Trompeta (Apocalipsis9:13) otra vez nos recuerdan que las desolaciones creadas por Dios en la tierra suceden en defensa de Su pueblo (Salmo 46), como respuesta a la adoración oficial basada en el pacto: el mandato del sexto ángel es dado por una voz “ de entre los cuatro cuernos del altar de oro [o sea, el altar de incienso] que estaba delante de Dios.”

El mencionar este punto obviamente tiene la intención de alentar al pueblo de Dios en la adoración y oración, confirmándoles que las acciones de Dios en la historia proceden de Su altar, donde El ha recibido sus oraciones. La Iglesia de Jesucristo es el nuevo Israel, la santa nación, el pueblo verdadero de Dios, que posee “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo” (Hebreos 10:19). San Juan asegura a la Iglesia del primer siglo que Dios oirá y responderá a sus oraciones. El se vengará de sus perseguidores, porque la tierra es bendita y enjuiciada por las acciones litúrgicas y  decretos judiciales de la Iglesia.

La prontitud de Dios para oír y Su disposici6n para aprobar las oraciones de Su pueblo es continuamente proclamado en la 

Escritura (Salmos 9:10; 10:17-18; 18:3; 34:15-17; 37:4-5; 50:14-15; 145:18- 19 ). Dios nos ha dado muchos ejemplos de las oraciones imprecatorias, que comprueban repetidas veces que un aspecto de la actitud de un justo es el odio para con los enemigos de Dios y la oración ferviente por su ruina y destrucción ( Salmos 5:10; 10:15; 35:1-8, 22-26; 59:12-13, 68:1-4; 69:22-28; 83; 94; 109; 137:8-9; 139:19-24; 140:6-11 ). ¿Por qué será que no vemos la caída de los males en nuestros tiempos? Una parte importante de la respuesta es la Iglesia moderna se rehúsa a orar bíblicamente y Dios nos ha asegurado: “

Pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2). Pero la Iglesia del primer siglo, orando fiel y fervorosamente para que el apostata Israel sea destruido fue oída en el altar celestial de Dios. Sus Ángeles fueron comisionados para atacar.

En los versículos 14-16, el sexto Ángel es autorizado para desatar a los cuatro ángeles que estaban “atados junto al gran rió Eufrates”; luego traen contra Israel un ejercito compuesto por “doscientos millones.”  Al norte, el rió Eufrates fue el linde entre Israel y las temibles fuerzas paganas de Asiría, Babilonia, y Persia que Dios usaba para azotar a Su pueblo rebelde (Génesis 15:18; Deuteronomio 11:24; Josué 6 1:4; Jeremías 6:1, 22; 10:22; 13:20; 25:9, 26; 46:20, 24; 47:2; Ezequiel 26:7; 38:6, 15; 39:2). Hay que recordar también que el norte era el área del trono de Dios (Isaías 14:13); y tanto la Nube de Gloria como los agentes de venganza de Dios se ven viniendo del norte, es decir, del Eufrates (Ezequiel 1:4; Isaías 14:31; Jeremías 1:14-15 ). Por lo tanto, este gran ejercito del norte es fundamentalmente el ejercito de Dios, y esta bajo Su control y dirección, ‘aunque también es claramente demoníaco y pagano en su carácter ( en cuanto a la “atadura” de los ángeles caídos, 2 Pedro; .Judas 6 ). Dios es completamente soberano, y usa tanto a demonios como- a paganos para lograr Sus propósitos santos (1 Reyes 22:20-22; Job 1:12-21; desde luego, posteriormente El castiga a los paganos por sus nefastas metas y motivos que les había animado a cumplir Su decreto; véase Isaías 10:5-14). Los Ángeles atados en el Eufrates, dice San Juan, fueron “preparados para la hora, día, mes y año,” a un de cumplir su rol cierto y totalmente predestinado en la historia.

El numero de los jinetes es mencionado simplemente como “doscientos millones,” una expresión tomada 

de Salmo 68:17, que dice: “Los carros de Dios se cuentan por veintenas de miliares de millares” – en otras palabras, un numero incalculable que no se puede contar. Los intentos para convertir esto en un número exacto (como el supuesto numero del ejército chino, o las fuerzas armadas de Europa Occidental, etc.) se verán ineludiblemente frustrados. El termino simplemente significa muchos millares , e indica una hueste vasta que se asocia con el ejercito angelical del Señor de millares y millares de carros.

Prescindiendo de las titilantes especulaciones tecnológicas sostenidas por algunos comentaristas 

de Apocalipsis 9:17-19, notamos simplemente que mientras el numero del ejercito tiene la intención de recordarnos al ejército de Dios, las características de los caballos – el fuego, el humo y el azufre que salía de su boca — nos recuerdan al Dragón, al Leviatán que exhalaba fuego  (Job 41:18-21), y del infierno mismo (Apocalipsis 9:2; 19:20; 21:8).

Así que, para resumir la idea: un ejército innumerable avanza sobre Jerusalén desde el Eufrates, el origen de los enemigos tradicionales de Israel. Es una fuerza feroz, hostil y demoníaca enviada por Dios como respuesta a las oraciones de venganza de Su pueblo. Este ejército es el cumplimiento de todas las advertencias dadas en la Ley y los profetas, sobre una horda vengadora enviada para castigar a los que desobedecen el pacto. 

Los horrores descritos en Deuteronomio 28 habían de caer sobre esta mala generación (especialmente versículos 49-68). Moisés había declarado: Y enloquecerás causa de lo que verá con tus ojos (Deuteronomio 28:34).

Lo que realmente ocurrió en la historia, la rebelión judía en reacción a la “plaga de langostas” de Gesio Floro durante el verano del 66 d. de C., provoco la invasión de Palestina por Cesto en el 

otoño, con gran numero de tropas a caballo provenientes de la regiones cercanas al Eufrates (aunque el objeto principal tocante a la referencia de San Juan, es el significado simbo1ico del rió en la historia y la profecía bíblica ). Después de arrasar el campo, sus fuerzas legaban a los portones de Jerusalén el mes de Tisri – el mes que comienza con el Día de Trompetas.

El acontecimiento siguiente es una de las historias más extraordinarias en las crónicas de la historia militar. Los romanos rodearon la ciudad y la atacaron continuamente durante cinco alias; al sexto día, Cesto exitosamente dirigió la Elite de sus fuerzas que atacaron con todo el muro del norte. el Temple. Viendo que eran totalmente superados, los rebeldes comenzaron a huir llenos de

pánico, y los “moderados,” que se habían opuesto a la rebelión, intentaron abrir los portones para entregar Jerusalén a Cesto. Logrado su objetivo, comenzaron las preparaciones para incendiar

En ese mismo memento, cuando la victoria total estaba asegurada, Cesto súbita e inexplicablemente retiro sus fuerzas. Sorprendidos y alentados los rebeldes dejaron de huir y persiguieron a los soldados que se retiraban, causando muchas bajas en su ataque.

Este éxito inesperado de las fue mas rebeldes tuvo el efecto de crear una confianza muy grande, pero completamente ilusoria entre lo judíos. Hasta los moderados se unieron al entusiasmo general de la guerra. En vez de hacer caso al verdadero mensaje de la advertencia del sonido de la trompeta, el apostata Israel neciamente se endureció en su rebeldía.

Por esto, San Juan dice en los versículos

20-21 que “los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron. . . . ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro. ” Los judíos se habían entregado completamente a  la apostasía, por lo que ni la bondad de Dios ni Su ira lograron apartarles de su error.

Más bien, como relata Josefo, hasta el fin — después de la hambruna, los asesinatos en masa, el canibalismo, la crucifixión de sus conciudadanos judíos que llegaron a 500 por día — los judíos siguieron escuchando los desvaríos lunáticos de los falsos profetas que les aseguraban libertad y victoria. Josefo comenta: “

El miserable pueblo, así pues, creía a los engañadores de Dios y del mundo: mostrándose señales muchas y prodigios, las cuales manifiestamente declaraban la destrucción presente, pero no las advertían ni aun las querían creer, antes como atónitos y sin sentido, como hombres ciegos y sin alma, disimulaban y cubrían todo cuanto Dios les mandaba y descubría. ’”

Las Advertencias de la Caída de Jerusalén

¿

Cuáles eran las “claras advertencias” que habían recibido de Dios? Aparte de la predica aposto1ica, que debió haber sido suficiente (Lucas 16:27-31), Dios envió señales y prodigios milagrosos para testificar del juicio venidero; Jesús había advertido que, antes de la caída de Jerusalén, “habrá terror y grandes señales del cielo” (Lucas 21:11). Esto fue especialmente evidente durante las fiestas del año 66. Josefo continua diciendo en su informe: “Mientras que el pueblo se reunía para la Fiesta de los Panes Sin Levadura, en el  octavo mes de Nisan, a la novena hora de la noche [3:00 A. M.] una luz muy brillante alumbro el entono del altar y el Temple, que parecía mediodía; esto duro medio hora. Los ignorantes la consideraron un buen presagio, pero los escribas sagrados relacionaron inmediatamente este señal con los eventos subsiguientes.”

1. Flavio Josefo, Las guerras de
los judíos, vii. XII, pag. 235.
 

Durante la misma fiesta otro evento asombroso ocurrió: ‘(EI portón del este del santuario interior que era una puerta enorme, hecha de bronce y tan pesada que apenas se la podía mover con veinte hombres todas las noches, fue cerrado con unas barras de hierro y asegurado con cerrojos que penetraban profundamente en el umbral que era de una sola roca; Pero este portón se abrió por si miso a la hora sexta de la noche [medianoche]. Los guardas del Templo corrieron e informaron al capitán quien vino y con ayuda de muchos, y con grandes esfuerzas lograron cerrarlo. Para los neófitos esto parecía un buen presagio, pues suponían que Dios les había abierto la puerta de la felicidad. Sin embargo los más sabios comprendieron que la seguridad del Templo se estaba acabando y que la apertura de los portones favorecía al enemigo; e interpretaron esto en sus propias mentes como señal de la desolación venidera. ”

Un evento semejante, entre paréntesis, ocurrió en el año 30 d. de C., cuando Cristo fue crucificado y el velo exterior del Templo – ¡8 metros de ancho y más de 26 metros de alto! se rasgo en dos, de arriba abajo (Mateo 27:50-54; Marcos 15:37-39; Lucas 23:44- 47). El Talmud (Yoma 39b) relata que en el 30 d. de C., los portones del Templo se abrieron por si mismos, debido aparentemente al desmoronamiento del dintel, una piedra de 30 toneladas.

Los que no podían asistir a la Fiesta de Pascua regular tenían que celebrarla un mes mis tarde (Números 9:9-13). Josefo relata de un tercer gran evento que aconteció a fines de esta Segunda Pascua en el año 66: Una aparición asombrosa e increíble fue vista. Lo que estoy por relatar, supongo, seria descartado como fantasía, si no fue confirmado por testigos oculares y los eventos desastrosos que seguían . Por que antes  del puesto del sol, se veían carrozas de caballos en el aire sobre todo el país, y tropas armadas pasando por la nubes y rodeando las cuidadas.”

Una cuarta señal ocurrió dentro del Templo al siguiente día del festival, y fue observado por los veinticuatro sacerdotes que estuvieron de servicio: “En la festival de Pentecostés, cuando los sacerdotes habían entrado las cortes interiores del Templo para cumplir sus ministerios usuales, declararon que se dieron cuenta primero de una conmoción y ruido, luego, se oyeron una voz como una hueste que grito, “¡Estamos saliendo de aquí!” Hubo una quinta señal en los cielos ese año: “

Una estrella que pareció una espada se aposto sobre la ciudad y una cometa llevo un ano para pasar.” Era claro, como dice Josefo, que Jerusalén “dejo de ser la morada de Dios.” Sin embargo, Israel no se arrepintió de su maldad. Cegado por sus propias maldades y los crecientes enjuiciamientos que lo cercaban, permanecía firme en su apostasía, rehusando al Señor y adhiriéndose a sus dioses falsos.

¿Los judíos realmente adoraban demonios e ídolos?

Sin duda, al rechazar a Jesucristo ellos estaban comprometidos ineludiblemente con la idolatría, apartándose de la fe de Abraham y sirviendo a dioses de su propia invención. Además, la idolatría judía no era un “teismo” oscuro, indefinido, apostata. Al abandonar a Cristo, los judíos realmente se convirtieron en adoradores del Cesar.

Josefo ha escrito elocuentemente sobre esto, relatando repetidas veces sobre la ira de Dios en contra de la apostasía de la nación judía como la causa de sus aflicciones:

“Estos hombres, por lo tanto, pisoteaban todas Las leyes de

los hombres, y se reían delas leyes de Dios ; y en cuanto a los oráculos de los profetas, los ridiculizaban como trampas de malabaristas; sin embargo estos profetas predecían muchas cosas respecto a las bendiciones de la virtual y las maldiciones de los vicios, y cuando los celotes violaban estos oráculos, promovían el cumplimiento de esas profecías provenientes de su propio país, ”

Pienso que no hubo ni habrá ciudad en todo el mundo que haya 

sufrido de este modo,ni creo que haya habido una nación en el mundo tan feroz y lo suficientemente grande para tanta maldad y bellaquería . Cuando la ciudad fue rodeada y no pudieron  recoger las hierbas, algunas personas tuvieron tanto hambre que buscaban en las alcantarillas comunes y los viejos montones de estiércol del ganado, y comieron el estiércol que encontraron allí; y lo que antes ni pudieron mirar ahora llego a ser su comida. Al oír esto, los romanos se compadecieron de los hambrientos; sin embargo los mismos rebeldes que lo vieron, no se arrepintieron, sino dejaron que esa misma hambre les sobreviniera también; porque estaban enceguecidos por la ruina que se aproximaba a la ciudad, y a ellos mismos. ”

Los ídolos de Israel, dice San Juan, son

de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera,” dando una explicación bíblica estándar de los materiales usados en la construcción de los dioses falsos (Salmos 115:4; 135:15; Isa-as 37:19). La Biblia claramente ridiculiza a los ídolos de los hombres como obras de sus manes, meres pales ypiedras que no pueden ver, oír ni caminar. Esta es una reproducción irrisoria del salmista sobre los ídolos paganos:

Tienen boca, mas no hablan:

Tienen ojos, mas no ven;

Orejas tienen, mas no oyen;

Tienen narices, mas no huelen;

Manes tienen, mas no palpan;

Tienen pies, mas no andan;

No hablan con su garganta.

Luego, la consecuencia de lo dicho arriba:

Semejantes a ellos son os que los hacen,

Y cualquiera que confía en ellos

(

Salmo 115:5-8; 135:16-18).

Herbert Schlossberg correctamente ha llamado a esto la santificación inversa —un proceso por el cual “

el idolatra se vuelve semejante al objeto de su adoración. Israel seguía la vanidad, y llego a ser vane. 2 Como tronaba el profeta Óseas, los idolatras de Israelse hicieron abominable como aquello que amaron” (Óseas 9:10; Jeremías 2:5).

2. Herbert Schlossberg, Idols for Destruction, (Nashville, Camden, New York: Thomas Nelson Publishing, 1983), pagina, 295.

La descripción de San Juan sobre la idolatría de Israel corresponda a la posición profética usual; pero su acusación es una referencia 

aun más directa a la condenación de Babilonia hecha por Daniel, especialmente en cuanto a su adoración de los dioses falsos con los utensilios santos del Templo. Daniel dijo al rey Belzasar: “Sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vases de su casa, y tu y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; ademáis de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano esta tu viola, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste” (Daniel 5:23).

La inferencia de San Juan es clara: Israel se convirtió en Babilonia, Al final, San Juan hace un resumen de los crímenes de Israel, todos basados en su idolatrita

Conclusión

En aquellos Postreros Días, hasta la llegada de los romanos, las trompetas sonaban dando aviso a Israel para que se arrepintiera. Pero, los judos hicieron caso omiso, y se endurecieron en su impenitencia. La retirada de Cesto se vio como una indicación que los predicciones de Cristo de la destrucción de Jerusalén eran falsas: los ejércitos de la zona del Eufrates habían llegado y rodearon a Jerusalén (Lucas 21:20), pero la “desolación” anunciada no ocurrió, y en cambio los romanos huyeron, como cobardes. Cada vez más seguros de la bendición divina, los judíos temerariamente se lanzaron a cometer actos de creciente rebelión, gin saber que fuerzas aun más grandes más allá del Eufrates se preparaban para la batalla. Esta vez, no habría retirada. Judea seria convertido en desierto, los Israelitas serian asesinados y esclavizados, y el Templo seria arrasado, sin quedar piedra sobre piedra.

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