07. VENGANZA PARA LOS MARTIRES

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VENGANZA PARA LOS MARTIRES

Para los lectores de Apocalipsis del primer siglo, las tribulaciones descritas llegaban a ser cada vez mas reales: cada iglesia pronto experimentaría la angustia de tener a algunos de sus lideres mas francos y capaces encarcelados y 

a justiciados “por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían” (Apocalipsis 6:9). Para muchos cristianos, a través del imperio, los meses y años que venían traerían gran dolor, porque las familias serían separadas y los amados muertos. Cuando la tragedia golpea, estamos tentados a preguntamos: ¿A Dios le importa? Esta pregunta es especialmente intensa cuando el dolor es causado por los enemigos viciosos de la fe dedicados a la destrucción del pueblo de Dios, y la injusticia del sufrimiento llega a ser evidente. Si los cristianos eran realmente los siervos del Rey, ¿cuando se desquitaría? ¿Cundo vendría para castigar a los apostatas que primeramente habían usado el poder del Estado Romano paracrucificar el Señor, y luego estaban usando ese mismo poder para matar y crucificar a los “profetas y sabios y escribas” (Mateo 23:34) que Cristo había enviado?

Así que, la apertura del quinto Sello revela un episodio en el cielo, donde las almas de los que han sido asesinados están abajo, o alrededor la base del altar (

Apocalipsis 6:9-10). El cuadro es sacado de los sacrificios del Antiguo Testamentoo, en el cual la sangre’ de la victima inmolada rebosaba por todos lados del altar y formaba un charco alrededor de la base (“él alma [nephesh de los hebreos] de la carne esta en la sangre,”

Levítico 17:1 1). La sangre de los mártires ha sido derramada (véase 2 Timoteo 4:6), y mientras llena la zanja bajo el altar, clama desde el suelo en voz alta: “Hasta cuando, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”

La Iglesia en el cielo coincide con los querubines al pedir los juicios de Dios:

¿Hasta cuando? es

una frase estándar a través de la Escritura para invocar la justicia divina a favor de los oprimidos (Salmos 6:3; 13:1-2; 35:17; 74:10; 79:5; 80:4; 89:46; 90:13; 94:3-4; Habacuc 1:2; 2:6): El trasfondo particular para su uso aquí, sin embargo, esta otra vez en la profecía de Zacarías (1.:12): Después que los Cuatro Jinetes terminaron de patrullar la tierra, el Ángel pregunta, “

Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuando no tendrás piedad de Jerusalén?” San Juan hace la pregunta al revés. Después que sus Cuatro Jinetes han sido enviados a la misión, el muestra a los mártires haciendo la pregunta de hasta cuando Dios continuara soportando a Jerusalén — hasta cuando esperara sin destruirlos por sus violentas opresiones. Los lectores de San Juan no hubiesen dejado de advertir otro punto sutil: si la sangre de los mártires estaba corriendo alrededor de la base del altar, tuvieron que haber sido los sacerdotes de Jerusalén los que la habían derramado. Los oficiales del Pacto mataron a los justos. Según testificaban Jesús y los apóstoles, Jerusalén era el asesino principal de los profetas (Mateo 23:34-37; Lucas 13:33; Hechos 7:51-52). La oración con “la sangre de Abel” que clama desde la tierra cerca del altar (Génesis 4:10) es otra indicación que este pasaje en su totalidad se refiere al juicio sobre Jerusalén (véase Mateo 23:35-37).

Como Caín, los ‘

hermanos mayores” del Viejo Pacto envidiaban y asesinaban a sus justos “hermanos menores” del Nuevo Pacto (véase 1 Juan 3:11-12). Así que, la sangre de los justos clama: los santos oran para que la profecía de Cristo acerca de “los alias de retribución” (Lucas 21:22) sea cumplida.

Que este clamor por la venganza nos parezca raro muestra hasta que punto nuestra época pietista se ha alejado de la cosmovisión bíblica. Si nuestras iglesias estuviesen más familiarizadas con el himnario fundamental de la Iglesia – el Libro de Salmos – en vez de los cantos empalagosos de azúcar, jarabe, dulzura y luz que caracterizan los himnarios evango1icos modernos, comprenderíamos esto con mayor facilidad. Pero hemos caído bajo el engaño pagano de que “

no es cristiano” orar para que la ira de Dios se derrame sobre los enemigos y perseguidores de la Iglesia. Sin embargo, eso es lo que vemos que el pueblo de Dios hace, con la aprobación de Dios, en ambos Testamentos de las Santas Escrituras (por ejemplo, Salmos 5, 7, 35, 58, 59, 68, 69, 73, 83, 109, 137, y 140). En realidad, es una característica del hombre justo despreciar a los reprobados (Salmos 15:4). El espíritu expresado en los salmos imprécatenos de las Escrituras es un aspecto necesario — aunque no todo — de la actitud justa del cristiano (véase 2 Timoteo 4:14).

Gran parte de la impotencia de nuestras iglesias en la actualidad es directamente atribuible a la realidad de que han llegado a ser emasculadas y afeminadas. Tales iglesias, incapaces de confrontar la maldad – mucho menos “

vencerla” – finalmente son capturadas y dominadas por sus enemigos.

Se reconoce a los justos y fieles en el cielo como reyes y sacerdotes de Dios, y por eso, se les entrega vestiduras blancas (

Apocalipsis 6: 11), simbolizando que Dios acepto la pureza de ellos, un símbolo de la Victoria de los vencedores (véase Apocalipsis 3:4-5).

Lo blanco de las vestiduras es parte del patrón característico en Apocalipsis, en el cual los últimos tres componentes de una estructura de siete corresponded a los cuatro primeros componentes. Así:

Primer Sello:

Caballo blanco

Segundo Sello

: Caballo rojo

Tercer Sello:

Caballo negro

Cuarto

Sello:
Caballo amarrillo

Quinto Sello

: Vestiduras blancas

Sexto Sello:

Luna como sangre; Sol negro

Séptimo

Sello:
La paja amarrilla quemada

Como respuesta al pedido de los santos por la venganza, Dios contesta que deben descansar todavía un poco de tiempo, hasta que se complete el número de sus consiervos y hermanos, que también habrían de ser muertos como ellos. El numero total de los mártires todavía no esta completo; la total iniquidad de sus perseguidores no se ha alcanzado todavía (véase

Génesis 15:16), aunque se aproxima rápidamente el memento cuando la destrucción de “la ira hasta el extreme” de Dios sea derramada sobre ellos (1 Tesalonicenses 2:14-16). Debemos recordar que la aplicación principal de esto tiene que ver con el Israel apostata – los que moran en la tierra de Juda (Palestina) – que (en cooperación con las autoridades romanas) estaban asesinando a los santos. Se ordena a los mártires a que esperen un poco mas, y el juicio de Dios pronto recaería con seguridad, trayendo la “Gran Tribulación” profetizada sobre Israel, el quebrantador de pactos.

Al abrir el sexto Sello (Apocalipsis 6: 12-14), llega a ser mas evidente que estamos viendo los eventos de los “postreros tiempos” de Israel. El Cordero revela el próximo gran aspecto de Sus juicios basados en el pacto, con un símbolo bien usado en la profecía bíblica: des-creación. Tal como se habla de la salvación del pueblo de Dios en términos de la creación (2 Corintios 4:6; 5:17; Efesios 2:10; 4:24; Colosenses 3:10), así se habla de los juicios de Dios (y la revelación de Su presencia como Juez sobre un mundo pecaminoso) en términos de des-creación, la destrucción del universo – Dios despedaza y deshace el tejido de la creación. Así que, San Juan utiliza las estructuras fundamentales de la creación para describir la caída de Israel:

1. Tierra

2. Sol

3. Luna

4. Estrellas

5. Firmamento

6. Territorio

7. Hombre

Los detalles de estos siete juicios se expresa en términos de la símbolo a profética del Antiguo Testamento.

Primero

, desetabilizaion: un gran terremoto (Éxodo 19:18; Salmos 18:7, 15; 60:2; Istias 13:13- 14; 24:19-20; Nahum 1:5).

Segundo

, el eclipse y el luto de Israel: “El sol se puso negro como tela de cilicio” Apocalipsis 6: 12b (Éxodo 10:21-23; Job .9:7; Isaías 5:30; 24:23; Ezequiel 32:7; Joel 2:10, 31; 3:15; Amos 8:9; Miqueas 3:6).

Tercero

, el símbolo de un eclipse continua, con la idea de profanación agregada: “. . . se convertirá . . . la luna en sangre” Job 25:5; Isaías 13:10; 24:23; Ezequiel 32:7; Joel 2:10, 31).

El cuarto

juicio afecta las estrellas, que son símbolos del gobierno ~ (Génesis 1:16); también son relojes (Génesis 1:14), y su caída muestra que se acabado el tiempo de Israel: “y caerá todo su ejercito, como se cae la hoja de la parra” (Job 9:7; Eclesiastés 12:2; Isaías 13:10; 34:4; Ezequiel 32:8; Daniel 8:10; Joel 2:10; 3:15); el gran viento, desde luego, fue traído por los Cuatro Jinetes, que eran la simbología original de Zacarías de los Cuatro Vientos (Zacarías 6:5), y que serán representados a San Juan de esa forma en Apocalipsis 7:1; y la higuera es Israel (Mateo 21:19; 24:32-34; Lucas 21:29-32).

Quinto

, Israel esta ves sencillamente desaparece: “Y se enrollaran los cielos,” como lamina de cobre que se enrolla de golpe (Isaías 34:4; 51:6; Salmo 102:25-26; sobre el simbolismo de Israel como “cielo,” véase Isaías 51:15 -16; Jeremías 4:23-31; Hebreos 12:26-27).

Sexto,

las potencias gentiles también reciben una sacudía: Todo monte y toda isla se removió de su lugarApocalipsis 6:14b (Job 9:5-6; 14:18-19; 28:9-11; Isaías 41:5, 15-16; Ezequiel 38:20; Nahum 1:4-8; Sofonias 2:11). De este modo, la “creación vieja” de Dios, Israel, se ha de des-crear, mientras se transfiere el Reino a la Iglesia, la Nueva Creación (2 Pedro 3:7-14). A causa de que los gobernantes en la Viña de Dios mataron a Su Hijo, ellos también serán muertos (Mateo 21:33-45). La Viña misma será echada abajo, destruida, y hollada (Isaías 5: 1-7). En la destrucción justa hecha por Dios a Israel, sacudirá hasta el cielo y la tierra (Mateo 24:29-30; Hebreos 12:26-28) a fin de entregar Su Reino a Su nueva nación, la Iglesia.

En los últimos versículos de

Apocalipsis 6, la simbología a profética del Antiguo Testamento todavía esta en vista mientras que San Juan describe a os apostatas bajo el juicio. Esta es la séptima fase de la al des creación: la destrucción de los hombres. Pero este séptimo aspecto en la lista se abre para revelar otros “siete” aspectos adentro (tal como el séptimo Sello y la séptima Trompeta contiene la próxima serie de siete juicios), porque se mencionan siete clases de hombres aquí, para indicar que la destrucción es total, afectando igualmente a los grandes y a los humildes: “los reyes de la tierra, y los grandes, los rices, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre.”

Nadie podrí escapar, a pesar de su posición social o su insignificancia. La Tierra entera ha rechazado a Cristo, y la Tierra entera recibe la excomunión. Otra vez, los paralelos muestran que el juicio sobre Israel es el objeto de esta profecía

(Isaías 2 y 24-27), aunque las otras naciones (“1os reyes de la tierra”) serán afectada también.

A medida que la tierra es des-creada, y la revelación natural mediadora es quitada – poniendo a los pecadores cara a cara con la pura revelación del Dios santo y justo – los hombres de Israel intentan huir y buscan protección en cualquier cosa que parezca ofrecer refugio. La fuga bajo tierra en las cuevas es una señal de estar bajo una maldición (

Génesis 19:30-38). Por eso se escondían (Génesis 3:8) “en las cuevas y entre las penas de los montes ” (el juicio de “ojo por ojo” de Dios sobre ellos por haber maltratado a los S justos: Hebreos 11:38; Jueces 7:25). San Juan cuenta de su clamor desesperado a las montanas y a las rocas: “Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que este “sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y [Nahum 1:6; Malaquias 3:2] quien podrá sostenerse en pie?” La interpretación dada aquí otra vez es confirmada: este pasaje no esta hablando del Fin del Mundo, sino del Fin del Israel en el año 70 d. de C. El origen del simbolismo usado aquí, esta en la profecía de Óseas contra Israel:

Efraín será avergonzado, e Israel se avergonzará de su consejo. De Samaria fue cortado su rey como espuma sobre la superficie de las aguas. Y los lugares altos de Aven serán destruidos, el pecado de Israel; crecerá sobre sus altares espino y cardo. Y dirán a los montes: Cubridnos; y a los collados: Caed sobre nosotros 

(Óseas 10:6-8).

Jesús repitió este texto camino de Su crucifixión, declarando que seria cumplido en contra del Israel ido1atra durante la viola de los que en ese memento estaban presentes:

~ Y le seguía un gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por el. Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloráis por mi, sino

llorad por vosotros mismos Por vuestros hijos”. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzaran a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos
(Lucas 23:27-30).

Mientras que las iglesias en Asia Menor leían esta visión por primera vez, los juicios profetizados estaban aconteciendo; el Fin se acercaba rápidamente. La generación que había rechazado al Hijo del Señor de la viña (

Mateo 21:33-45) pronto estarían gritando las mismas palabras. El Señor crucificado y resucitada venia para destruir a los apostatas. Este había de ser el gran Día de la ira del Cordero, al que habían inmolado.

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