06. LOS CUART0 JINETES

Los Cuarto Jinetes

6

Ahora vamos a considerar la apertura de los siete Sellos del Libro

(seis de los sellos se abren en Apocalipsis 6; el séptimo Sello queda abierto en 8:1, y esté asociado con las siete Trompetas). Hemos visto en el capitulo anterior que el Libro representa el documento del Nuevo Pacto, que al abrirlo producirá la destrucción del Israel apostata.

¿Qué representa entonces la apertura de los Sellos? Algunos han creído que esto significa una lectura cronológica del Libro, y que los eventos descritos ocurren en orden lineal, histórico. Pero esto es dudoso por dos razones.

Primero,

los Sellos parecen estar en el borde exterior del Libro (el pergamino este’ en forma de rollo): uno no puede comenzar a leer el Libro hasta que los Sellos sean rotos. El séptimo Sello, que consiste en un llamado a la acción al sonar las siete trompetas, realmente permite abrir el libro para que podamos leer su contenido.

Segundo,

una lectura detenida de los eventos señalados por cada Sello revela que no están puestos cronológicamente. Por ejemplo, en el Quinto Sello – después de la destrucción general hecha por los Cuatro Jinetes – se manda que los mártires que piden el juicio esperen. Pero inmediatamente se derrama el juicio en el Sexto Sello, y toda la reación se estropea de proa a popa. Sin embargo, después de todo esto, Dios manda que los Ángeles detengan el juicio hasta que los siervos de Dios sean resguardados (7:3).

Claramente, los sellos no tienen el objeto de representar una cronología progresiva. Es mas probable que revelen las ideas principales del contenido del libro, los temas principales de los juicios que caían sobre Israel durante los Postreros Tiempos, entre el 30-70 d. de C.

Varíes comentaristas han visto una estrecha semejanza estructural entre los seis Sellos de ate capitulo y los eventos del asi-llamado

Apocalipsis Pequeño el mensaje de Jesús registrado en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21 – que, sean hemos visto, predice la caída de Jerusalén en el 70 d. de C. (véase los capítulos 1 y 2, escritos anteriormente). Como demuestran los bosquejos de abajo, todos estos pasajes tratan esencialmente los mismos temas básicos:

Apocalipsis 6

1. Guerra (vs. 1-2)

2. Contiendas internacionales (vs. 3-4)

3. Hambre (vs. 5-6)

4. Pestilencia (vs. 7-8)

5. Persecución (vs. 9-11)

6. Terremotos; Des-creación (vs. 12-17)

Mateo 24

1. Guerras (v. 6)

2. Contiendas Internacionales (v. 7a)

3. Hambres (v. 7b)

4. Terremotos (v. 7c)

5. Persecuciones (vs. 9-13)

6. Des-creación (vs. 15-31)

Marcos 13

1. Guerras (v, 7)

2. Contiendas Internaciones (v. 8a)

3. Terremotos (v. 8b)

4. Hambres (v. 8c)

5. Persecuciones (vs. 9-13)

6. Des-creación (vs. i4-27)

Lucas 21

1. Guerras (v. 9)

2. Contiendas Internacionales (v. 10)

3. Terremotos (v. ha)

4. Plagas y hambres (v. 11b)

5. Persecución (vs. 12-19)

6. Des-creación (vs. 20-27)

Esto es astucia de parte de los comentaristas. Sin embargo, lo asombroso es que muchos de ellos dejan de ver el propósito de San Juan al presentar el mismo material que Mateo, Marcos, y Lucas: profetizar los eventos que conducían a la destrucción de Jerusalén. Mientras todos admiten sin problema que 

el Pequeño Apocalipsises una profecía contra Israel (véase Mateo 23:29-39; 24:1-2, 15-16, 34; Marcos 13:2, 14, 30; Lucas 21:5-6, 20-24, 32), pocos parecen ser capaces de hacer la asociación obvia: ¡el Gran Apocalipsis (el Libro de Apocalipsis) es una profecía contra Israel también!

 
El Trasfondo Bíblico de los Carros

El pasaje central del Antiguo Testamento detrás del simbolismo de los “

Cuatro Carros del Apocalipsis” esta en Zacarías 6:1-7, que representa los cuatro vientos como los carros de Dios manejados por Sus agentes, quienes recorren patrullando la tierra.

Obedeciendo e imitando la acción del Espíritu

(véase Apocalipsis 5:6), es el medio utilizado por Dios para controlar la historia. (En Apocalipsis 7:1, se identifica a los Cuatro Vientos con, y controlados per, los Ángeles; véase también Salmos 18:10, donde las “alas del viento” son vinculadas a los "Querubines.”) El simbolismo bíblico considera a la tierra (y especialmente la Tierra de Israel) como el altar de cuatro ángulos, y de este modo se suele representar juicios nacionales de gran envergadura en una forma cuadrada.

Los Carros, por lo tanto, nos enseñan los medios de Dios para controlar y traer el juicio sobre la desobediente nación de Israel. En particular, representan simbólicamente las grandes devastaciones profetizadas por Jesús que vendrían sobre Israel en los postreros alias de la era del Viejo Pacto, las cuales conducirían a la destrucción de Jerusalén y del Templo

(Mateo 24).

 
Otro aspecto muy importante en el trasfondo de este pasaje así como el de Zacarías es la Oración del profeta Habacuc 
(Habacuc 3 tiene una utilización litúrgica), la lectura sinagogal tradicional para el segundo día de Pentecostés, en la cual el profeta cuenta de una visión que muestra a Dios viniendo en juicio, brillando como el sol, centelleando con los relámpagos (Habacuc 3:3-4; Apocalipsis 1:16; 4:5), trayendo pestilencia y plagas (Habacuc 3:5; Apocalipsis 6:8), estrellando las montanas y tumbando los cerros (Habacuc 3:6, 10; Apocalipsis 6:14), cabalgando sobre caballos contra Sus enemigos (Habacuc 3:8, 15; Apocalipsis 6:2, 4-5, 8), armado con flecha (Habacuc 3:9, 11; Apocalipsis 6:2), apagando el sol y luna (Habacuc 3:11; Apocalipsis 6:12-13) y pisoteando a las naciones en Su furia (Habacuc 3:12; Apocalipsis 6:15). Es claro que Habacuc interpreta su simbología como profecía de la invasión militar de Juda por los caldeos, los instrumentos paganos de la ira de Dios (Habacuc 3:16; 1:5-17). Con una simbología muy semejante, San Juan representa la destrucción de Israel en manes de los ejércitos invasores de Idumea y Roma.

 
El Caballo Blanco

Las visiones del Libro comienzan, igual que los Mensajes (1:16), con Cristo teniendo un grupo de siete sellos en Su mane. Mientras el Cordero abre cada uno de los primeros cuatro Sellos, San Juan oye a una de las cuatro criaturas vivientes diciendo como si fuera la voz de un trueno, “!Ven!” No se le esta dando un mandato a San Juan a ven y mirar,”! mas bien, cada una de las criaturas vivientes llama a uno de los Cuatro Jinetes de los Carros. Como si los cuatro rincones de la tierra estuviesen parados alrededor del altar, clamando para que los juicios justos de Dios vengan y destruyan a los males – tal como el clamor característico de la Iglesia apostólica para el juicio y salvación era ¡Maranata! ¡O Señor, Ven! — ¡y trae Anatema! (Los documentos cristianos mas antiguos indican que esta frase de 1 Corintios 16:22 era repetida en la oración de despedida de cada servicio de adoración de la Iglesia durantes las décadas anteriores a la caída de Jerusalén.)

 
Mientras la primera criatura viviente llama, San Juan ve un caballo blanco, su Jinete armado para la batalla, llevando un arco. El Jinete es victorioso,

Descubriendo de esa manera en quien realmente tiene su fe, ¡un escritor hasta declara que el

Anticristo es “la única persona que podría realizar todas estas proezas”1

1. Contrario a la traducción de Reina Valera, que no es apoyada por la mayoría de los manuscritos, Las versiones Nueva

Versión internacional, Biblia de Jerusalén y Cantera, Iglesias la traducen correctamente, “ven.”

Pero hay varios puntos acerca de este Jinete que comprueban decisivamente que no puede ser ningún otro que el Señor Jesucristo

.

Primero, esta

cabalgando sobre un caballo blanco, igual que Jesús en Apocalipsis 19:11-16.

Segundo,
lleva un arco. Según hemos visto, el pasaje de Habacuc que forma la base de Apocalipsis 6 muestra al Señor como el Rey-Gurrero que lleva el arco (Habacuc 3:9, 11). San Juan también este apelando aquí al Salmo 45, ” una de las grandes profecías de la victoria de Cristo sobre Sus enemigos, en la cual el salmista le saluda gozosamente mientras que sale conquistando, y para conquistar:
 

Cine tu espada sobre el muslo, oh valiente,

Con tu gloria y con tu majestad.

En tu gloria se prosperado;

Cabalga sobre palabra de verdad,

de humildad y de justicia,

Y tu Diestra te enseriará cosas terribles.

Tus saetas agudas,

Con que caerán pueblos debajo de ti,

Penetraran en el corazón de los enemigos del rey

(Salmos 45:3-5).

 
 

En este memento debemos hacer una pregunta obvia — tan obvia que estamos propensos a pasarla por alto completamente:

¿Donde consiguió Cristo el arco? La respuesta (como suele suceder) comienza en Génesis.  Cuando Dios hizo el pacto con Noe, declaro que ya no hayan más guerra contra la tierra, a causa del “olor grato” del sacrificio (Génesis 8:20- 21); y como evidencia de esto desato Su arco y la colgó “en las nubes” para que todos la viesen (Génesis 9:13-17).  Luego, cuando Ezequiel fue arrebatado a la cámara del Trono encima de la Nube de Gloria, vio el arco i n s colgado sobre el Trono (Ezequiel 1:26-28); y estaba allí todavía cuando San Juan ascendió al cielo (Apocalipsis 4:3).

Pero cuando el Cordero se acerco a recibir el Libro de la mano de Su Padre, saco el arco de su lugar, para usarlo en el juicio contra los apostatas de Israel.  Para los que siguen pecando “

voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios . El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuanto mayor castigo penséis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pague, dice el Señor.  Y otra vez: El Señor juzgara a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manes de Dios vivo!”

(Hebreos 10:26-31). Así que, fue necesario que el primer Jinete saliera teniendo el arco de la venganza de Dios, para significar el desencadenamiento de la maldición sobre el pueblo de Israel; para estos apostatas, el pacto de Noe’ queda deshecho.

Los primeros lectores de San Juan debieron haber comprendido inmediatamente esta referencia al Jinete como Jesucristo Mismo, en base de lo que ya hemos visto. Pero, otro aspecto de esto es 

que el Jinete recibe una corona, lo que también coincide con lo que sabemos acerca de Cristo en Apocalipsis (14:14; 19:1 1- 13). Esta palabra griega para corona (stefanos) se usa siete veces en Apocalipsis con referencia a Cristo y Su pueblo (2:10; 3:11; 4:4, 10; 6:2; 12:1; 14:14). Sin embargo, el cuarto y ultimo punto, debiera dejar esta interpretación completamente confirmada: el Jinete sale conquistando, Esta palabra es la misma usada en el Griego en las cartas a las siete iglesias para superar o vencer (véase Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26: 3:5, 12, 21). Considere como el Apocalipsis ha utilizado esta palabra hasta ahora:

Al que, venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono

(3:21).

El León de la tribu de Juda, la raíz de David,

ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos (5:5).

Y mire y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenia un arco; y le fue dada una corona, 

y salio venciendo, y paravencer (6:2).

 
 

Cristo es el Conquistador Por excelencia

.

Todos los eventos de la historia están a Su disposición, siendo totalmente apropiado que El sea la persona representada aquí como líder de los juicios de Dios. El es el centro de la historia, y es El quien trae los juicios sobre la Tierra. La iniciación del Nuevo Pacto asegure la caída de Israel; así como venció para abrir el Libro, salio victorioso para realizar en la historia el significado del Libro. Salio cabalgando en Su Resurrección y Ascensión como el Rey ya victorioso, venciendo y para vencer, extendiendo las aplicaciones de Su Victoria de una vez y para siempre a través de la tierra. Y debiéramos percatarnos de los horribles juicios que dejaba atrás. Los Jinetes representaban las fuerzas que Dios siempre utiliza para quebrantar a las naciones desobedientes, es que aquí se vuelven contra el pueblo de Su pacto. Desde luego, esto es verdad para todos los hombres y todas las naciones. Todo intento de encontrar paz y seguridad aparte de Jesucristo este destinado al fracaso. La nación que no se postra seré aplastada por Sus ejércitos, por las fuerzas históricas que están a Su absoluta disposición. Hay diferencias entre esta visión de Cristo y la de Apocalipsis 19. La razón principal de esto es que en el capitulo 19, se ve a Cristo con una espada que sale de Su boca, y la visión simboliza la conquista de las naciones con el evangelio después del 70 d,de C.. Pero este no es el propósito en la apertura de los Sellos. Aquí, Cristo ataca a Sus enemigos en juicio. El viene, no para salvar, no para sanar, sino para destruir. Los horribles y espantosos jinetes que le siguen no son mensajeros de esperanza, sino de ira. Israel este destinado a la destrucción.
 

El Caballo Rojo

Mientras el Cordero abre el segundo Sello (Apocalipsis 6:3-4), San Juan oye que el segundo ser viviente dice, “Ven.”

2 Como respuesta, un jinete sobre un caballo, “rojo”  sale, “se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; y se le dio una espada grande.”

2
. Las versiones La Nueva Versión Internacional y Biblia de Jerusalén.
 

El segundo jinete, que representa la guerra, revela cuan depravado es el hombre.

Dios no necesita incitaras a los hombres a pelear unos contra otros; solamente manda a que Sus Ángeles quiten las condiciones de paz.

En un mundo pecaminoso, 

¿por que no hay más guerras? ¿Por que no hay mas derramamiento de sangre ? Es que existen limitaciones sobre la maldad del hombre, sobre la libertad del hombre para consistentemente realizar los actos de su odio y rebelión.

Pero si Dios quitase estas limitaciones, la condición ética degenerada del hombre se revelaría en toda su fealdad. Juan

Calvino escribió: “Por tanto, quede firmemente asentada esta verdad: que el entendimiento del hombre de tal manera esta apartado de la justicia de Dios, que no puede imaginar, concebir, ni ‘comprender mas que impiedad, impureza y abominación. E igualmente que su corazón de tal manera se halla emponzoñado por el veneno del pecado, que no puede producir más que hediondez. Y si por casualidad brota de El alguna apariencia de bondad, sin embargo el entendimiento permanece siempre envuelto en hipocresía y falsedad, y el corazón enmarañado en una malicia interna. ”3

3.
Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, (Buenos Aires – Gran Rapids: Nueva Creación, 1967 [1597]), Libro II. Cap. V. 19, (P5g. 239),
 

Todo esto se cumplía abundantemente en Israel y en las naciones circunvecinas durante los Postreros Días, cuándo la Tierra se llenaba de asesinos, revolucionarios, y terroristas de toda índole; cuando, según escribió el historiador

Josefo, “cada ciudad [era] dividida en parcialidades; la salvaci6n de ambas dependía de trabajar en adelantarse y anticiparse en dar muerte a la parte contraria: los alias se gastaban en derramar la sangre de hombres, y el temor hacia las noches muy molestas. , . . Era una tragedia ver todas las ciudades llenas de cuerpos muertos, sin que fuesen sepultados; ver derribados los cuerpos de los hombres, tanto viejos como jóvenes, niños y mujeres también, con los cuerpos y vergüenzas descubiertas. Cada provincia estaba llena de mucha adversidad y destrucción, y tenían males y daños mayores de los que hasta ahora habían pasado”.4

4. Flavio Josefo, Las guerras de los judíos, ii. XIX. 2.

 
El Caballo Negro
Inmediatamente después de la guerra, llega el tercer jinete angelical (Apocalipsis 6:5-6), sobre un caballo negro, teniendo una balanza en la mane, un símbolo del hambre de la profecía de Ezequiel, en la cual los habitantes hambrientos de Jerusalem tenían que pesar la comida con mucho cuidado (Ezequiel 4:10). Este Jinete trae Privaciones económicas, una situación descrita como completamente caótica. “

Una voz de en medio de los cuatro seres vivientes” — es decir, del Trono de Dios – dice: “Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vine.” Esta maldición significa una escasez de los productos principales – una medida de cebada subiendo a mas del 1000 veces de su precio anterior, que consume el sueldo de un día entero, por lo que, todo el fruto del trabajo de un hombre es gastado para obtener alimentos.  Esta es la maldición de Dios que viene sobre los hombres que se rebelan: la tierra misma vomita a sus moradores (Levítico 18:24-28; Isaías 24).  La maldición devora la productividad en todas las áreas, y la cultura injusta perece por medio del hambre, la enfermedad, y la opresión (Deuteronomio 28:15- 34).  De esta manera Dios controla a los males: tienen que dedicar tanto tiempo solo para sobrevivir que no pueden ejercer injusto dominio sobre la tierra. A largo plazo, esta es la historia de toda cultura que se aleja de la Palabra de Dios.

Josefo describe la búsqueda frenética de la comida durante la ultima parte del sitio de Jerusalén:

“Crecía con el hambre la desesperación de los revoltosos y sediciosos, y cada día se acrecentaban mucho estos dos males: para el pueblo no había trigo alguno, por eso entraban por la fuerza en las casas con la intención de encontrar algo; si hallaban, azotaban a los que lo negaban, y si no hallaban cosa alguna, también los atormentaban, pensando que tal vez lo tuviesen oculto en un lugar mas secrete. El argumento y señal de que tenían algo escondido, era el ver los cuerpos de los miserable,pensando que no faltaba que comer a los que no les faltaban las fuerzas; a los enfermos se les mataba, y parecía cosa racionadle matar a los que luego habían de morir de hambre; muchos de los mas rices daban secretamente todos sus bienes por una medida de trigo, y los que no lo eran tanto, los trocaban por una medida de cebada; y así,encerrados dentro de la parte mas secreta de sus casas, comían a escondidas el trigo podrido; otros amasaban el pan, según la necesidad y de acuerdo a lo que el miedo les permitía; en ninguna parte se ponía la mesa, antes sacaban del fuego las viandas, y mal cocidas las tomaban y se las comían. 5

5
.
Obra citada, Josefo, vi. XI. pag. 178.
 

Sin embargo, por otro lado, durante esta rnaldicion específica sobre Jerusalén, lujos tales como el aceite y el vino no estaban afectados por la escasez; al Jinete negro se le prohíbe tocarlos. En otras palabras, en el preciso memento en que el pueblo de Israel estaba comenzando a sufrir por la escasez de cereales, era el tiempo de cosechar las uvas y los olivares. La situación era irónica, porque uno puede sobrevivir con los cereales sin el aceite ni el vino — pero no vice versa. Es probable que otra dimensión del sentido de esta expresión sea la prohibición hecha a los mensajeros de Dios de que hagan daño a los justos: la escritura suele hablar de 
las bendiciones de Dios sobre los justos en términos de aceite y vino (véase Salmo 104:15); y, desde luego, se usa el aceite y el vino en los rites de la Iglesia (Santiago 5:14-15; 1 Corintios 11:25). Por lo tanto, esto es análogo a los otros pasajes donde los piadosos son protegidos de la destrucción (Apocalipsis 7:3).
 

El Caballo Amarrillo

Finalmente, se abre el cuarto Sello 

(Apocalipsis 6:7-8), y el cuarto ser viviente llama al ultimo Jinete de juicio, que cabalga sobre un caballo amurillo – el color amarrillo tiene una connotación de palidez enfermiza, presagia la muerte. Así que, el cuarto jinete, con una comisión mucho mas amplia e integral, se llama Muerte; y él es seguido por el Hades (la tumba) –los dos habiendo sido librados por el hijo del hombre, quien les abrió con Su nave (véase Apocalipsis 1:18), les da autoridad para traer cuatro plagas sobre los cuatro ángulos de la tierra: “para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” Esto es sencillamente un resumen de todas las maldiciones del pacto encontradas en Levítico 26 y Deuteronomio 28 para la apostasía. Además, corresponde a la lista de las cuatro categorías básicas de maldiciones con las cuales Dios castigaba a las naciones injustas y desobedientes – “ cuando yo enviare contra Jerusalen mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y bestias” (Ezequiel 14:21; Ezequiel 5:17). Pero, a esta altura pre-liminaria, y manteniendo la “idea de cuatro” de todo el pasaje – a la Muerte y a la tumba les es dada autoridad para tragar solo una cuarta parte de la Tierra. El juicio de las Trompetas tomaron otro tercio de la Tierra ( Apocalipsis 8:7-12), y e] juicio de las Copas la devastaron totalmente.

 
Conclusión

Tal vez el obstáculo más significativo para una interpretación correcta de este pasaje ha sido que los comentaristas y predicadores no han tenido la valentía ni la capacidad para ver que Dios es el que ejecuta estos juicios sobre la Tierra – realizados desde el Trono, y que los mensajeros del juicio son los Ángeles de Dios. Especialmente viciosa y última es toda interpretación que intenta poner en oposición al Hijo de Dios contra la corte del cielo, como si las maldiciones registradas aquí fueran indignas de Su carácter. Pero es Jesús, el Cordero, quien abre los sellos del juicio, y es Jesús el Rey de reyes, quien cabalga conquistando, dirigiendo los ejércitos angelicales contra las naciones, para destruir a los que se rebelan contra Su reino universal.

Era crucial que los cristianos primitivos compren Dios en esto, porque estos juicios se estaban desatando sobre su mundo. En cada época, los cristianos tienen que enfrentar al mundo con confianza, con la convicción firme de que todos los eventos en la historia son predestinados, originados en el Trono de Dios. Cuando vemos al mundo convulsionado en guerras, hambre, plagas, y catástrofes naturales, tenemos que decir, con el salmista, “Venial, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra

(Salmos 46:8). Finalmente, la actitud del cristiano hacia los juicios de Dios sobre el mundo malo es igual a la actitud de los cuatro seres vivientes alrededor del Trono, que gozosamente claman a los mensajeros de juicio de Dios: “¡Ven!’’ Nosotros también, en nuestras oraciones, debemos rogar a Dios que haga caer Su ira sobre los injustos, para manifestar Su justicia en la tierra. Enfrentados con estas revelaciones terribles de juicio, ¿Cual debe ser nuestra respuesta correcta?  Nos dice Apocalipsis 22:17, 20: el Espíritu y la Esposa dicen: “¡Ven!”

 
 
 

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