02. VINIENDO SOBRE LAS NUBES

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VINIENDO SOBRE LAS NUBES

Hemos visto que el mensaje de Cristo en el Monte de los Olives, registrado en

Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, trata del “fin” – no del mundo, sino de Jerusalen y el Temple; se refiere exclusivamente a los “postreros alias” de la época del Viejo Pacto. Jesús claramente hablaba de Sus propios contemporáneos cuando dijo que “esta generación” vería “todo esto.

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La gran tribulación” aconteció durante el tiempo terrible de sufrimiento, guerras, hambres y matanza en masa que condujeron a la destrucción del Templo en el año 70 d. de C. Sin embargo, lo que tiende a confundir esta interpretación es lo que Jesús dice en seguida: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos alias, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviara sus Ángeles con gran voz de trompeta, y juntaran a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:29-31).

Da la impresión que Jesús esta diciendo que la Segunda Venida ocurrirá inmediatamente después de la Tribulación.

 

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Ocurrió la Segunda Venida en 70 d., de C.? ¿La perdimosPrimero, vamos a aclarar una cosa desde el principio: es imposible eludir la palabra inmediatamente. Significa inmediatamenteAceptando que la tribulación aconteció durante la generación que vivía en aquel entonces, tenemos que aceptar también la enseñanza clara de la Escritura que sea lo que fuere de lo que Jesús hablaba en estos versículos, ocurrió inmediatamente después.  En otras palabras, estos versículos desceben lo que había de ocurrir al final de la Tribulación – lo que sería su culminación.

A fin de comprender el significado de las expresiones de Jesús en este pasaje, necesitamos comprender el Antiguo Testamento mucho más que la mayoría de la gente en la actualidad. Jesús hablaba con un publicó que estaba íntimamente familiarizado hasta de los detalles mas obscuros de la literatura del Antiguo Testamento.  Habían escuchado las lecturas y explicaciones del Antiguo Testamento un sinnúmero de veces en sus vidas, y habían memorizado pasajes largos.  El conjunto de imágenes bíblicas y forma de expresión había formado su cultura, ambiente, y vocabulario desde su niñez, y esto sucedió por generaciones.

La verdad es que cuando Jesús hablaba a Sus discípulos acerca de la caída de Jerusalén, usaba
un vocabulario proféticoHabía un “lenguaje” de profecía, inmediatamente reconocible por quienes conocían el Antiguo Testamento. Cuando Jesús predecía el fin completo del sistema del Viejo Pacto — que era, en un sentido, el fin del mundo — hablaba como cualquier otro profeta, con el lenguaje apasionado del juicio basado en el pacto. Consideraremos cada elemento en esta profecía, viendo como su uso en los profetas enteró Testamentarios determinaba su significado en el sentido del contexto del mensaje de Jesús sobre la caída de Jerusalén. Recordemos que nuestro principal estándar de verdad es la Biblia, y solo la Biblia.
 

El Sol, la Luna y las Estrellas

Al final de la tribulación, dijo Jesús, el universo será arrasado: la luz del sol y la luna se apagaran, las estrellas caería, y los poderes de los cielos serán sacudidos. La base para este simbolismo es

Génesis 1:14-16, donde se habla del sol, la luna, y las estrellas (“las potencias de los cielosMateo 24:29) como las “señales” que “gobieman” el mundo. Mas tarde en la Escritura, se usan estas luces celestiales para representar a las autoridades y gobernantes terrenales. Cuando Dios amenaza destruirlos en juicio, la misma terminóloga del universo arrasado es usada para describirlo.

Profetizando la caída de

Babilonia a los medos en el año 539 a. de C., Isaías escribió:

He aquí el día de Jehová viene,

Terrible, y de indignaci6n y ardor de ira,

Para convertir la tierra en soledad,

Y raer de ella a sus pecadores.

Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros

No darán su luz; Y el sol se oscurecerá al nacer,

Y la luna no dará su resplandor (

Isaías 13:9-10).

Significativamente,

Isaías mas tarde profetizaba la caída de Edom en términos de descreación:

Y todo el ejército de los cielos se disolverá,

Y se enrollaran los cielos como un libro;

Y caerá todo su ejército,

Como se cae la hoja de la parra,

Y como se cae la de la higuera (

Isaías 34:4).

Un colega de

Isaías, el profeta Amos, predecía la ruina de Samaria (722 a. de C.) en casi la misma forma:

Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor,

que haré que se ponga el sol a medio día,

Y cubrirá de tinieblas la tierra en el día claro

(Amos 8:9).

Otro ejemplo es del profeta Ezequiel, quien predijo la destrucción de

Egipto. Esto dijo Dios por medio de el:

“Y cuando te haya extinguido,

Cubrirá los cielos, y hará entenebrecer sus estrellas;

El sol cubrirá con nublado,

Y la luna no hará resplandecer su luz.

Hará entenebrecer

Todos los astros brillantes del cielo por ti,

Y pondrá tinieblas sobre tu tierra,

Dice Jehová el Señor

(Ezequiel 32:7-8).

Hay que destacar que ninguno de estés eventos literalmente ocurrió. Dios no tenía la intención de que alguien interpretara literalmente a estas declaraciones. Poéticamente, sin embargo, todas estas cosas ocurrieron: con respecto a estas naciones malas, “s
e apagaron las luces.” Este, es sencillamente un lenguaje figurativo, que no nos sorprendería si todos conociéramos mejor la Biblia y apreciáramos su carácter literario. Por lo tanto, lo que Jesús esta diciendo en Mateo 24, con una terminología que Sus discípulos entendieron inmediatamente, es que la luz de Israel seria apagada; la nación del pacto dejaría de existir. Al acabar la tribulación, el antiguo Israel desaparecido.
 

La Señal del Hijo del Hombre

En una traducción correcta de
Mateo 24:30, aparecen dos verdades muy importantes:
 

Primero

la ubicación indicada es el cielo (La mansión en que los ángeles y los elegidos gozan de la presencia de Dios), no solo el firmamento (Espacio que se ve azul y diáfano de día, y que parece rodear la Tierra); 1.

1. El error de la Nueva Versión Internacional es típica de las traducciones modernas erróneas, “En aquel tiempo, aparecerá en el firmamento la señal del Hijo del Hombre” (Mateo 24:30). Esta falta no se basa en el texto del griego sino en las presuposiciones equivocadas de los traductores en cuanto al tema del pasaje (presuponen que se habla de la Segunda Venida).

 
Segundo, no es la señal la que esta en el cielo, sino es el Hijo del Hombre quien esta en el cielo. El punto importante es que este gran juicio sobre Israel, la destrucción de Jerusalén y el Temple, es la señal que indica que Jesucristo esta entronizado en el cielo a la Diostra del Padre, rigiendo las naciones, y  engándose de Sus enemigos.  El cataclismo divinamente ordenado del año 70 d. de C. revela que Cristo había sacado el Reino de Israel y lo había entregado a la Iglesia; la desolación del viejo Templo era la señal final que Dios lo había abandonado y que ya moraba en un nuevo Temple, la Iglesia.  Estos son aspectos de la Primera Venida de Cristo, partes cruciales de la obra que El vino a lograr por Su muerte, resurrección, y ascensión al trono.  Por eso, la Biblia habla del derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia y la destrucción de Israel como si fuera el mismo evento, porque estaban íntimamente unidos teologicamente. El profeta Joel predijo tanto del Día de Pentecostés como de la destrucción de Jerusalén conjuntamente:

Y después de esto derramare mi Espíritu sobre

toda carne, y profetizaran vuestros hijos y vuestras

hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros

jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos

y sobre las siervas derramara mi Espíritu en aquellos

días. Y dará prodigios en d cielo y en la tierra,

sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se

convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes

que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y

todo aquel que invocare el nombre de Jehová será

salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén

habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el

remanente al cual el habrá llamado  (

Joel 2:28-32).

 

Como veremos en un capitulo mas adelante, la interpretación inspirada de Pedro de este texto en

Hechos 2 determina la verdad que Joel esta hablando del periodo desde el derramamiento inicial del Espíritu hasta la destrucción de Jerusalén, desde Pentecostés hasta el Holocausto. Aquí en este pasaje, se usa el m i s m o lenguaje de juicio. La interpretación sensacional común de que las “columnas de humo” son explosiones atómicas que toman la forma de hongos es una falsificación radical del texto, y un error completo del lenguaje profético bíblico. Tendría tanto sentido como si dijéramos que la columna de fuego y humo durante el Éxodo fue resultado de una explosión atómica.

 

Las Nubes del Cielo

Esto, apropiadamente, nos lleva al próximo elemento en la profecía de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén: “

Y entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

 

La palabra tribu aquí tiene referencia principal a las

tribus de la tierra & Israel; y es probable que la “lamentación” tenga dos sentidos. Primero, lamentarán con duelo a causa del sufrimiento y la perdida de su tierra; Segundo, lamentarán en arrepentimiento un día en el futuro por sus pecados, cuando se conviertan de su apostasía (véase Romanos 11).

 
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Pero cuando es que verían a Cristo viniendo sobre las nubes? Esto es un símbolo importante del poder y gloria de Dios, usado a través de la Biblia. Por ejemplo, piense ud en la “columna de fuego y nube” por medio de la cual Dios salvaba a los Israelitas y destruí; sus enemigos en la liberación de Egipto (véase Éxodo 13:21-22; 14:19-31; 19:16-19). En realidad, a través del Antiguo Testamento Dios estaba viniendo “sobre las nubes,” salvando a Su pueblo de la destrucción por parte de Sus enemigos: “El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento” (Salmos 104:3). Cuando Isaías profetizaba del juicio de Dios sobre Egipto, escribió:

“He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblaran delante de El
” (Isaías 19:1).
 

El profeta Nahum hablaba de modo semejante de la destrucción de Ninive por Dios: “Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies” (Nahum 1:3)

 
 
La venida de Dios ’’Sobre las nubes del cielo” es un símbolo bíblico muy común de Su presencia, juicio, y salvación.  Lo que es mas, Jesús se esta refiriendo a un evento especifico asociado con la destrucción de Jerusalén y al final del Viejo Pacto. Lo menciono otra vez en Su juicio, cuando el sumó sacerdote le pregunto si era el Cristo, y Jesús respondió:

Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la Diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo 
(Marcos 14:62 y Mateo 26:64),
 

Obviamente, Jesús no se refería a un evento miles de años en el futuro. Estaba hablando de algo que Sus contemporáneos – “esta generación” – verían en su viola. La Biblia nos dice exactamente cuando Jesús vino con las nubes del cielo:

Y habiendo dicho estás cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le oculto de sus ojos 

(Hechos 1:9).

Y el Señor, después que les hablo, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la Diestra de Dios 
(Marcos 16:19).
 
 

Era este evento, la Ascensión a la Diostra & Dios, que Daniel predecía:

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venia uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de alias, y le hicieron acercarse delante de el. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasara, y su reino uno que no será destruido
(Daniel 7:13-14).
 

La destrucción ‘de Jerusalén era una señal que el Hijo de Hombre, el Postrer de Adán, estaba en el cielo, gobernando el mundo y disponiéndolo para Sus propios propósitos. En Su ascensión, había venido sobre las nubes del cielo para recibir el Reino de Su Padre; la destruccion de Jerusalén era la revelación de esta realidad.

 

En Mateo 24, por lo tanto, Jesús no estaba profetizando que vendrá literalmente sobre las nubes en el año 70 d. de C. (aunque ciertamente vino así figurativamente). Su literal “venida sobre las nubes,” en cumplimiento de Daniel 7, aconteció en el año 30 d. de C., al principio de la "ultima generación.” Pero en el 70 d. de C. las tribus de Israel verían la destrucción de la Nación como resultado de haber ascendido al trono en el cielo, para recibir Su Reino.

 

Juntarán a Sus Escogidos

Finalmente, Jesús anuncio, que el resultado de la destrucción de Jerusalén será el envió de Sus “

Ángeles” para juntar los escogidos. ¿No es esto el rapto?  No. La palabra ángeles sencillamente significa mensajeros (Santiago 2:25), sin consideración alguna de si su origen es celestial o terrenal, es el sentido del contexto que determina si estés que se mencionan son criaturas celestiales o terrenales.  La palabra suele significar predicadores del Evangelio (véase Mateo 11:10; Lucas 7:24; 9:52; Apocalipsis 1-3).  En el sentido del contexto, es bien probable que Jesús haya estado hablando del evangelizo y la conversión mundial de las naciones que ocurriría tras la destrucción de Israel.  El uso de la palabra juntarán es significativo en este sentido.  La palabra, literalmente, es un verbo que significa sinagogar; el significado es que con la destrucción del Templo y el sistema del Viejo Pacto, el Señor envía Sus mensajeros para juntar a los elegidos en Su Nueva Sinagoga. Jesús está repitiendo lo dicho por Moisés, quien había prometido: “Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes mas lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomara” (Deuteronomio 30:4, Septuaginta).

Ni uno ni otro texto tienen algo que ver con el Rapto; los dos tienen que ver con la restauración y establecimiento de la Casa de Dios, la congregación organizada del pueblo del pacto. Esto llega a ser aun más enfático cuando recordamos lo que Jesús dijo momentos antes de este mensaje:

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas,

y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise “

sinagogar” a tus hijos,” como la gallina junta

sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He

aquí vuestra casa os es dejada desierta
(Mateo 23:37-38).
 

A causa de que Jerusalén apostato y rehusó ser “sinagogado” por Cristo, su Templo fue destruido, y un Nueva Sinagoga y Templo fue formado: la Iglesia. Desde luego, el Nuevo Templo fue creado en el Día de Pentecostés, cuando el Espíritu comenzó a morar en la Iglesia. Pero la realidad de la existencia del Nuevo Templo solo seria evidente cuando la andamio del Viejo Templo y el sistema del Viejo Pacto fuese quitado. Las congregaciones cristianas inmediatamente comenzaron a llamarse “sinagogas” (es la palabra usada en Santiago 2:2), mientras que llamaban alas reuniones de los judíos las “sinagogas de Satanás” (Apocalipsis 2:9; 3:9). Ya anhelaban el Día del Juicio sobre Jerusalén y el Viejo Temple, cuando la Iglesia seria revelada como el Templo y Sinagoga verdadera de Dios. A causa de que el sistema del Viejo Pacto era “anticuado” y “próximo a desaparecer” (Hebreos 8:13), el escritor a los Hebreos les instaba a que tuviesen esperanza, “no dejando de sinagogarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exportándonos; y tanto mas, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25; véase 2 Tesalonicenses 2:1-2).

La promesa del Antiguo Testamento que Dios “sinagogaria” Su pueblo tiene un cambio importante en el Nuevo Testamento. En vez de la forma sencilla de la palabra, el termino usado por Jesús tiene la preposición griega epi como prefijo. Esta es una expresión predilecta del Nuevo Testamento, que intensifica la palabra original. Lo que Jesús dice, por lo tanto, es que la destrucción del Templo en el año 70 d. de C.

Le revelara como habiendo venido en las nubes para recibir Su Reino; y presentara Su Iglesia ante el mundo como la Super-Sinagoga, completa y verdadera

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