CAPITULO 04 - LA ESCASEZ

IV. Enjuiciamiento/Sanciones

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CAPITULO 4

 

LA ESCASEZ

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Y al hombre dijo: "Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te

mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues al polvo volverás" (Génesis 3:17-19).

 

­El cuarto principio del pacto bíblico es el principio del enjuiciamiento/evaluación. El pacto estipula penalidades por romper las condiciones del pacto. Lo que el economista llama la escasez fue la maldición temporal de Dios sobre Adán y su ambiente. Adán rompió el pacto de Dios, y Dios le impuso su castigo.

 

­El economista tiene una definición técnica de un recurso escaso. Si, a precio cero, hay una demanda mas grande que la oferta del recurso, se trata de un re­curso escaso. Esto quiere decir que es un bien económico.

 

­Algunos bienes no son bienes económicos. Por ejemplo, el aire no es normalmente un recurso económico. No se paga por él. Pero el aire acondicionado o filtrado sí es un recurso económico, y la gente pagará para conseguirlo. Le pagan a la compañía eléctrica, y a las empresas de aire condicionado para conseguirlo. Pero, si a precio cero, la demanda equivale a la oferta, o es aún menor, no estamos tratando con un recurso económico escaso. ¿No es esto fácil?

 

­Es probable que la escasez no se originó como resultado de la maldición sobre el hombre. Sin embargo, la escasez se convirtió en una carga sobre el hombre después de la Caída del hombre en el huerto.

 

­Un ejemplo de algo que se escaseó antes de la Caída es el tiempo. No era que Adán no tuvo suficiente tiempo para lograr sus metas, sino que tuvo que hacer una sola cosa a la vez. Al hacer una cosa no podía hacer otra. Por eso tuvo que asignar (distribuir) su tiempo. Tuvo que tomar decisiones acerca de lo que iba a hacer y el orden en que lo haría. Por lo tanto, el tiempo nunca fue un recurso gratis (precio cero). Tenía que dejar de hacer algunas cosas a fin de hacer otra en un período de tiempo dado.

 

­La escasez llegó a ser una carga, una maldición, así como el trabajo se convirtió en una maldición ­para el hombre. Considere la labor de Adán ante de la Caída. El trabajó en el huerto. El trabajó para ­sojuzgar la tierra. Adán puso nombre a los animales (Génesis 2:19), y él tuvo alguna idea de lo que era la estética, porque tenía que adornar y proteger al huerto (Génesis 2:15). Pero después de la Caída del hombre, Dios maldijo la labor de Adán y el ambiente del hombre.

 

­La Maldición de la Tierra

 

­¿Por qué maldijo Dios al ambiente? En primer ­­lugar, como hemos visto en el Capítulo Dos, El lo maldijo a fin de mostrarle a Adán lo que era sufrir la desobediencia de los rangos inferiores de la jerárquica. Dios quería mostrarle a Adán el resultado de la rebelión del mundo contra él, como él se había rebelado contra Dios.

 

­Otra razón para maldecir a Adán fue para recordarle el castigo de la desobediencia. Su trabajo dejaría de ser la ocupación gozosa y realizadora que había sido antes de la Caída. El mundo estaba ahora maldito. La maleza, los cardos y las espinas crecerían; ellos lo arañarían y lastimarían. Esto también fue una forma de castigo. No sería tan fácil gobernar el mundo como lo hubiese sido si no hubiese habido una rebelión contra Dios.

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Además, le llevaría mas tiempo y esfuerzo el subyugar la tierra. Tendría que pagar mas — perder mas beneficios y placeres — a fin de lograr las metas en la vida. En otras palabras, no cabe duda que la maldición del mundo fue una limitación y un enjuicia miento sobre el hombre.

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­Los Benéficos

 

­Sin embargo, habían beneficios dentro de la maldición. Esto es cierto de todas las maldiciones de Dios. Los beneficios son en cierto modo maldiciones, y las maldiciones son hasta cierto punto beneficios. ¿Qué es lo que determina si el juicio contra un individuo es mayormente una maldición o una bendición? El corazón del hombre, sus metas, su estado ante Dios (salvo o perdido, acatador o desacatador del pacto) determinan si un enjuiciamiento resulta ser may ormente una maldición o una bendición.

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Por ejemplo, puede que un individuo herede un millón dólares. Puede que renuncie su trabajo o deje su educación, despilfarre su dinero, y termine peor que antes de comenzar. El ejemplo bíblico mas famoso de este impulso derrochador es la parábola de Jesús sobre el hijo pródigo. El hijo pródigo pidió su herencia por adelantado antes que fuese maduro, antes que la mereciese, y antes de haberse disciplinado para ser un buen mayordomo de tal herencia. Su padre se la entregó. Entonces el joven viajó a una ciudad lejana, se entregó a los placeres pecaminosos de la vida, derrochó su herencia, y terminó en la total bancarrota durante un período de hambre y crisis.

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Se vio entonces forzado a hacer una elección difícil: (1) morirse de hambre; (2) trabajar en una pocilga, recogiendo algarrobas para los cerdos (una opción horrible para un judío); o (3) entregarse a la misericordia de su padre, y ser restaurado a la posición del hijo amado. Neciamente él eligió al principio ­la segunda, y luego eligió sabiamente la tercera opción: la humildad (Lucas 15).

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Esto es la situación de cada hombre que peca contra Dios: (1) morir ahora; (2) intentar ganarse su propia salvación ahora para morir eternamente (el infierno y el lago de fuego) luego; o (3) volver a Dios el Padre y pedirle perdón. La tercera opción es la mas sabia.

 

­Pero, ¿cómo es que la maldición de la tierra llega a ser una bendición al hombre? La maldición de Dios es clara: la tierra ahora resiste el dominio del hombre. Esto, por otro lado es una bendición. Es una bendición porque vivimos en un mundo de pecadores y asesinos que derramarían nuestra sangre. Caín mató a Abel. Si los hombres pudiesen hacer lo que quisieran sin sufrir las consecuencias económicas de sus actos, sería peligroso caminar por cualquier camino. ­

 

En un mundo donde la mayoría de los bienes escasean, los hombres necesitan la cooperación voluntaria de los otros hombres a fin de lograr sus metas. Como el mundo está maldito con la escasez, los hombres se ven esforzados a trabajar los unos con los otros. La cooperación supera los límites de la escasez. La cooperación que Dios requiere y bendice es voluntaria. Es cooperación bajo Dios. Es cooperación moral.

 

­La Producción en Gran Escala por y para la Clase Media

 

­Otro aspecto importante para superar la escasez, obviamente, es la producción en gran escala. Siempre hemos tenido alguna producción, pero ha sido el ­desarrollo de la producción en gran escala lo que ha transformado al mundo. Esto comenzó ya desde el fin de la Edad Media —desde el año 1000 hasta el 1500 —y aumentó durante el período del Renacimiento y la Reforma (1500-1700). El aumento realmente espectacular de productividad, sin embargo, comenzó en los años 1770 a 1780 en Gran Bretaña, y luego a comienzos de los años 1800 en los Estados Unidos de América. Llamamos a esta era la Revolución Industrial.

 

­El secreto de las grandes fortunas fue la gran productividad. Uno de los aspectos mas raros del mercado, es que la gran riqueza personal normalmente se logra creando sistemas de producción que combinan precios bajos, salarios altos, y grandes ganancias. No hay mucha gente que comprende esta triple relación.

 

­Los socialistas sustentan que el rico llega a ser rico por aprovecharse de los otros hombres, los que trabajan para él y los que compran sus bienes y servicios. Pero "la riqueza por explotación" es un mito. La manera de atraer los trabajadores mas eficaces y productivos es pagar a los obreros salarios altos. ("¡Se obtiene lo que se paga!") La manera de atraer muchos clientes es ofrecer precios bajos. El secreto de la gran riqueza es aprender como aplicar la "receta secreta" del capitalismo de libre empresa: ­salarios altos, precios bajos, y ganancias elevados.

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­Esto es lo que hizo Henry Ford. El encontró la manera de producir en masa un automóvil, el "Modelo T." A finales del año 1913, elevó los salarios a la ­­suma inimaginada de $5.00 dólares por día. Esto no nos suena mucho hoy, pero hay que comprender que esto fue antes que la inflación en gran escala cambiase al dólar. Ford pagó los salarios mas altos que se pagaba en la manufactura. También produjo los automóviles mas baratos que se habían visto jamás. En 1915, presentó un plan de compartir las ganancias con sus empleados. George Gilder describe lo que él hizo:

 

­En la recesión del año 1914, él bajó los precios dos veces, y las ventas subieron mientras otras compañías quebraban. En 1916, había reducido el precio de la marca Modelo Т a $360 y aumentado su cuota del mercado del 10 al 40 por ciento, mientras la cuota sostenida por General Motors bajó de un 23 a un 8 por ciento. En 1921, después de bajar el precio en un 30 por ciento durante la crisis económica de 1920, Ford tenía una cuota de 60 por ciento de un mercado que-se había multiplicado por doce en una década. Ya en 1927, había vendido 15 millones de automóviles, con un volumen de $7 billones, y el activo neto de la compañía, sin ninguna nueva infusión de capital desde los $28,000 originales, había aumentado a $715 millones de dólares, entre lo que figura un $600 millones en efectivo. Con la misma estrategia, Ford también dominó el mercado de tractores.1 1. George Gilder, Espíritu de empresa, el. - ESPASA-CALPE 1986. Madrid. ISBX 84-239-2415-7.

 

 

­Llegó a ser un billonario antes de morir en 1947. En realidad, llegó a ser un billonario ya a finales de ­­1920, dos décadas después de presentar el "Modelo Т," у eso era la época que con un billón de dólares valía mucho mas que hoy.

 

­La Competencia de Predos

 

­La producción en gran escala supera la escasez por medio de una forma particular de competencia. Esta competencia la llamamos la competencia de precios. En vez de producir para los reyes, los hidalgos y la aristocracia, los productores comienzan a producir para la creciente clase media. La clase me dia tiene muchísimo mas dinero que todos los ricos del mundo. ¿Por qué? Porque en una sociedad capitalista son mas numerosos. Se trata de satisfacer sus necesidades, carencias, y deseos.

 

­Un consumidor de clase media no tiene desde luego, tanto dinero como un próspero hombre de negocios o un gobernante de la élite. Pero si combina mos todos los "votos económicos" — es decir, todos los dólares, o libras esterlinas, o marcos, o pesos, o sea lo que fuese el dinero en circulación — de los consumidores de la clase media, casi siempre pueden ellos "dar mas votos" (gastar mas) que los ricos. ­El secreto del capitalismo es que los capitalistas han encontrado maneras de expandir enormemente las técnicas de la producción en gran escala. La creación de las piezas intercambiables fue uno de los mas grandes inventos de todos los tiempos, primero para las armas, y luego para casi todos los otros productos. Un promotor importante de la utilización de las piezas intercambiables era Eli Whitney, quien ­ideó estas técnicas de producción al mismo tiempo que inventó la desmotadora de algodón, en los años 1790.

 

­Luego vino la creación de grandes capitales por medio de los ahorros pequeños, los pesitos y las monedas de la gente pobre. Gracias al perfeccionamiento de los bancos y otras técnicas para acumular capital, estos pesitos llegaron a ser enormes sumas de capital. Este capital se pudo usar entonces para encontrar fuentes de materia prima que aún no se había descubierto. Mejores maneras de usar las materias primas, mejores maneras de reducir el derroche: he ahí el "secreto" del capitalismo. Fue sobre todo la reducción de costos y la reducción de precios lo que hizo posible la producción en gran escala del mundo moderno.

 

­Por lo tanto, fue el desarrollo del capitalismo moderno lo que hizo posible el aumento enorme de la riqueza personal que ha gozado el mundo industrial occidental desde 1780. Pero este curso histórico resultó ciertamente del cristianismo. El capitalismo original se basó en el concepto de la auto-suficiencia, la protección legal de la propiedad privada, la cooperación voluntaria, la competencia abierta, y las pesas y medidas honestas (especialmente el dinero). Se basó en un concepto de tiempo orientado hacia el futuro, y un concepto de ahorro que, en retrospectiva, hoy llamamos la ética protestante. Se combinaron todos de estos factores con gente organizada quienes reconocieron el valor de la educación, la orientación al futuro, y el auto-sacrificio del trabajo duro. Esta ­nueva cosmovisión basada en la importancia de la educación hizo posible la conquista moderna de la pobreza.

 

E1 Mito Socialista de la Productividad Natural

 

­Uno de los mas influyentes de todos los mitos socialistas es la idea que el mundo es naturalmente productivo, pero las leyes e instituciones humanas existentes desgraciadamente impiden tanto la productividad natural de la naturaleza como la productividad natural del hombre. El socialista concluye que al restructurar las instituciones del mundo, esta productividad innata florecerá, y los hombres sólo trabajarán unas horas cada día a fin de lograr todas de sus metas económicas. En otras palabras, la perspectiva de ellos es un mundo que realmente existió antes de la Caída del hombre, y que, según ellos, se puede recuperar simplemente restructurando las in stituciones legales y económicas.

 

­Lo que ellos proponen es un gran plan de redistribución de los bienes cobrando impuestos a los ingresos de las clases media y alta. (Pero cuando sus programas de gastos estatales crean enormes déficit de presupuesto, se apresuran a imponer nuevos impuestos de venta, que pagan los pobres.) Proponen que el Estado se convierta o en dueño o en director de los medios de la producción. Al primer ordenamiento se llama comunismo o socialismo, y al segundo ordenamiento se llama fascismo o estado corporativo. La meta es la misma: una élite de planificadores cen­trales planificarán la vida de los demás por medio de las técnicas científicas.

 

­Estos planificadores centrales monopolizantes de terminarán quiénes recibirán cuánto, de qué, y a qué precio. Convirtiendo la economía política en una enorme jerarquía de autoridad, creen que podrán transformar, no solo la naturaleza del hombre, sino la naturaleza misma de la naturaleza. La naturaleza se convertirá en una tierra de leche y miel a preciocero.

 

­Esto es un programa de salvación por la ley. Predica la regeneration de la sociedad por la Juerga. Este programa requiere la libertad obligatoria. Los socialistas creen que podrán librar "las fuerzas secretas de la productividad" que las instituciones malas han impedido — principalmente las instituciones del capitalismo y la propiedad privada.

 

­En breve, ellos no admiten que el mundo está bajo la maldición de Dios, que el peso de la escasez es consecuencia de la rebelión moral del hombre, y la productividad es resultado de la fidelidad de la sociedad a las leyes del pacto de Dios (Deuteronomio 28:1-14). No creen en la salvación por la fe en Dios; creen en la salvación por las leyes de los hombres. Por lo tanto, creen en el deterninismo ambiental. Ellos sostienen que al cambiar el ambiente, se cambiará la humanidad. Cambia el ambiente por medio de la "planificación científica," y los planificadores elitistas podrán regenerar a la humanidad. Podrán establecer un Nuevo Orden Mundial humanista.

 

­El Gran Debate: El Socialismo Frente al Capitalismo

 

­El debate entre el socialista y el capitalista raras veces se hace con argumentos religiosos, pero el de bate en realidad es intrínsecamente religioso. El de bate es entre perspectivas rivales del hombre, de la naturaleza, de la ley, y de Dios.

 

­El socialista presupone que la Caída del hombre no fue una rebelión contra Dios, sino fue meramente una rebelión contra otros hombres que ocurrió cuando el primer hombre fijó los límites de "su" propiedad y se proclamó dueño privado. El socialista asume que Dios no maldijo la tierra. El socialista presupone que Dios no requiere la cooperación entre los hombres, y a la vez ha dispuesto incentivos económicos para que los hombres cooperen. El socialista cuenta o con el temor del hombre (el Estado) o con su altruismo del hombre (el amor auto-sacrificador) a fin de lograr la mayor producción económica y la mayor cooperación entre los hombres.

 

­Por el otro lado, el defensor del sistema del mercado libre y de la propiedad privada reconoce la depravidad y la codicia del hombre, y la necesidad de apelar a su interés propio a fin de crear una sociedad voluntariamente productiva. El capitalista no dice que todos los hombres por naturaleza son buenos o altruistas. El defensor del capitalismo dice en cambio que los hombres tienen interés propio, y que un sistema de propiedad privada legalmente protegida permite a la sociedad obtener los mejores servicios y los mejores esfuerzos de los hombres que de ­otra manera serían egoístas, hambrientos para el poder, y básicamente amantes del robo y de la destrucción.

 

­En breve, el orden social del mercado libre no hace que los hombres sean intrínsecamente buenos; sólo la gracia regeneradora de Dios puede realizar tal transformación. Lo que el orden social del mercado libre sí hace, es alentar a los hombres para que sirvan las necesidades y deseos de su prójimo, voluntariamente, por medio de una combinación ingeniosa de propiedad privada, auto-interés, la competencia de precios, y la responsabilidad personal. Este sistema de incentivo al servicio se hace posible por medio de un orden legal que respeta las leyes de Dios.

 

­La ley civil no es suficiente. Los hombres tienen que tener control propio sobre sus corazones. No es suficiente que se proporcione simplemente a los hombres la oportunidad de trabajar en un mercado libre en busca de la ganancia. El robo está en los corazones de la mayoría de los hombres. La humanidad avanza a la medida en que la humanidad se disciplina. Los hombres deben ser disciplinados — auto-disciplinados.

 

­No se puede esforzar la ley con una burocracia centralizada de arriba hacia abajo, precisamente porque no hay suficientes recursos económicos disponibles para vigilar a todos los hombres noche y día en todo lo que hacen, mucho menos examinar sus corazones y sus motivos. Todo gobierno debe ante todo basarse en el auto-gobierno bajo la ley. Las instituciones locales deben imponer la disciplina a los infractores de la ley. Se debe imponer el gobierno ­desde abajo hacia arriba, con una serie de cortes de apelaciones para juzgar los actos públicos malos de los hombres (Éxodo 18; Mateo 18). No hay ninguna otra manera de crear el orden social. El intento de lograr la clase de control sobre la conducta de los hombres que el planificador central moderno intenta imponer llevaría la sociedad a la bancarrota.

 

­Conclusión

 

­La escasez es una maldición de Dios sobre el hombre, la tierra, y los animales. Dios la impuso a causa de la rebelión moral del hombre. El hombre se rebeló contra Dios, específicamente por robar lo que se había prohibido de antemano tocar al hombre.

Por lo tanto, se maldijo a los hombres con una clase especial de escasez pesada que los obligó a trabajar mas duro de lo que hubiesen trabajado antes de la Caída. Se les dio también una escasez de duración de vida, para que tuviesen que trabajar aun mas duro para lograr sus metas. No tienen el mismo tiempo disponible que de otro modo hubiesen tenido.

­La escasez es una bendición porque fuerza a los hombres a que cooperen voluntariamente los unos con los otros. Si los hombres están dispuestos a seguir la ley de Dios, y a establecer el tipo de instituciones legales de capital privado y familiar que la Biblia requiere, entonces se hace posible superar muchos de los obstáculos de la escasez.

­Hoy día, los ciudadanos occidentales viven en un mundo en que no trabajamos tan duro como nuestros abuelos, así como ellos no trabajaron tan ­duro como los suyos, etc., y así desde fines del siglo XVIII. Los hombres no desperdician sus vidas trabajando en las sociedades industriales occidentales.

 

Adquirirán úlceras, y sufrirán enfermedades, pero viven vidas mas largas. (Es posible que el enjuicia miento de Dios llamada SIDA cambie esto durante las próximas dos décadas.) No tienen que sudar tanto como lo han hecho los hombres desde los días de Adán hasta el siglo veinte.

 

­Entonces lo que encontramos es que la maldición de la escasez se ha ido eliminando cada vez mas a la medida que los hombres se atienen éticamente a las leyes y a los requisitos de Dios. Todo esto puede llegar a ser una trampa si los hombres se olvidan otra vez de su Creador y el Dador de los regalos, como nos lo advierte Deuteronomio 8:17. Lo importante es que como resultado del capitalismo moderno, la maldición del sudor y de la maleza han sido paulatinamente eliminadas, lo que señala que éste pone en práctica principios de la ley y la economía bíblica.

 

­Aunque la riqueza moderna ha llevado a la arrogancia al hombre moderno, y puede conducirle a un juicio aun mayor si los hombres se rehúsan a reedificar el tipo de instituciones sociales que crearon esta riqueza, hemos sido, sin embargo, los beneficiarios de una producción vasta de riqueza mas allá de que hayan soñado antepasados tan recientes como a fines del siglo diecinueve. Hemos sido los grandes beneficiarios de la división del trabajo, y el resultado ha sido un gran incremento en nuestra capacidad de ejercer dominio y gobernar al mundo sabiamente.

 

­Si hemos de superar progresivamente las limitaciones y las cargas de maldición de la escasez de Dios, necesitamos reconocer los principios de la riqueza de Dios.

Necesitamos honrar estos principios económicos bíblicos:

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1. Dios es el dueño absoluto del mundo.

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2. El hombre se rebeló contra Dios.

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3. Dios maldijo al hombre y el ambiente del hombre.

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4. Dios requiere que el hombre ejerza dominio, a pesar de esta maldición.

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5. Se supera la maldición progresivamente por medio de la obediencia a Dios.

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6. La maldición era hasta cierto punto una bendición: fomenta la cooperación voluntaria.

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7. La cooperación se basa mayormente en el interés propio.

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8. El mercado provee incentivos para el servicio: la búsqueda de la ganancia.

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9. La competencia del mercado reduce el derroche y provee oportunidades nuevas para los consumidores.

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10. La forma de competencia mas importante bajo un mercado libre es la competencia de los precios.

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11. El mercado libre aumenta la importancia numérica y la influencia de la clase media.

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12. El socialismo se basa en una perspectiva falsa del hombre y la naturaleza: la cooperación y la productividad son naturales, y a la propiedad privada es la causa de la pobreza.

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13. El socialismo enseña la salvación por la ley.

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14. La forma de gobierno principal es el auto gobierno bajo la ley de Dios.

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