CAPITULO 13 - LOS DEBERES DEL ESTADO

CAPITULO 13

 

LOS DEBERES DEL ESTADO

 

­No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo (Levítico 19:15).

 

­El gobierno civil posee un monopolio: el monopolio de la fuerza. Solo él tiene el derecho de infligir multas, castigos corporales, y la muerte a los que violan las leyes de Dios y los estatutos escritos por los hombres conforme a los principios legales de Dios.

 

­El problema es que, se puede abusar de este monopolio de violencia. Los hombres desde el comienzo de los tiempos han buscado el poder político a fin de tener control sobre sus rivales personales.

 

Ellos han usado la violencia contra sus competidores, todo en el nombre de la justicia.

­El resultado ha sido un Estado cada vez mas grande. Cada grupo quiere tratamiento económico favorable del Estado: préstamos directos, como también préstamos indirectos: seguros de quiebra finan­ciados por los contribuyentes, restricciones en el intercambio comercial para los competidores (y por lo tanto los consumidores), tipos mas altos de impuestos para los rivales, licencias profesionales exclusivas, tarifas y cuotas contra los bienes manufacturados en el extranjero, precios mínimos (en la agricultura, este plan se llama "paridad") que hacen ilegales las ofertas voluntarias y los precios máximos, y así sucesivamente. Cada plan se defiende como una excepción necesaria a los principios generales de la libertad económica. Cada uno se impulsa en el nombre del "interés público." Cada uno entraña el hurto de dinero, y la reducción de la libertad para elegir entre alternativos o de innovaciones futuras.

 

­(Le aseguro que un alto porcentaje de mis lectores están diciéndose en este momento: "Bueno, yo coincido con North hasta aquí. ¡Pero esto ya va demasiado lejos! Está atacando al derecho perfectamente correcto del Estado de regular la venta de [mi producto o servicio]. Por lo tanto este libro es una tontería." Fíjese ud. si está pensando así, el Estado ya le ha capturado su vida, su mente y su futuro.

 

Ud. está esclavizado moral e intelectualmente, porque ud. existe actualmente según el otorgamiento condicional y temporal del Estado, del monopolio económico a su grupo de interés especial. Se le pedirá que pague esta préstamo financiero, de una manera u otra. Es algo que aparentemente es gratis, pero no lo es.

 

El Estado no está para ayudarle sin cobrar.

 

­Cada grupo intenta empobrecer a sus competidores. Ineludiblemente, todos los consumidores son ­­perjudicados a la vez. El buscador de la protección del Estado quiere frustrar a los consumidores para que hagan tratos con sus competidores a precios que él no puede o no quiere igualar. El considera tales tratos como una competencia injusta. Se puede imaginar lo que los fabricantes de riendas de caballos le hubiesen hecho a Henry Ford, si el Estado hubiese sido mas grande en aquel entonces.

 

­Me acuerdo de una campaña política en los años 60 en California para prohibir que la televisión pagara por cada show. Las emisoras televisoras "gratuitas" existentes tuvieron éxito en poner en la papeleta de votos una propuesta para ilegalizar a la televisión de cable. (Tal vez fue al revés: no me acuerdo. Tal vez requirió que los agentes de la televisión de cable pasasen un proyecto de ley a fin de poder ofrecer a la venta sus servicios.) Las emisoras "gratuitas" hicieron una guerra publicitaria en los periódicos contra esta nueva fuente "injusta" de entretenimiento.

 

Recuerdo especialmente un anuncio de página entera que mostraba a un niño frente a la televisión. El niño le preguntaba a su padre por qué no pagaba para dejarle ver un programa. ­Esta fue una apelación abierta al temor de la pérdida económica de parte de los padres, de la clase medio, baja y pobre. Se pasó por alto la libertad de elección. Se pasó por alto los beneficios a los adultos.

 

Hoy en día, como lo sabemos, los padres son la gente que mira mas TV cable, puesto que la gran parte de la programación se dirige hacia los adultos. Creo que la industria de la televisión gratuita ya sabía eso en ­los años 60. Pero los votantes aprobaron la iniciativa;

la televisión pagada fue prohibida por mas de una década en California. Los votantes no permitieron que los "ricos" disfrutasen del servicio; ni tampoco lo disfrutaron ellos.
 

­La televisión pagada en la actualidad está comenzando a corroer el monopolio otorgado por el gobierno de los Estados Unidos (licenciado por la Comisión de Comunicaciones Federales) a la televisión "gratuita." Esto es lo que la televisión "gratuita" temía hace una generación. Los monopolistas quieren poner una llave estranguladora sobre el consumidor.

 

Esta es la esencia de las restricciones estatales al intercambio. No es cuestión de monopolio frente al no monopolio es cuestión de quién recibe el monopolio.

 

­La Pérdida de Libertad

 

­A medida que el Estado crece, gana el apoyo para crecer aun mas prometiendo beneficios a sus partidarios. Promete concesiones financieras compensatorias que supuestamente compensarán las pérdidas de los abusados por los monopolios existentes creados por el Estado. Es una lucha sin fin basada en la competencia por el control sobre el otorga miento de monopolios.

 

­Y detrás de cada monopolio está el monopolio institucional primordial: el monopolio legal de la Juerga. ­El conflicto para los que buscan justicia es que a medida que los hombres pierden sus libertades, llegan a ser cada vez mas dependientes de su amo, el Estado. Quieren mas y mas. Después de todo, a ­­precios menores que los precios del mercado, cualquier cosa tiene mas demanda que oferta. El Estado ofrece servicios "gratuitos." Habrá una demanda considerable para ellos. El Estado ha dicho a la gente que tiene el "derecho" a estos servicios "gratuitos." En la actualidad los votantes están demandando sus "derechos" — una apelación mucha mas potente que una sencilla petición de limosna o un sueldo político.

 

­El Estado encuentra que no puede darse el lujo de defender la nación y hacer la justicia cuando tiene que alimentar a los hambrientos, vestir a los pobres, alojar a los que están sin hogar, y dar una instrucción superior a cada semi-analfabeto que quiere no trabajar por unos años mas. Por eso los políticos toman el camino de menor resistencia: compran los votos de los irresponsables. Intentan alejarse de los deberes del Estado en las pocas áreas que Dios le ha asignado: la defensa nacional, la justicia civil, la seguridad pública, y la cuarentena médica.

 

­Cada vez que se debilita el auto-gobierno bajo Dios y la ley de Dios, el Estado tiene que compensarlo a su manera. No hay "vacíos de responsabilidad." Cuando el Estado compra a los votantes con promesas de seguridad garantizada por el Estado, los ciudadanos se vuelven cada vez mas irresponsables.

 

Se les enseña a buscar a un otro, o a otra institución, para ayudarles con sus debilidades y equivocaciones. ­Esto es contrario a los principios fundamentales del dominio cristiano. Es la actitud que dice, "Otro me hizo fracasar." Esta fue la respuesta de Adán en el huerto: "La mujer que me diste por compañera ­me dio del árbol, y yo comí" (Génesis 3:12). Fue también la respuesta de Eva a Dios: "La serpiente me engañó, y comí" (3:13b). Un conocido cómico pone en la boca de uno de sus personajes: "¡El Diablo me hizo hacerlo!" En resumen,Dios tiene la culpa., por haber hecho mi ambiente tan difícil!"

 

­No es culpa de Dios. Es culpa del hombre. El hombre es plenamente responsable por sus propias obras, ante Dios y ante los hombres. El es eternalmente responsable ante Dios. El hombre rebelde odia hasta el pensar en esto. Desea negarlo. Por eso busca a un Estado que le permita negarlo. Busca a un Estado que le puede salvar de su culpa, su responsabilidad, y sus errores. Busca un Estado Salvador.

 

­Reduciendo al Estado

 

­El primer paso es moral y religioso. Es afirmar la responsabilidad personal por los propios actos. Para que suceda esto hoy se necesita o un avivamiento religioso o un desplome completo del Estado que no deje a cada persona otra opción sino enfrentar la realidad ineludible de su propia responsabilidad. Tal vez se necesiten ambas cosas. Casi con seguridad se necesitarán ambas cosas.

 

­El segundo paso es comenzar a alejarse de las subvenciones estatales. Dejar de aceptar cheques. Dejar de enviar cabilderos a Washington para con seguir favores especiales para nuestro grupo. Enviar cabilderos sólo para reducir el control estatal sobre su industria, no para aumentarlos sobre otros.

 

­El tercer paso es comenzar a fortalecer nuestro ­­compromiso con la familia y la iglesia. Esto implica el diezmo. Esto exige ahorrar para la jubilación, mandar a nuestros hijos a escuelas cristanas, y apoyar a los padres que tienen necesidad. Se deben establecer otras instituciones que poco a poco se responsabilizarán de rendir los "servicios" asistenciales que el Estado ha asumido.

 

­Cuarto, implica envolvernos en las actividades sociales locales. Es posible que esto comience haciendo manifestaciones de protesta frente a las clínicas de aborto o de los comercios que venden pornografía — aun la "pornografía fina de la clase media." Es posible que se comience por fundar (y finan ciar) un centro de maternidad para las mujeres en crisis. Implica el comenzar.

 

­Quinto, esta clase de compromisos debieran es calar a una participación política. La política, como cada área de la vida, es un área de obligación cristiana y dominio cristiano. Pero en casi todos los casos, este compromiso debiera comenzar con la política local.

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Localismo

 

­Parece que los cristianos quieren correr para gobernantes antes de servir de carteros. Quieren ser congresistas antes de servir como aconséjales. Toman prematuramente posiciones de autoridad. Esto es lo que Adán hizo en el huerto. Quiso tener todo el conocimiento, aun a costo de desobedecer a Dios. Los cristianos quieren correr antes de poder gatear.

 

­Esto no es la forma bíblica. Debemos preparar­nos para el servicio en los rangos inferiores antes de servir en los rangos superiores. Esto es el requisito para los oficiales eclesiásticos (1a a Timoteo 3). También, debiera ser el camino normal para los oficiales civiles.

 

­Debemos también comprender que una meta política principal es la descentralización. Muchas de las actividades que el gobierno nacional actualmente dirige debieran ser responsabilidad de los gobiernos provinciales o locales. Se debe ubicar el poder mas cerca del hogar. Lo mismo con los impuestos. El gobierno nacional es esencialmente una corte de apelaciones. Ha de resolver las disputas que las cortes inferiores encuentran demasiada difíciles. ­Jetro, el suegro de Moisés, aclaró esto en su consejo a Moisés, lo que Moisés adoptó como ley en Israel.

 

­Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo (Éxodo 18:20-22).

 

­Acuérdese que Moisés tuvo comunicación directa con Dios. Podía dar justicia directa. Pero le abrumó el cúmulo de casos que tenía que tratar. Le fue mejor ­a Israel que tuviese la justicia imperfecta de jueces honestos que esperar una eternidad por la oportunidad de tener la justicia perfecta de Dios.

 

­Hoy en día no esperamos la justicia perfecta de nadie. Es mejor que nos contentemos con la justicia rápida de las cortes locales.

 

­El primer paso para cada cristiano que es electo localmente es que vote en contra de toda dádiva del gobierno nacional. No mas dinero del fisco nacional en los asuntos locales. No mas ingerencia nacional a cambio de ese dinero. No mas compartir de ingresos de un gobierno nacional en quiebra que incurre en un déficit presupuestario multimillonario. Un gobierno endeudado no tiene dinero para dar.

 

­El gobierno local tiene que pagar sus propios gastos, tomar sus propias decisiones, y estar listo a restablecerse después del derrumbe económico o un grave revés militar. Necesitamos gobiernos civiles legítimos. Necesitamos evitar la revolución. Esto significa que necesitamos comenzar a apoderarnos del gobierno local, en las narices de los burócratas nacionales.

 

­Todos quieren tener "gran éxito" políticamente. Todos quieren proponerse como gobernadores. ¡Que intenten! Mientras tanto, nosotros tomemos control donde los políticos de hoy piensan que nada importante acontecerá. Debemos obtener nuestra experiencia inicial en gobernar a nivel local. Hemos de prepararnos para una batalla política a largo plazo.

 

Comencemos como soldados rasos y cabos, no como coroneles y generales. Lo haremos de la forma que Dios quiere.

 

­Vote "No"

 

­Un primer paso muy simple en la auto-disciplina bajo Dios es sacar al Estado de la deuda esclavizante. Por ejemplo, en los E.E.U.U., vote "no" en cada emisión de bonos. Sin excepción. La respuesta es "no."

 

­Luego, si tiene ganas, propóngase para la junta escolar local. Su trabajo, si es electo, es decir "no." ¿Quieren los maestros un aumento de sueldo? Vote en contra. ¿Quiere el distrito promover otra emisión de bonos? Vote en contra. ¿Quieren ellos edificar un nuevo colegio de secundaria? Vote en contra. ¿Quieren ellos comprar nuevos libros? Vote en contra. ­Ud. puede hacer esto políticamente en nombre del contribuyente. A fin de cuentas, ud. lo está ha­ciendo en nombre de Dios. El es el enemigo de las escuelas públicas. Ellas son sus enemigos.

 

Quiere que todas se terminen, con la excepción posible de las academias militares de la nación y las academias de policía local (donde el gobierno prepara sus futuros líderes militares y los oficiales que ejecutan la ley, ambas funciones legítimas del Estado). Las es­cuelas públicas quieren terminar con El (excluyen la oración y la instrucción religiosa en las escuelas, etc.).

 

Esta es una guerra. Ud. tiene que estar del lado de Dios. ­¿Quiere la alcaldía o intendencia edificar canchas de tenis en los parques? Vote en contra. El gobierno civil no debe meterse a construir facilidades atléticas o de entretenimiento.

 

­¿Quiere la ciudad suministrar mas servicios gratuitos? Vote "no."

 

­Vote "Sí"

 

­Yo no quiero aparentar negativismo. Hay muchos casos en que hay que votar a favor. Se puede votar a favor de la imposición de tarifas para los usuarios de cada servicio que no sea protección de la vida y la propiedad, o la administración de la justicia civil.

 

­¿Puede una empresa comercial prestar un servicio municipal? Vote "sí." Que la ciudad cese de recoger basura sin cobrar. Después de todo, no se reparte los periódicos sin cobrar. ¿Por qué debiera la ciudad pagar el acarreo de basura? ­Si se hace algo, por lo menos deje que las empresas hagan ofertas para hacer servicios municipales menos costosos. El promotor famoso de automóviles de carrera el difunto J. C. Agajanian, era miembro de una familia Armenia económicamente exitosa que hizo su fortuna originalmente acarreando la basura de California del Sur. Su padre, J. Т., era propietario de una hacienda de cerdos en el pequeño pueblo de Newhall, California. Los municipios le pagaban por acarrear la basura. El se la daba a comer a sus cerdos, y luego vendía los cerdos. Mas tarde, recolectaba los restos en la basura — siempre sacando ganancia. Esta era una "ecología económica" de primera categoría. Asi manejan los armenios su negocio: sacando provecho. ¿Debiéramos sorprendernos de que Armenia fue la primera nación que adoptó el cristianismo, décadas antes que Constantino lo estableciera como la religión de Roma? (Entre paréntesis. ­yo me casé con una armenia. Yo quería descubrir como ellos manejaban los negocios. Ella administró mi negocio por los primeros cinco años, durante el período en que la mayoría de los negocios nuevos quebraban. El mío sobrevivió.)

 

­¿Puede ud. encontrar un aspecto de gobierno que se pueda vender a los empleados y convertirlo en un centro de ganancia privada? Por todas partes de la Gran Bretaña, esto se está llevando a cabo diariamente. El proceso se llama privatización. Esto está ahorrando a los contribuyentes británicos de impuestos miles de millones de libras esterlinas cada año, y ellos están recibiendo mejor servicio. El servicio telefónico nacional, British Airways, la compañía Británica de gas natural, hasta se han privatizado los aeropuertos.

 

­Esto se puede y debe hacerse a nivel local. Debe hacerlo. La función del gobierno civil no es redistribuir la riqueza de un ciudadano a otro. El gobierno civil debe disponer la justicia para todos según la ley bíblicamente predictible y disponible. Por eso Dios requería que la nación de Israel leyese la ley públicamente cada siete años, en el año de remisión, el año ­sabático (Deuteronomio 31:10-13).

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­Cuando los gobiernos se meten a ofrecer servicios "gratuitos” ineludiblemente se ven envueltos en la redistribución de bienes por la fuerza (las leyes) y la violencia. Por eso es imperativo que el gobierno civil sea limitado a prestar los servicios que cada ciudadano necesita y que Dios requiere que cada ciudadano tenga: la protección de la ley bíblica, y la limitación de la ley bíblica.

 

­­De Continuar el Sistema Actual

 

­En los EEUU nos encaminamos hacia la quiebra nacional. Es sólo cuestión de tiempo. También es cuestión de en qué forma será la quiebra. ¿Será una declaración abierta de que "el gobierno federal no puede pagar todas sus obligaciones de asistencia social, de endeudamiento, y de defensa"? O será una caída disfrazada: inflación en gran escala, controles de precios, y el racionamiento de bienes y servicios? ¿Recibiremos primeramente otra serie de aumentos de impuestos, especialmente un impuesto de venta o un impuesto al valor añadido, como en Francia? ­Preveo la inflación en gran escala, seguida por el control de precios y el racionamiento. Llamo a esto "gobierno por emergencia." Escribí un libro con ese título, con sugerencias acerca de cómo las familias e iglesias pueden protegerse de esta forma de quiebra nacional.

 

­Ningún Estado puede imitar a Dios con éxito. Ningún Estado es un salvador. La salvación por la ley, especialmente la ley estatal, es la mentira propia del diablo. Esto significa que habrá finalmente el juicio sobre cada Estado que ha afirmado su condición casi divina. Los cristianos debieran hacer lo posible por evitar cualquier clase de dependencia económica del Estado, para que cuando caiga, ellos no sean aplastados o arrastrados con él.

 

­Todos los programas quebrarán: el Seguro Social, la jubilación federal, la cancelación de la deuda de la tesorería, la subvención de los negocios en quiebra (especialmente los grandes bancos multinacion­ales), la creación de monopolios protegidos por el Estado (incluyendo los sindicatos gremiales), y todos los demás. Cuando el Estado vaya a la bancarrota, será impotente. Tendrá que regresar nuevamente a sus funciones originales dadas por Dios: proteger la vida y la propiedad de la violencia.

 

­Durante la crisis, se necesitará mas que nunca que los cristianos ejerciten la caridad y el dominio justo. Entonces, veremos un enorme cambio de poder. El poder irá a los que ejerzan la responsabilidad y la caridad, y que pueden mostrar a los hombres cómo arreglar de nuevo sus vidas. Si no es la iglesia, las caridades cristianas, o las familias cristianas, ¿quién será?

 

­Conclusión

 

­Los cristianos necesitan comenzar una estrategia de largo alcance para asir la autoridad a cada nivel de gobierno civil. Esto no tendrá éxito hasta que ellos crean que Dios les llama a ser librados del Estado.

 

También, no se lo podrá hacer hasta que ellos hayan comenzado a apoyar las caridades privadas (comenzando con las obligaciones asistenciales familiares) con su propio dinero ganado por el propio sudor. Es probable que no acontezca hasta que el Estado se quiebre y a millones de votantes formando una ola de crisis económicas creada por la propia política del Estado.

 

­La meta es romper al Estado. La meta es sacar la mano del Estado de nuestros bolsillos, aunque la tenga allí "en el nombre del Pueblo." Los cristianos ­­tenemos que ponernos de acuerdo con este programa:
 
 "Ni mi mano en tu bolsillo ni la tuya en el mío; y manillas para los ladrones." ­
 
 
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