CAPITULO 11- LOS DEBERES FAMILIARES

Segunda Parte ___

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LA RECONSTRUCCIÓN

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CAPITULO 11

 

LOS DEBERES FAMILIARES

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Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien lo que está delante de ti, y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados porque es pan engañoso (Proverbios 23:1-3).

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En nuestro siglo, las familias "se han sentado con un señor” el Estado. Ellas han disfrutado los muchos manjares delicados del Estado: la enseñanza "gratuita," la jubilación "gratuita,"La atención médica "gratuita," y todo lo demás "gratuito." Las familias han sido glotones en la mesa del Estado. Ellos han comido la carne engañosa. Como resultado, ahora sufren de indigestión.

 

­A menos que algo lo impida, la familia se volverá totalmente dependiente del Estado, exactamente en el momento de la historia en que el Estado está por quebrar ya que todos están demandando mas de lo que él, o los contribuyentes, pueden cubrir. ¿Qué se ­puede hacer para liberar a las familias de esta dependencia? La reconstrucción cristiana. ¿Qué es la re construcción cristiana? Es una restructuración total de programas como la asistencia social según las leyes reveladas de Dios, tal como se encuentran en la Biblia.

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Hay dos principios básicos de la política que se debe comprender bien antes de emprender cualquier programa de reconstrucción cristiana:

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1. No se puede derrotar algo con nada.

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2. La autoridad fluye hacia los que aceptan responsabilidad.

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Este es un libro sobre los principios económicos bíblicos. Tal vez el lector espere que yo sostenga que lo que necesitamos para restaurar una economía del mercado libre es una revolución política — una revolución en el pensar político de la gente. He adoptado otra estrategia.

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Lo que hemos aprendido durante tres generaciones en los Estado Unidos es que la gente ha perdido su fe en la actividad voluntaria privada para resolver sus problemas económicos. Ha habido una transferencia constante de fe de parte de la gente, quitándole a la familia, la iglesia, el comercio, y las instituciones caritativas para darle al gobierno civil.

 

También ha habido una transferencia de fe del gobierno local al nacional.

 

­Esa transferencia de fe constituye una revolución. En el fondo, ha sido una revolución religiosa. Ha sido la sustitución del Estado burocrático de arriba hacia ­abajo por la república bíblica desde abajo hacia arriba. Ha sido la sustitución del servicio voluntario por el obligatorio, el diezmo por el impuesto, la responsabilidad personal por la acción burocrática, la moral personal por el poder político. Ha sido la sustitución del reino de Dios por la sociedad de Satanás.

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Pablo escribió a Timoteo: "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo" (1a a Timoteo 5:8). Lo que Satanás y sus seguidores humanos han enseñado en las "mejores" iglesias, los seminarios "prestigiosos," y los colegios universitarios cristianos con "plena acreditación" es que se debería obligar al Estado moderno a aceptar la obligación de prestar la caridad. Han convencido a la gente cristiana a traicionar su fe y su herencia para pedir al Estado que se convierta en el agente del bienestar familiar.

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E1 Ataque del Estado de Bienestar a la Familia

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He sostenido a través de este libro que la Biblia enseña que la autoridad se difunde a través de muchas instituciones, o sea, un sistema de jerarquías múltiples. Los hombres deben vivir bajo categorías múltiples de autoridad, todas ellas bajo la soberanía general de Dios. La Biblia enseña que el mundo es necesaria mente bajo la gracia de Dios (común y especial), y la ley de Dios. La Biblia no coloca la administración de propiedad bajo una sola institución, sino bajo ­varias: individual, familiar, civil, voluntaria, escolar, etc. Ninguna institución particular debería poseer el poder absolutoria esto incluye el poder económico.

 

­Además, yo he sostenido que la institución principal de bienestar siempre de la sociedad es la familia. Los padres han de proteger, instruir, y mantener a los hijos jóvenes. Los hijos mayores deben proteger a sus padres cuando los padres envejecen.

 

Hay responsabilidades mutuas como también beneficios mutuos. ­Por lo general se defiende al socialismo como una guerra contra el negocio. Lo es, desde luego, pero no lo es principalmente. El socialismo es principalmente una guerra contra la familia. La familia es el blanco de la transferencia de responsabilidad: la educación "neutral" financiada por el Estado, la caridad finan ciada por el Estado, los programas de jubilación costeados por el Estado, y la medicina subvencionada por el Estado. Con cada nuevo programa de bienestar social, los políticos transfieren responsabilidad a los burócratas, y con cada aumento de responsabilidad estatal viene un aumento de poder estatal. ­El Estado no hace todo esto como favor. Lo está haciendo por razones políticas y finalmente religiosas. Los planificadores centrales quieren hacerse cargo del papel de Dios en el pensamiento de la gente. El Estado, no Dios, les amparará. El Estado, no Dios, les enseñará, les empleará, ejercerá poder sobre sus patrones y establecerá las condiciones de intercambio. El Estado se convierte en la corte final de apelaciones. El Estado se convierte en el nuevo Dios de la ­civilización mundial.

 

­¿Quién representa al pueblo ante este "dios"? Los políticos. ¿Quién es este "dios"? La burocracia planificadora central. ¿Quiénes dan su "diezmo" a este "dios"? La gente que cae postrada ante él y paga los impuestos.

 

­Pero el becerro de hoy no está hecho de oro. Está hecho de billetes de papel, cheques, e impulsos de calculadoras electrónicas.

 

­Recuperando la Soberanía Familiar

 

­Hay una sola forma de lograr la autoridad legítima: la recititud en el servido. Hay una sola forma de reencaminar el flujo del poder político aparte del Estado: aceptando las obligaciones. Si queremos ver una solución sustitutiva del Estado de bienestar, tenemos que comenzar por recobrar la responsabilidad por el bienestar. (Véase al libro por George Grant, In the Shadow of Plenty [A la Sombra de la Plenitud]).

 

­Toda vez que nos oponemos a esta u otra actividad asistencial del Estado, nuestros opositores nos preguntan: "Qué harían uds., dejar que la gente muera de hambre?" Está claro que nadie está muriendo de hambre en las naciones occidentales industrializadas. No hemos visto la hambruna en el Occidente desarrollado desde el hambre irlandesa del año 1840.

 

La solución a la amenaza del hambre es la libertad económica.

 

­¿Dónde se muere de hambre la gente de hoy? En las naciones comunistas de sistema económico socialista. ¿Quién alimenta a la Unión Soviética? El ­Occidente (principalmente los E.E.U.U., Canadá, y Australia). ¿Cómo adquirimos la comida? Dando libertad a los agricultores, permitiéndoles que produzcan lo que quieran a precios del mercado de libre competencia. China comunista liberó la agricultura a un grado limitado en 1983, y se convirtió en un exportador neto de comida en 1984. En resumen, recuerde esta regla económica fundamental:

 

­"No se puede redistribuir lo que no hay?

 

­Aun así siempre existe el temor persistente que el mercado libre no es suficiente para alimentar a todos. Eso es también lo que la Biblia dice. Hay necesidad de caridad. Pero la Biblia nunca dice que el Estado debiera alimentar a la gente sin cobrar. Eso es lo que dijeron los emperadores romanos, que perseguían a la iglesia primitiva. Su religión era la religión de "pan y circo." Su política era la política del Estado de bienestar social. Su religión era la salvación por la política. Ellos perseguían a los cristianos porque los cristianos creían en otro Salvador, Jesucristo.

 

­Las familias necesitan comenzar a alejarse de los varios programas estatales que los esclavizan. Primero y principalmente, deben reafirmar su fe en el futuro y abandonar los abortos provocados. El futuro de la familia en el Occidente está siendo aniquilado por los aborcionistas. Las familias debieran dedicar tiempo y dinero a una campaña política contra el aborto acompañada de una campaña económica para ayudar a las madres solteras y casadas a financiar el naci­miento de sus hijos.

 

­El próximo paso es la enseñanza. Ninguna familia cristiana debiera permitir que sus dependientes legales entren en ninguna escuela dirigida por el gobierno. Los cristianos no deben "diezmar" sus hijos al Estado. Ellos tienen que financiar la instrucción de sus hijos en una escuela cristiana particular. Los padres no cristianos también debieran enviar a sus hijos a escuelas cristianas, pero de rehusarse, por lo menos debieran enviar a sus hijos a escuelas particulares. El Estado paga por la educación "gratuita" a fin de capturar las mentes y los votos de la próxima generación. Los cristianos no tenemos ningún pretexto: debemos sacar a nuestros hijos lo antes posible de las escuelas humanistas, sufragadas por el Estado. (Véase al libro por Robert Thoburn, The Children's Trap [La Trampa de los Niños]).

 

­El tercer paso es que las familias se hagan cargo de la responsabilidad de la jubilación. El Seguro Social de los E.E.U.U. es una mentira política, un monstruo estatista que no pagará a los que están entrando al mundo del trabajo en la actualidad, (ni probablemente pagará a nadie menos de 50 años). Es una enorme trampa impositiva que es en la actualidad la segunda fuente de ingresos para el gobierno de los E.E.U.U. Indudablemente quebrará. Todos lo saben — aun los economistas (quienes por lo general son los últimos para saber lo práctico).

 

­Si los ancianos han creído esta mentira, y han llegado a ser dependientes económicamente de sus cheques de Seguro Social, entonces tienen que acep­tar inmediatamente que se han vendido a la esclavitud. Deben intentar regresar al trabajo. El dinero del Seguro Social se debiera donar a una caridad. (Nunca devuelva un cheque que el gobierno le debe a ud. por ley: Los burócratas sólo lo usarán para comprar el apoyo de otros.) Si es posible, y pese al sacrificio, los cristianos deben alejarse de su dependencia del Estado. Llamamos a una persona que depende de drogas un "toxicómano." Eso es precisamente lo que son los que dependen de la asistencia social Siscomanos.

 

­El cuarto paso es que las familias comiencen a mantener a los ancianos que necesitan atención. Esto es lo que requiere el quinto mandamiento: honrar a los padres económicamente (Éxodo 20:12).

 

­El quinto paso es que las familias instruyan a sus hijos en los principios bíblicos. Necesitan enseñar una generación de cristianos que no se comprometerán con un Estado que adora al hombre.

 

­El sexto paso es que las familias salgan de toda deuda. Esto aumenta su independencia. Pueden aceptar mayores obligaciones, y tomar mayores riesgos en la búsqueda de ganancias, si no deben nada a nadie (Romanos 13:8).

 

­Las familias cristianas deben comenzar a pagar por los "servicios gratuitos" que el Estado les ha prestado. Hasta que haya una respuesta a esa pregunta, "¿Dejaría que la gente se muera de hambre [enfermedad, pobreza, analfabetismo, etc.]?", no podemos esperar que los votantes eliminen el Estado de bienestar. Hasta que las familias se hagan responsables, nadie lo hará.

 

En breve, no se puede derrotar algo sin nada. ­Si Continúa el Sistema Actual ­Dios no puede ser burlado. Las sociedades que lo desprecian infringiendo sus leyes terminarán finalmente bajo su juicio. Estos juicios con frecuencia son simplemente las consecuencias de los pecados originales. En el caso del Estado de bienestar, el enjuiciamiento es la bancarrota.
 
­Se acerca la hora de ajustar las cuentas.

 

El gobierno de los E.E.U.U. está corriendo déficit anuales de mas que $200 billones. Esto no puede durar para siempre. Es probable que no durará hasta el año 2000. O balanceamos al presupuesto de ingresos y gastos, o pagamos la deuda con dinero inflado. Históricamente la mayoría de las naciones han pagado sus deudas con dinero inflado.

 

­En el caso de que el Estado de beneficencia actual no es substituido por medio de caridades voluntarias y la responsabilidad familiar, los votantes continuarán aumentando su dependencia económica en el sistema socialista cuya quiebra es clara, constante, e indefectible. El déficit de E.E.U.U. es tan grande hoy que si el 100% de toda la riqueza nueva creada por la economía de E.E.U.U. se dirigiese a financiar el déficit, todavía estaría arrojando una pérdida de $110 billones. (Calcúlelo ud.: 3% de crecimiento económico después de la inflación mas una economía de $3 mil billones produce $90 billones; $200 billones menos ­billones son $110 billones.)

 

­Sabemos a dónde nos llevan los números, aun ­así continuamos "jugando." Es como un juego. Hacemos como si la bancarrota nacional no estuviese a vuelta de la esquina — aun suponiendo que el Tercer Mundo cumpla su deuda con los bancos occidentales.

 

­Lo que encontraremos cuando llegue el día del enjuiciamiento económico es que de la noche a la mañana casi todos perderán su "fuente" para la provisión de "drogas." No se podrá sostener la fisco-manía, la adicción de la gente al Estado. La riqueza de los contribuyentes de impuestos no podrá apoyar el crecimiento continuo de la burocracia. ­En aquel día, la mayor parte de las familias aprenderán que no hay nada gratis. Aprenderán que la adicción a la droga finalmente mata al toxicómano.

 

Verán que su jubilación asegurada desaparecerá por la cañería de la inflación en gran escala. Verán que sus sistemas de educación pública irán a la bancarrota, los edificios y equipos escolares deteriorándose irreparablemente. Por dondequiera que se hayan vuelto dependientes del Estado, sufrirán pérdida, posiblemente pérdidas totales si no tienen reservas financieras independientes.

 

­Si esto sucede, verán también una revolución. Entonces la pregunta será: ¿Quién ganará? ­La Necesidad para la Acción Inmediata ­Hay muy poco que las familias pueden hacer para evitar ser arrastradas por la corriente hacia la catarata económica. El problema no es principalmente político; el problema es religioso. Se necesitará una ­revolución moral para cambiar la fe del público en el Estado. Esta fe se está desgastando, pero la mayoría de la gente sencillamente se rehusa a creer en una opción. Quedarán aferrados a la lancha salva vidas del Estado de bienestar hasta que se precipite en la catarata.

 

­Para evitar el desastre a tiempo, tiene que haber un avivamiento. Pero no sólo la clase de avivamiento de "emocionarse e ir al cielo." Estoy hablando de un giro rotundo de la perspectiva humanista del mundo y de la vida que hoy en día se postra ante el Estado, y que la mayor parte de los cristianos aceptan pasivamente (o por lo menos votan conforme a ella). Me refiero a un avivamiento tan grande que los profesores de las universidades cristianas dejen de asignar libros de textos humanistas a sus estudiantes, y comiencen a enseñar sus materias según lo que la Biblia realmente demanda. ­¿Le deja ud. estupefacto, no? Nunca hemos tenido un avivamiento tan poderoso. Pero lo necesitamos. Pronto. Eso es la esencia de la serie de Esquemas Bíblicos: la restructuración de cada área de la vida conforme a la Biblia. Estos libros molestarán a muchos profesores de los colegios cristianos superiores. Enfurecerán a muchos políticos. Enfurecerán a muchos hombres de negocio que reciben dispensas especiales del Estado, y familias que también dependen del Estado de bienestar. Pero eso es la esencia del avivamiento: el confrontar a la gente con sus pecados, y mostrarles el camino de escape trazado por Dios.

 

­Al final el toxicómano o sufre la agonía de dejar ­la droga, o se muere. La cuestión para cada familia cristiana es esta: ¿Cómo puedo yo reducir mi dependencia? ¿Cómo puedo yo llegar a ser responsable? La respuesta tiene que comenzar en el hogar, y tiene que comenzar inmediatamente. Las familias no pueden continuar buscando eternamente otra agencia para financiar sus insaciables deseos a precios abaratados.

 

Ellos tienen que dejar de creer que algún oficial gubernamental amable resolverá sus problemas gratuitamente. Tienen que abandonar para siempre su fe en esa promesa eterna: "Soy del Estado, y estoy aquí para ayudarle." ­Si el gobierno alguna vez publicase un libro para enseñar a los burócratas cómo servir al público, sería éste un libro de recetas culinarias.

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Conclusión

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No hay escape del deber. Los cristianos en la actualidad están en la posición para servir de ejemplo a las familias del mundo. Necesitan poner su casa en orden. Esto incluye el orden económico.

 

­Las familias necesitan prepararse para lo peor.

 

Cuando Dios enjuicie esta civilización, los que confían en un Dios soberano y sus principios fiables de acción justa poseerán la fuerza de sus creencias. Estarán en posición de dirigir.

 

­Por ahora, nos parece que las cosas van mas o menos bien. Pocos creen necesitar a Dios. Son como los necios que Dios describe, que han dicho en sus corazones: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza" (Deuteronomio 8:17). Han puesto ­su fe en el Estado; han puesto su futuro en las manos de burócratas humanistas que desprecian a Dios.

 

Ellos sufrirán consecuencias terribles.

 

­Los cristianos no deben compartir esa fe en el Estado. Ellos deben volverse a Dios y a sus principios eternos de acción justa como su fuente de éxito. No deben convertirse en versiones modernas de los israelitas en el desierto que adoraron a un becerro de oro que sus líderes les habían construido. Tienen que tomar los pasos necesarios para alejarse lo mas posible de la adoración del becerro moderno, no aceptando mas la magnanimidad de sus sacerdotes, los burócratas del Estado de beneficencia.

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