CAPITULO 10 - EL LEGADO DEL CONOCIMIENTO

V. Herencia/Continuidad

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CAPITULO 10

 

EL LEGADO DEL CONOCIMIENTO

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El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello (Proverbios 1:7-9).

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El quinto y último principio de todo pacto bíblico es el principio de la herencia-continuidad. También lo podemos llamar el principio de la legitimidad. ¿Cuál es la herencia mas importante que un padre puede dejar a sus hijos? La Biblia es clara: el temor de Dios y el conocimiento de sus preceptos.

 

Como dice el autor de Eclesiastés (probablemente fue Salomón, el compilador de los Proverbios) al fin de su libro, "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena ­o sea mala (Eclesiastés 12:13-14).

 

­Por eso el Salmo 119, el capítulo mas largo en la Biblia, se dedica totalmente a la ley de Dios, Por eso se manda a los padres que instruyan a sus hijos en la ley, desde la mañana hasta la noche: "Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6- 7).

 

­Si el conocimiento es la cosa mas importante que los padres pueden transferir a sus hijos, entonces debemos reconocer la importancia de cualquier orden institucional que aumente el conocimiento disponible de la sociedad. Lo que yo sostengo en este capítulo es que mas que ningún otro sistema de propiedad, el mercado libre aumenta tanto la cantidad como la calidad del conocimiento en la sociedad.

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Las preguntas económicas que tenemos que tratar son los siguientes:

 

­1. ¿Cómo llegamos de la ignorancia personal al conocimiento social (corporativo)?

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2. ¿Quién determina cuáles son las metas mas importantes, de corto y largo plazo?

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3. ¿Cómo deben organizarse los hombres a fin de lograr estas metas?

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4. ¿Cómo se les hace saber a diario acerca de su éxito y fracaso?

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5. ¿Qué clases de incentivos se debería ofrecer a los hombres para que cambien sus planes cuando ­sea necesario?

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6. ¿Quién decide cuánto vale cada persona en el proceso productivo general?

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7. ¿Quién dice a los premiadores si sus juicios son correctos?

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Que Poco Que Sé

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Años atrás Leonard Read hizo esta pregunta al presidente de la compañía manufacturadora de lápices mas grande en los E.E.U.U.: "¿Cómo se hace un lápiz?" Inicialmente el hombre pensó que era una pregunta tendenciosa. No era así. Fue una de las preguntas mas brillantes que se ha hecho en la historia del pensamiento económico. Read comprobó su objetivo haciéndole una serie de preguntas perfectamente razonables:

 

­¿Tiene ud. suficiente conocimiento para excavar el carbón y refinado, a fin de hacer al "grafito"?

 

­Se necesita madera. ¿Cómo se planta, corta, y transporta los árboles? ¿Con sierra de cadena y camiones? ¿Cómo se hace una sierra de cadena o un camión? ¿O los materiales que forman las sierras de cadena y los camiones?

 

­¿Cómo se pinta el lápiz? ¿Con una máquina de pintar? Bien; entonces ¿cómo se hace la máquina? ¿Cómo se hace la pintura?

 

­¿Sabe cómo sembrar y cosechar las plantas caucheras? ¿Sabe cómo vulcanizar el caucho? ¿No? Entonces su lápiz no tendrá goma de borrar.

 

­¿Qué dirá acerca del anillo de metal que liga la goma de borrar con la madera? ¿Qué me puede decir acerca de la metalurgia?

 

­Luego el presidente de la compañía admitió que desde esa perspectiva, él no tenía ni idea de cómo se hace un lápiz. Ni nadie en la compañía. Lo único que podían hacer era comprar los ingredientes casi acabados que se necesitan para hacer un lápiz y los armaban.

 

­En realidad, nadie en la tierra sabe cómo hacer un lápiz.. Aun así los lápices son baratos . . . aun los lápices con goma. Ese es el milagro de la división de trabajo. Ese es también el milagro del mercado libre.

 

Juntos podemos producir lo que nadie puede hacer solo.

 

­Pero si nadie sabe cómo hacer un lápiz, considere todas las demás cosas que ninguna persona sola puede saber. Solos somos todos ciegos. Aun así disfrutamos de mas conocimientos (aunque probablemente menos sabiduría) que cualquier sociedad en la historia. Por lo tanto, vivimos como los reyes de antes. De hecho, vivimos mejor que los reyes de antaño.

 

­Un hombre de la clase media con una calculadora electrónica barata tiene acceso mayor, mas barato, y con mas rapidez hoy a toda clase de información que lo que tenían equipos enteros de científicos hasta alrededor de los años 1960, o aun mas reciente.

 

¿Cómo lo hemos hecho? Mas importante, ¿cómo lo organizamos todo en paquetes de información digeribles como "bocaditos" y a una dimensión utilizable por el cerebro? Si sabemos tan poco como individuos, ¿cómo es que somos tan inteligentes como civilización?

 

­Superando La Ignorancia

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En el Capítulo Nueve, presenté el caso del aumento enorme de productividad que la división del trabajo ofrece a la humanidad. Discutí por qué el sistema de recompensas y castigos, ganancias y pérdidas del mercado libre es el mejor sistema para aumentar la productividad personal por medio de la división de trabajo. Nos ayuda a superar la escasez.

­Pero solo insinué un aspecto aun mas importante de la división del trabajo: La división del trabajo intelectual. No sólo tiene esto que ver con el trabajo corporal; sino también con la labor mental.

 

­Como individuos, todos poseemos conocimiento altamente especializado. Todos tenemos cierta información exclusiva, puntos de vista únicos, diferentes perspectivas por las cuales vemos al mundo. Los hombres no son omniscientes, ni individualmente ni como un especie. Nunca podemos saber todo (ni siquiera en el cielo). Sólo Dios lo sabe todo. Por lo tanto, una de las maneras en que los hombres pueden aumentar el conocimiento total que se puede aplicar a cualquier tema o problema es por medio de la labor mental cooperativa. En otras palabras, hay una división del trabajo intelectual.

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Los Precios son Señales

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La institución mas importante jamás creada por el hombre para aprovechar en la mejor forma la división del trabajo intelectual es el mercado de libre competencia. A causa de la información que los precios proporcionan en el mercado competivo, la gente ­pueden juzgar las verdaderas condiciones de oferta y demanda. Los precios son señales. Los precios son información. Sin ellos, estamos volando a ciegas.

 

­¿Quién controla los precios? Los consumidores. Es por medio de sus ofertas competitivas que ocurre el tire y afloje de los recursos en la economía. La oferta mas alta gana. Los consumidores compiten los unos con los otros en el mercado libre, y el resultado es una extensa variedad de precios. Los consumidores en mercado de libre competencia tienen autoridad colectiva sobre los precios en mercado de libre competencia. Establecen las metas económicas de la economía general, y a través de las ofertas monetarias competitivas (el principio de la subasta), producen los medios técnicos por los cuales ellos controlan a los productores: los precios del mercado.

 

­Como productores, la gente puede decidir lo que sería mas ventajoso producir, dadas sus habilidades y recursos particulares. Como consumidores, reciben la información acerca del mejor precio disponible a fin de lograr sus metas. En otras palabras, el sistema de precios y el sistema de ganancias y pérdidas reducen el desperdicio (y aumentan la eficacia) en la

sociedad. Hace que los hombres sean mayordomos mas eficaces. Ellos no desperdiciarán tanto sus propios valores, lo que significa que no desperdiciarán los bienes de Dios.

­El mercado libre permite que el conocimiento se concentre sobre millones de problemas, aunque ese conocimiento no podría organizarse por medio de ninguna agencia de planificación particular. No sabemos lo que otros piensan. No sabemos cómo motivar­los a buscar en lo profundo de su ser las soluciones.

 

No sabemos, en el papel de agentes de planificación central, cómo poner en movimiento todo este conocimiento que la humanidad, en su totalidad, posee.

 

­Movilizando al Conocimiento

 

­¿Cómo entonces, movilizamos — organizamos y hacemos disponible para nuestro uso personal — el conocimiento requerido? No por la planificación económica central, sino permitiendo que los individuos tomen la iniciativa, que sean creativos ideando mejores productos y mejores maneras de hacer las cosas a fin de obtener ganancias. Animamos así la producción y el intercambio voluntario de conocimiento especializado. Lo hacemos al permitir que la gente entre al mercado competitivo y ponga en venta mercaderías y servicios, o ofrezca comprar mercaderías y servicios.

 

­En resumen, les permitimos que compren y vendan ideas. ­A través de las ofertas competitivos de los compradores y vendedores, el mercado proporciona in formación a todos los participantes — información que nunca se hubiera encontrado bajo otro sistema de propiedad, ya que los mismos vendedores no sabían originalmente la importancia (y el valor) del conocimiento que ellos poseían antes que el mercado les

mostrara lo que otra gente estaba dispuesta a pagar por ello. No hubieran tenido ningún incentivo adecuado para consagrarse a un problema en particular.

 

­El mercado libre, por lo tanto, es el medio princi­pal disponible para superar la escasez, especialmente la escasez de conocimiento. El Libro de Proverbios dice que hemos de adquirir sabiduría (Capítulos 1- 9). Esto se puede hacer, desde luego, por el estudio de libros, o por el estudio de la Palabra de Dios, pero la sabiduría es también una cuestión de experiencia y el ejercicio de buen juicio. Lleva años de competir para llegar a comprender un mercado, por lo menos para la mayor parte de la gente. Para cultivar las habilidades del juicio bueno y eficaz, sin hablar del juicio justo y legítimo, lleva muchos años de estudio y muchos años de competencia.

 

­Lo que el mercado de libre competencia nos permite es engranar lo mejor de la productividad de los hombres en el mercado, para poder seleccionar quién hace el mejor trabajo, quién es digno de imitación, a quién se debe copiar, y cuál línea de producción es la mas importante. No podíamos haber sabido esto anteriormente. Es sólo la existencia del mercado de libre competencia lo que nos permite encontrar las potencialidades de otros hombres y otras soluciones a un problema, y encontrar qué otras clases de productos y servicios pueden ser ofrecidos.

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La Reconciliación de los Planes Individuales

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Como cada individuo, sea como consumidor o como productor, ejerce su voluntad y demuestra sus habilidades en el mercado, y como el mercado evalúa su rendimiento por medio de las ganancias y las pérdidas, la gente puede realizar sus planes de una ­manera lógica. Sin embargo, no hay un plan unificado terrenal, como si hubiese un planificador físico presente en el proceso de producción. Por el contrario, los planes de individuos que actúan son muy a menudo opuestos los unos a los otros. Sin embargo, por medio de la actividad del mercado de libre competencia, los planes contradictorios de cada individuo se pueden reconciliar en una manera productiva por medio de la competencia.

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El Comprador y el Vendedor

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Cuando un comprador y vendedor se encuentran, es posible que tengan en mente metas muy diferentes. Es posible que tengan planes diferentes. Pero como ellos pueden competir, y pueden hacerse ofertas, y como cada uno de ellos puede buscar a otro para reemplazar a la persona con que se enfrenta, existe la posibilidad de entrelazar esos varios planes.

­Tanto el comprador como el vendedor quieren hacer negocio. Si entran en un intercambio voluntario, es que cada persona así lo ha hecho esperando ganancia. Los dos esperan ganar. No hay "igualdad de intercambio." Cada uno piensa que saldrá mejor después de cerrar el trato. En un mercado libre, una persona no gana a costa de otro.

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La Biblia es clara acerca de esto. Cuando el comprador y vendedor hacen negocios, tanto el uno como el otro se podrán quejar de lo que está sufriendo. "El que compra dice: Malo es, malo es; mas cuando se aparta, se alaba" (Proverbios 20:14). "Malo es," grita, hasta que se aleja fuera del alcance del ­oído; luego cuenta a sus compañeros del negociazo que hizo.

 

­En resumen, cuando los compradores y vendedores hacen un trato, cada uno espera salir mejor.

 

­Ahora bien, los dos están haciendo pronósticos acerca del futuro. Es posible que esos pronósticos no acontezcan. Somos humanos; no conocemos el futuro perfectamente. Una persona puede pensar que el precio de un artículo subirá en el futuro, por eso quiere comprarlo ahora mismo. Otra persona piensa que el precio de ello bajará en el futuro, entonces quiere venderlo ahora. Ellos pueden reunirse y hacer una transacción, cada uno actuando según lo mejor de su conocimiento. Aunque uno esté equivocado, el mercado recibirá sin embargo el beneficio (la información) de las decisiones de cada uno de ellos.

­La mejor información disponible a cada uno se aplica a las actividades del mercado, y como resultado de todos de estos planes y perspectivas distintas del futuro, el mercado libre permite el trabajo mutuo y eficaz (poco desperdicio) de los planes de todos.

 

­Esto no significa que todos terminarán siempre satisfechos de los resultados. Podemos equivocarnos. Algunos pierden dinero, mientras otros lo ganan. Se recompensan los planes de unos con ganancias, y se recompensan los planes de otros con pérdidas. Lo importante es, que hay un proceso continuo de recompensas y castigos en el mercado libre. Se recompensa las buenas ideas y los buenos planes con ganancias, las ideas malas o los planes malos con pérdidas. Por lo tanto, a lo largo del día, o del año fiscal, los planificadores ­reciben confirmación del mercado — confirmadones de los consumidores que les dice si deberían proseguir con su línea de producción actual.

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En resumen, el mercado libre es un sistema auto-regulador para mantener la soberanía consumidor, o sea, la autoridad del comprador. Se basa en el principio de servido a los consumidores.

 

­¿Quién Mas Podría Hacer (y Asegurar el Cumplimiento de) los Planes?

 

­Si los consumidores no son soberanos en el mercado, entonces otra agencia administrativa debe dar a los productores las metas de producción para el próximo mes, año, o década. Si los consumidores no dirigen el proceso de producción, entonces otra agencia lo tiene que hacer. Hay solamente una otra agencia que puede hacerlo: el Estado. Los planifícadores burocráticos especializados dan ordenes a los productores, y luego responsabilizan a esos productores por todo lo que han hecho y todos los recursos que han utilizado.

 

­No hay escape de la planificación de producción, ni hay escape de un sistema de información e incentivos que asegura que los productores obren de acuerdo con un plan particular. En el sistema capitalista tienen que haber cambios de planes siempre que los planes no satisfacen las necesidades de los que idean. Pero en un sistema socialista, es posible que no haya ningún cambio de plan hasta que la economía entera se desplome o muera lentamente.

 

­Por el contrario, en una economía capitalista los ­consumidores tienen un derecho legal de cambiar de idea, y los productores o se ajustan a este cambio de inclinación o van a la bancarrota. En una economía socialista, los productores satisfacen los planes de una agencia planificadora, no las demandas directas de los consumidores. O se ajustan a los requisitos de los planificadores centrales, o los despiden. . . o peor.

 

En una economía capitalista, los consumidores son los encargados. En una economía socialista, los burócratas son los encargados. Pregunta: ¿Quién representa mejor las necesidades verdaderas de la sociedad?

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Representación

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La cuestión económica entonces es la cuestión de representación. ¿Quién mejor representa a los consumidores? ¿Sería el gobierno políticamente electo que a su vez emplea proyectistas burocráticos especializados que diseñan planes y vigilan la producción, o será el consumidor mejor representado por el balance de ganancias y pérdidas de cada negocio?

 

¿Cómo mejor expresar los consumidores sus intereses, como votantes, o como compradores? ¿Debería ser su representación políticamente indirecta, por medio de la urna electoral, o debería ser económicamente indirecta, por medio del balance de ganancias y pérdidas del comerciante?

 

­Es claro que en un mercado libre descentralizado, es el balance de ganancias y perdidas lo que reúne los talentos de todos los individuos que están tratando de producir a fin de satisfacer las necesidades de los consumidores. La única otra opción es ­­que una élite de oficiales gubernamentales tomen las decisiones — oficiales que pueden estar a miles de kilómetros, alejados de las decisiones de los consumidores en una tienda particular de una tarde en particular.

 

­¿Cuan útil es la información de por los planificadores burocráticos a cuatro o cinco mil kilómetros de distancia? No es comparable a las ganancias y pérdidas de una compañía, ni como incentivo ni como información precisa acerca de los gustos del consumidor. Los consumidores están satisfechos cuando los negocios tienen la mejor información acerca de sus necesidades, y tienen un sistema de incentivo que los obliga a ajustar sus esfuerzos productivos conforme a la información provista por el consumidor. Cuando se trata de la precisión de información, y del poder de los incentivos, nada integra mejor las decisiones de los individuos que participan que el balance de ganancias y pérdidas.

 

­Además, ¿quién sabe si los burócratas realmente actúan como representantes de los consumidores? ¿No es mas fácil creer que ellos obran como representantes de sus propios intereses? ¿Quién impone la disciplina sobre los burócratas? En un Estado socialista, ¿cómo imponen los consumidores su voluntad rápida y eficazmente sobre los planificadores? ¿En la próxima elección? Pero, ¿qué harán si los burócratas tienen trabajos vitalicios? ¿Qué pasará si usan su conocimiento de los reglamentos burocráticas para contrarrestar a los votantes? En resumen, ¿quién vigila a la policía? ¿Quién domina a los dominadores?

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El genio del mercado libre es que nos permite tomar decisiones que nos benefician aun si somos miembros de una minoría política. Necesitamos 50% mas un voto para ganar una elección política. Solo necesitamos dinero para "ganar" la elección en el supermercado. Recibimos lo que queremos cuando lo compramos; raras veces recibimos lo que queremos cuando votamos — especialmente ocho meses después, que "nuestro" candidato haya ganado.

 

­Nunca olvidamos de la Ley de Stan Evans: "Cuando nuestros amigos ganan la elección, ya no son nuestros amigos."

 

­Lo que tenemos en una economía del mercado libre es la integración de muchos planes y muchos talentos de muchos participantes. La unidad surge de la diversidad. La libertad de los individuos para desempeñar su propia vocación ante Dios resulta en un sistema de producción máxima, una máxima soberanía para el consumidor, en la existencia de dinero, y la existencia de un balance de ganancias y pérdidas que los contadores pueden presentar a los dueños de negocios quienes hacen los planes. El dinero es, en realidad, absolutamente necesario en una economía de alta división de trabajo.

 

­¿Cuál es la función del gobierno civil en regular una economía? Principalmente, es castigar las prácticas fraudulentas o violentas y con eso reducir la frecuencia de tales prácticas. Establece las reglas de competencia, y las hace cumplir. Ha de ajustarse a los principios bíblicos en cuanto al gobierno civil, y en el campo de la economía, ha de honrar los principios ­de la labor, el libre intercambio, la oferta basada en la competencia, y debe asegurar el cumplimiento de los contratos voluntarios. También ha de asegurar pesos y medidas honestas (dinero honesto). Cuando todos los participantes conocen las reglas con anticipación, pueden hacer sus planes en consecuencia.

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Conclusión

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Dios nos dice que debemos de aumentar nuestro conocimiento. Debemos de buscar el conocimiento. Y hemos de transferir el conocimiento y la habilidad de buscar mas conocimiento a nuestros hijos.

 

­Para obedecer a Dios, por lo tanto, debemos de enseñar a nuestros hijos a respetar la ley de Dios. Debemos enseñarles a someterse a las leyes de propiedad, las leyes contra la codicia y el hurto, y la ley de la herencia. Si hacemos esto, les transferiremos las fundaciones morales y legales de la fuente mas importante de nuevo conocimiento de la historia humana: la economía del mercado libre.

 

­El mercado libre es el arreglo institucional que ofrece a los hombres incentivos para llevar a su prójimo el mejor conocimiento que tienen. El mercado libre nos permite a cada uno comprar y vender nuestros talentos, incluyendo los intelectuales, a cualquiera que quiera tratar con nosotros. El mercado también nos proporciona un método de seleccionar la información que satisface al consumidor de la información cara. Este es el sistema que llamamos de ganancias y pérdidas.

 

­Si no comprendemos por qué el mercado libre es ­nuestra fuente mas grande de nueva información, bajo Dios, y si no enseñamos a nuestros hijos a respetar las leyes de la Biblia en cuanto a la propiedad, los desheredaremos. Ellos nos maldecirán por haber derrochado su herencia de Dios.

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Necesitamos comprender estos principios acerca de la acumulación y herencia de conocimiento económicamente valioso:

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1. Cada individuo, por sí solo, probablemente no tiene suficiente conocimiento ni para mantenerse vivo.

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2. Todos dependemos de la división de trabajo intelectual para sostenernos.

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3. Cada persona tiene algo para vender, y cada persona tiene necesidades que satisfacer.

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4. Nos comunicamos unos con otros impersonalmente, por medio del mercado libre.

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5. Los precios son los medios de registrar la información necesaria para los consumidores y productores.

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6. Los planes de individuos que compiten son integrados y ajustados por los participantes en el mercado por medio de las ganancias y las pérdidas.

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7. El mercado libre permite que los consumidores sean representados en las hojas de balance.

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8. Las ganancias y las pérdidas sirven como incentivos para ofrecer mas y mejores soluciones.

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9. Las ganancias y las pérdidas sirven como aparatos para separar el "trigo" de la "paja." El

"trigo es la información que satisface al consumidor.

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10. La gente tiene metas diferentes y planes ­diferentes para el futuro.

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11. El sistema de incentivos de una economía debiera animar aquellos cambios de planes que satisfagan a los consumidores.

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12. El sistema de incentivos debiera representar a los consumidores de la manera mas real posible.

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13. Las economías socialistas representan los intereses de los burócratas, no de los consumidores (o la interpretación de los burócratas de las "verdaderas" necesidades de los consumidores).

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14. Alguien o algún sistema tiene que gobernar a los gobernantes.

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15. El mercado libre transforma a los consumidores en gobernantes: tienen mas influencia directa "votando con su dinero" que votando en la urna electoral.

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