19. Lo que la Ley no puede hacer

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LO QUE LA LEY NO PUEDE HACER

"La Ley no pudo lograr la remisión de pecados; solo

testificaba de su realidad venidera."

Ya hemos visto quo hasta la buena Ley de Dios puede llegar

a ser una cosa mala al ser abusada — cuando se usa en una manera

contraria a su carácter y propósito. Probara ser beneficioso el

intentar resumir precisamente lo que la Ley no puede hacer en si

para no caer en el error de usarla ilegítimamente.

(1) En primer lugar, como se acaba de mencionar, la Ley no

puede contribuir en nada a la justificación personal de alguien

que está bajo la maldición de la misma por haber violado sus

preceptos.

Ante el estándar de la Ley de Dios el pecador siempre

estará condenado en vez de Ser declarado justo. "Por las obras de

la Ley ningún ser humano será justificado delante de el" (Roma-

nos 3:20). Los que desean encontrar aceptación delante de Dios

basados en sus buenas obras no pueden encontrar Su favor. "De

Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia

habéis caído" (Gálatas 5:4). El intento mismo de ganar la justifi-

cación en esta manera es fútil, porque "El hombre no es justificado

por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo (Gálatas 2:l6).

(2) La Ley tampoco puede romper la influencia y el poder

paralizador del pecado en la vida de una persona.

El principio

del Espíritu vivificador de Cristo libertó a Pablo del principio del

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pecado y de la muerte. Así que él dijo, "Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a

su Hijo. . . condenó al pecado. . . para que la justicia de la ley

se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne,

sino conforme al Espíritu" (Romanos 8:3-4). Por la "carne" Pablo

quiere decir la naturaleza pecaminosa dentro de cada hombre la

cual esta en guerra contra Dios y en rebeldía contra Sus principios

justos (véase vs. 6-8). Sencillamente la Ley de Dios nunca podía

vencer esta naturaleza pecaminosa y producir conformidad a su

modelo de justicia. La Ley no podía dar poder para obedecer, ni

tampoco poner un fin decisivo al poder de la desobediencia.

La Ley podía mostrar lo que era correcto, pero el carácter

viciado del pecador le impedía hacer el bien. Ante este fracaso, la

Ley era inútil para remediar la situación. Sin embargo, Dios

condenó al pecado y destruyó su horrible poder enviando a Su

propio Hijo para salvar a los pecadores. El Hijo dio Su Espíritu a

los creyentes para darles la capacidad de obedecer la Ley. Por

cuanto ellos eran impotentes, mas ahora tienen poder. Hemos

siempre de recordar que la Ley es sólo un modelo; no puede

suplir el poder para obedecer el modelo.

Pablo expresa esta verdad diciendo, "No estáis bajo la ley, sino

bajo la gracia" (Romanos 6:14). La persona que está "bajo la Ley" tiene

sus recurso y poderes determinados exclusivamente por la Ley. El contexto

es la clave para comprender correctamente la declaración de

Pablo. El estar "bajo la Ley" es como tener al pecado dominando

dentro de uno mismo (v. l2), como si el pecado tuviera dominio

sobre uno (v. 14a), o que uno fuera siervo del pecado (v. 17). En

vez de estar "bajo la Ley" y a causa de su impotencia, esclavizado

al pecado, Pablo ve al creyente mas bien "bajo la gracia" — es decir,

bajo el poder determinativo de la obra misericordiosa y poderosa

de salvación. Esta gracia lo convierte en un siervo de justicia y

obediencia (vs. 13, 16-18).

Estamos ahora bajo el poder capacitado de la gracia de Dios

para que podamos obedecer la Ley de Dios que previamente trans-

gredimos. Esta interpretación de la frase de Pablo nos ayuda a

ver el lugar y la función apropiada de su declaración en su

150 He aquí el estándar

contexto preciso. En su plenitud, el argumento de Pablo es: "Porque

el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley,

sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos

hago la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera" (vs. l4-15).

En tal contexto es claro que el estar bajo la Ley es una posición de

impotencia en tanto que estar bajo la gracia suple la fuerza espiri-

tual para dejar de pecar y para obedecer los principios justos de

Dios (que se encuentran en Su Ley).

(3) Finalmente, es importante recordar que la Ley entregada

por Moisés nunca pudo realmente perfeccionar cosa alguna (He-

breos 7:l9).

Aun cuando prefiguraba hermosamente en sus pro-

mulgaciones ceremoniales al ministerio salvador de Jesucristo, la

Ley nunca aseguró con sus repetidos sacrificios la redención

eterna que el pueblo de Dios necesitaba (Hebreos 9:11-12; 10:1

12). Sólo la venida del Salvador prometido, Su muerte expiato-

ria, y la resurrección justificadora podían lograr la esperada sal-

vación de los creyentes. La Ley no podía lograr la remisión de

pecados, sólo testificaba de su realidad venidera, En conformi-

dad, no fue promulgada la porción ceremonial de la Ley del

Antiguo Testamento para ser observada literalmente para siem-

pre, como la observaron los santos del Antiguo Testamento. Fue

"impuesta hasta el tiempo de reformar las cosas" (Hebreos 9:10).

Con la venida del Salvador, las sombras quedan atrás. El

sistema ceremonial queda detenido y no está en vigor, El insistir

en guardar estas ordenanzas de la misma manera en que lo hacían

los creyentes del Antiguo Testamento sería manifestar una actitud

legalista hacia la salvación (Gálatas 4:8-l0; 5:l-6). Sería algo

retrógrado y ofensivo a Cristo, a quien apuntaban las ceremonias

del Antiguo Testamento.

"Sujeto a la Ley"

En la a los Corintios 9:20, Pablo se describe a sí mismo como

"no. . . sujeto a la ley," aunque el se hizo para los judíos como si

estuviera bajo la Ley a fin de ganar algunos judíos para Cristo.

En el versículo siguiente, el continúa describiéndose, esta vez como

"no estando sin ley para con Dios, sino bajo la ley de Cristo?" Si

 

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no hubiesen mas pruebas, este sólo versículo refuta toda idea de

que Romanos 6:14 ("no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia")

pueda ser interpretado como insinuando que la persona bajo la

gracia está libre de la obligación moral de la Ley de Dios. Pablo

afirma su sumisión a la Ley de Cristo y con esto a cada detalle

de la Ley del Antigua Testamento (Mateo 5:17-19). Por cierto,

el de ninguna manera estaba sin la Ley de Dios (véase Romanos

3:31; 7:22; 8:4). ¿Que quiere decir entonces cuando el dice en la

a los Corintios 9:20 que no "está sujeto a la ley"?

Parecería que esta expresión ("sujeto a la ley") no se usa en

la misma manera en que se la usa en Romanos 6:14 y en 1a a los

Corintios 9:20. En el primer pasaje denota esclavitud al poder del

pećado, ¡y esto es lejos de lo que Pablo está diciendo de si mismo

en el otro pasaje! Los que están esclavizados al pecado rechazan la

Ley, pero Pablo afirma inconfundiblemente que el no esta sin la

Ley de Dios en Cristo. La frase "bajo la ley" en Romanos 6:14 se

aplica indistintamente a todos los creyentes, pero en 1a a los

Corintios 9:20-21 se aplica sólo a una categoría de incrédulos

― mientras "sin ley" describe la categoría restante de incrédulos.

¿Que es lo que Pablo quiere decir en 1a a los Corintios 9:20

al afirmar que el mismo no está "sujeto a la ley"? Pablo está

demostrando como el llegó a ser todas las cosas a todos los

hombres por amor al evangelio (vs. 22-23). "Me he hecho a los

judíos como judío, para ganar a los judíos" (v. 20). Cluando estaba

con ellos el actuaba "como sujeto a la ley," aunque con otros el

actuaba "como si yo estuviera sin ley."

¿Nos ayuda la Escritura a comprender como Pablo no estaba

entonces actuando inconsistentemente, inmoralmente, y con du-

plicidad?

Sí, nos ayuda. Los judíos incrédulos no habían reconocido

todavía el cambio dramático presentarle por las realidades reden-

toras del Nuevo Testamento. Aunque Cristo había realizado todo

lo que la Ley ceremonial mosaica había anticipado, los judíos

incrédulos seguían con los rituales. Al tratar con tales hombres,

Pablo se ajustaba a estas costumbres para ganar la oportunidad

de que el evangelio fuese escuchado, aunque el sabía plenamente

que estas costumbres en si ya no eran obligatorias. Las sombras

 

152 He aquí el estándar

habían cedido el paso al Salvador, Por ejemplo, Pablo hacía los

ritos de purificación (por ejemplo, Hechos 21:20-26) y tomaba

ciertos votos (por ejemplo, Hechos 18:18) que él sabía que eran

moralmente indiferentes, y actuaba así para preservar una audien-

cia para el evangelio entre los judíos. Sin embargo, entre los

gentiles, el actuaba "como si estuviere sin ley." No hubo ventaja

en seguir las ceremonias en la presencia de ellos. No eran como

los judíos en este respecto ― no “confinados bajo la ley, encerrados

para aquella fe que iba a ser revelada," "bajo ayo" hasta llegar a

la madurez de hijos―tal como los creyentes del Nuevo Testa-

mento, quienes disfrutan de la libertad de aquel ayo (Gálatas

3:23-26).

Los judíos vivían bajo los ritos ceremoniales transmitidos desde

el tiempo de Moisés

. En 1a a los Corintios 9:20 Pablo, recono-

ciendo que estos ritos no podían lograr realmente la salvación y

que fueron puestos fuera de vigor por la obra expiatoria de Cristo,

dice que sin embargo, él actuaba como "sujeto a la ley" a fin de

ganar a los judíos para Cristo. Con algunos hombres él se ajustó

a estos ritos, pero con otros no, Él era todas las cosas a todos los

hombres ― sin perder jamás su fe en la realidad que estaba "en la

ley de Cristo" y en este caso no dejaba de ninguna manera de

sujetarse a la Ley de Dios.

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