18. La oposición del Nuevo Testamento al abuso de la

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LA OPOSICIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO

AL ABUSO DE LA LEY DE DIOS

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"Las palabras de Pablo implican que hay un uso

ilegítimo de la Ley de Dios, un uso que va en contra

del carácter e intención de la Ley, que hace que la

naturaleza buena de In Ley Sea pervertida en algo

malo."

Tanto el Nuevo Testamento, así como la Biblia entera, apoyan

categóricamente la validez continua de la Ley de Dios. El decir

ésto es simplemente someter nuestros pensamientos al Dador

Mismo de la Ley—no es "legalismo." Y no obstante, el Nuevo

Testamento contiene pasajes que ciertamente parecen tomar una

actitud decididamente negativa hacia la Ley de Dios. Pablo de-

clara que el es "muerto para la ley, a fin de vivir para Dios"

(Gálatas 2:l9). Él dice, "no estáis bajo la ley, sine bajo la gracia"

(Romanos 6:14). Y en otra ocasión, "estamos libres de la ley"

(Romanos 7:6). Para los que creen, nosotros podemos deducir

aparentemente, "el fin de la ley es Cristo" (Romanes l0:4). A la

luz de tales pasajes, algunos creyentes llegan a la conclusión que

promover la Ley de Dios como nuestro estándar de moralidad es

caer en una esclavitud al legalismo. ¿Cómo puede la aparente

ambivalencia de las Escrituras hacia la Ley de Dios ser com—

prendida en una forma que resuelva la contradicción? ¿Cómo

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puede la Biblia contener dos evaluaciones completamente diferen-

tes de la Ley de Dios?

Pablo mismo suple la solución al problema aparente cuando

el da su conclusión categórica referente a la posición de la Ley

de Dios para el cristiano de hoy. Él dice, "sabemos que la ley es

buena, si uno la usa legítimamente" (la a Timoteo 1:8). Es indis-

putable y bien establecido que la Ley es buena en que refleja

perfectamente los principios justos de nuestro Dios Santo, el

Creador de todos los hombres y Redentor de Su pueblo escogido.

Pablo dice que "sabemos" que la Ley es buena. Debiera ser de

conocimiento común que se pide de nosotros una actitud positiva

y sometimiento hacia la Ley de Dios. ¡A la verdad la Ley es buena!

El seguirla y apoyar la obediencia a sus dictámenes no se puede

desaprobar como malo, la Ley de la cual Pablo habla se refiere

claramente a los mandamientos del Antiguo Testamento, como

lo demuestran las ilustraciones mencionadas en los versículos 9-10.

Todos saben que estos mandamientos son buenos (Romanos 2:l4

l5; 7:l2).

Aún así, Pablo inmediatamente limita su aprobación del

carácter bueno de la Ley de Dios. Él dice que la Ley es buena si

se usa legítimamente. A saber, cuando la Ley se usa según su propia

dirección y propósito - cuando la Ley se aplica legítimamente - es

una cosa perfectamente buena. Sin embargo, las palabras de Pa-

blo implican que hay un uso ilegítimo de la Ley de Dios, un uso

que va en contra del carácter e intención de la Ley, que hace que

la naturaleza buena de la Ley sea pervertida en algo malo. Pablo

condena indirectamente el abuso de la Ley.

Ejemplos de Abuso de la Ley

¿Cuál pudiera ser tal abuso? ¿Dónele encontramos un uso

ilegítimo de la Ley? No hace falta que busquemos mucho en las

páginas del Nuevo Testamento. A través del ministerio de Cristo

y persistentemente en las epístolas de Pablo encontramos la acti-

tud farisaica y judaizante que la justificación personal ante Dios

se puede encontrar por hacer obras de la Ley. Un orgullo asom-

broso y el auto-engaño llevaron a los judíos a creer que podían

144 He aquí el estándar

aparecer justos ante el juicio de un Dios Santo si sólo luchaban

diligentemente por guardar los mandamientos (o por lo menos

sus requisitos externos). A los fariseos les gustaba justificarse ante

los hombres (Lucas 16:15); confiaban en que eran realmente jus-

tos (Lucas 18:9) - que así como un hombre sano no necesita de

un médico, así ellos no tenían mas necesidad de un Salvador

(Mateo 9:12-13). Sin embargo, Dios conocía sus corazones de-

masiado bien. A pesar de las apariencias de limpieza y justicia,

ellos estaban interiormente podridos, espiritualmente muertos, y

llenos de iniquidad (Mateo 23:27-28). Los fariseos no podían some-

terse a la justicia de Dios porque intentaban establecer su propia

justicia (Romanos 10:3).

Pronto surgió dentro de la iglesia primitiva un partido de

entre los fariseos que insistía en que los gentiles no podían salvarse

sin circuncidarse y guardar en alguna medida la Ley de Moisés

(Hechos 15:1, 5). Es posible que la justificación sea por la

gracia, enseñaban, pero no por completo; las obras de la Ley

eran también necesarias. Se los llamaba "judaizantes" (Gálatas

2:14), porque obligaban a los gentiles a vivir como judíos en este

sentido.

Pablo mismo podía comprender tal mentalidad, porque así

había sido la suya antes de su conversión. Él fue criado como

fariseo en cuanto a la Ley (Filipenses 3:5); a los pies de Gamaliel

el fue "instruido, estrictamente conforme a la Ley de nuestros pa-

dres" (Hechos 22:3). Su propio testimonio fue este; "en el judaísmo

aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo

mucho más celoso de las tradiciones de mis padres" (Gálatas

1:14). Él se jactaba en la Ley (véase Romanos 2:17-20, 23), y

desde la perspectiva de el que esta espiritualmente muerto podía

afirmar que "en Cuanto a la justicia que es en la ley," el era - en

una palabra — "irreprensible" (Filipenses 3:6). Él estaba antes fuera

de la Ley, tan engañado como para estimarse justo y espiritual-

mente vivo, pero bajo la influencia del Espíritu de Dios el man-

damiento llegó a su conciencia y mató a su satisfacción auto-

justilicada. "Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el

mandamiento, el pecado revivió y yo morí" (Ro. 7:9).

La Oposición del Nuevo Testamento al Abuso de la Ley de Dios 145

La Respuesta de Pablo

En primer lugar lo que Pablo descubrió, fue que el senci-

llamento un había comprendido la Ley correctamente. Por usa, en

medio de sus escritos mas fervorosos contra los judaizantes el

puede apelar repetidas veces a la Ley misma (por ejemplo, Gála-

tas 3:6-l4, que se refiere indirectamente a Génesis 15:6; 12:3;

Deuteronomio 27:26; Habacuc 2:4; Levítico 18:5; Deuteronomio

21:23).

El Antiguo Testamento, viendo que ante los ojos de Dios

nadie se podía justificar (Salmos 143:2), prometía la justificación

basada en "Jehová-justicia-nuestra" (Jeremías 23:6). La justicia tuvo

que ser imputada aun al mismo Abraham, el gran padre de los

judíos (Génesis 15:6). Así que el Antiguo Testamento, testificando

abundantemente que los santos de Dios eran hombres de fe (véase

Hebreos 11), enseñaba que el justo vivirá por la fe (Habacuc 2:4).

Isaías proclamó: "En Jehová será justificada toda la descendencia

de Israel .... Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su

salvación de mí vendrá, dijo Jehová" (46.25; 54: 17).

La Ley ceremonial entregada por Moisés hizo que estas ver-

dades se manifestasen una y otra vez durante la era del Antiguo

Testamento. Los hombres no eran justos en sí mismos, mas necesi-

taban ser circuncidados. Aun en sus costumbres mas naturales,

su contaminación pecaminosa demandaba Limpiezas ceremonia-

les. Para ser hallados justos ante los ojos de Dios ellos tenían que

aborrecer su precaminosida y buscar el perdón a través de la

sustitución sacrificial y la intercesión sacerdotal. En tales cosas

la Ley poseía "la sombra de los bienes venideros" que llegarían con

el ministerio salvador de Jesucristo (Hebreos 10:1).

Por medio de la obra regeneradora e iluminadora del Espíritu

Santo, Pablo llegó a darse Cuenta que la Ley nunca tuvo la

intención de que las hombres buscasen la justificación personal

por las Obras meritorias de la Ley. La Ley misma presentaba la

salvación como un regalo y no como un pago. Por consiguiente,

¡Los que se enorgullecían en la Ley eran a la verdad los violadores

mas extremos de la Ley! "¿Es la ley cortaría a las promesas de

Dios?" Pregunta Pablo."¿Enseña un método de Justificación con-

146 He aquí el estándar

trario a la salvación por gracia hallada en las promesas de Dios?

La respuesta de Pablo es "¡En ninguna manera!" (Gálatas 3:21),

"porque si la Ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdadera-

mente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado,

para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a

los creyentes."

Lejos de distraer de la justificación por gracia por

medio de la fe, "la ley ha sido nuestro aun, para llevarnos a Cristo,

a fin de que fuésemos justificados por la fe" (v. 24).

Así que, regresemos a la declaración de Pablo en la a Ti-

moteo l:8, "Sabemos que la ley es buena, si uno la usa legíti-

mamente." Por implicación hay un uso ilegitimo, distorsionador de la

Ley- uno que la abusa, aunque pretende honrarla. Pablo segura—

mento identificaría el uso abusivo de la ley como un intento

farisaico y judaizante para hacer que las obras de la Ley fuesen

la base de nuestra propia justificación delante de Dios."Pues si

por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo"

(Gálatas 3:11). La realidad que Dios justifica a los impíos (Roma-

nos 4:5) claramente muestra que la justificación debe ser basada

en la sola justicia de Jesucristo (Por Su sangre derramada y Su

resurrección, (Romanos 4:25; 5:9); Su justicia es imputada a los

que creen en El (Romanos 4:3-5; 5:1-2; 2a a los Corintios 5:21).

De hecho, el propósito o meta ("fin") de enseñanza de la Ley era

Cristo, quien trae justicia a todos a los que creen (Romanos 10:4).

Conclusión

Como hemos visto, los pasajes en los escritos de Pablo que

parecen tomar una actitud negativa hacia la Ley de Dios se pueden

armonizar correctamente con sus igualmente fuertes aprobaciones

de la Ley

. Se puede distinguir (entre muchos otros) dos usos de

la palabra "Ley" en las epístolas di: Pablo. 1 El uso revelador de la

"Ley" es su declaración de los estándares justos de Dios; en esto

la Ley es buena. El uso legalista de la "Ley" se refiere al intento de

 

1.

Ch. Daniel P. Fuller, Paul and the Works of the Law," Westminster Theological Journal, XXXVIII (Fall 1975). págs. 2842. Para una declaración moderan de la posición basada en el pacto que el Antiguo Testamento no enseñaba la justificación por Ley-obras (legalismo), véase el buen estudio exegético de Fuller, Gospel and Lay:Contrast or Continumn (Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1980).

La Oposición del Nuevo Testamento al Abuso de la Ley de Dios 147

utilizar las obras de la Ley come una base para un merito salva-

dor; este es un uso ilegítimo de la ley y recibe las mas fuertes

condenaciones de Pablo. Parafraseando la a Timoteo 1:8, Pablo

dice que nosotros sabemos que la Ley - como una revelación de

la voluntad inmutable de Dios - es buena, con tal que la usemos

"legítimamente" (como Dios quiere que la usemos), en vez de

legalistamente.

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