99. EL CIELO

Capitulo 99 EL CIELO

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

99 EL CIELO

 

Una canción popular dice: "Esto es el cielo ... cuando estoy contigo". Sin duda que es una bendición estar en comunión próxima con un ser amado. Pero de la misma manera que no hay ninguna situación sobre esta tierra que pueda ser comparada con la miseria del infierno, tampoco hay ningún gozo terrenal que pueda servir para hacer una analogía adecuada de las maravillas del cielo.

 

De la misma manera que nos encontramos con imágenes bíblicas espantosas para el infierno, así nos encontramos con imágenes bíblicas ricas y prometedoras para el cielo. Se lo asemeja a un paraíso, al seno de Abraham, a una ciudad gloriosa descendiendo desde el cielo. Se describe la Nueva Jerusalén como teniendo calles de oro, un lugar donde las paredes están cubiertas de piedras preciosas, y es el lugar del gozo perpetuo que no tendrá fin.

 

Lo que más llama la atención sobre el cielo es además lo que está ausente de él. No habrá: (1) lágrimas, (2) tristeza, (3) muerte, (4) dolor, (5) oscuridad, (6) impíos, (7) pecado, (8) templos, (9) el sol o la luna, (10) la maldición por el pecado de Adán (véase Gen 3:14-19).

 

Entre las cosas que estarán presentes se incluyen: (1) los santos, (2) el río del agua de la vida, (3) la fruta que sana, (4) el Cordero de Dios, (5) la adoración, (6) el banquete de bodas entre el Cordero y su esposa, (7) la cara descubierta de Dios, y (8) el sol de la justicia.

 

El cielo es allí donde está Cristo. Es el estado de eterna felicidad de la comunión con el Dios-hombre. Jonathan Edwards, al tratar de expresar el gozo que los creyentes encontrarán en el cielo escribe que los santos nadarán en el océano del amor, estarán inmersos por los rayos del amor divino, infinitamente brillantes, y infinitamente tiernos y dulces; eternamente recibiendo la luz, eternamente llenos de la luz, y eternamente rodeados por ella, y por siempre reflejándola hacia la fuente de la luz.

 

Si bien los santos se han de regocijar en la comunión con su Dios y Salvador, no hay ningún motivo para creer que no se reconocerán entre sí ni tendrán comunión con los santos que conocieron sobre esta tierra. El cielo es la morada de todo lo bueno.

 

Habrá grados de bendición en el cielo. Pablo utiliza una metáfora de estrellas de distinto brillo iluminando el mismo cielo para describir esto. No obstante, es necesario aclarar algunos puntos a este respecto. En primer lugar, todas las estrellas brillarán. Es decir, no habrá tristeza en el cielo. Todos los que estén allí serán bendecidos mucho más que lo que nos podemos imaginar. En segundo lugar, la obra expiatoria de Cristo tiene la misma eficacia salvífica para todos los santos. Por último, las "obras" del creyente, que le "merecerán" mayor o menor bendición, no son buenas en sí mismas. Más bien es la complacencia soberana de Dios considerar estas obras como meritorias. Lo hace solamente por amor a Cristo. Mientras que el horror más grande del infierno es la eternidad, uno de nuestros gozos más grandes en el cielo es la seguridad de que no terminará jamás. El último enemigo, la muerte, no será más. Lk. 20:34-38 le asegura al creyente que el premio del cielo es sempiterno.

 

El gozo más elevado del cielo será la visión beatífica, ver el rostro de Dios. Este gozo inefable, sin embargo, nos llegará a través de los ojos del alma. Dios es espíritu, y los escogidos lo han de ver en espíritu. Este es el premio, ganado por Cristo, disfrutado por sus hijos.

 

Resumen

1. El cielo incluirá la ausencia de todo lo que trae dolor y muerte.

2. El cielo será un lugar sin pecado y sin las consecuencias del pecado.

3. El cielo será un lugar donde los creyentes disfrutarán la presencia inmediata de Cristo.

4. El cielo incluirá la visión beatífica, la gloriosa experiencia de contemplar el rostro de Dios, algo que no es posible en esta vida.

5. El cielo será un lugar para disfrutar las recompensas de Dios para siempre.

6. Ningún conocimiento o experiencia sobre esta tierra podrá empañar la plenitud del gozo que experimentaremos en el cielo.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

1 Cor. 15:50-57

2 Cor. 5:1-8

1 Pet. 1:3-9

Rev. 21-22

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