80. EL BAUTISMO

Capitulo 80 EL BAUTISMO

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

80 EL BAUTISMO

 

El bautismo es el signo sacramental de el Nuevo Pacto. Es el símbolo que Dios utiliza para sellar su palabra en los escogidos de que están incluidos en el pacto de la gracia.

 

El bautismo significa varias cosas. En primera instancia, es un signo del lavamiento y la remisión de los pecados. También significa que hemos sido regenerados por el Espíritu Santo, sepultados y resucitados juntamente con Cristo, que el Espíritu Santo ha venido a morar dentro nuestro, que hemos sido adoptados por la familia de Dios y que hemos sido santificados por el Espíritu Santo.

 

El bautismo fue instituido por Cristo y debe ser administrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El signo externo no transmite automáticamente o por medio de magia las realidades que significa. Por ejemplo, aunque el bautismo significa la regeneración, o el nuevo nacimiento, no transmite automáticamente este nuevo nacimiento. El poder del bautismo no está en el agua sino en el poder de Dios.

 

La realidad a la que este sacramento apunta puede estar presente antes o después de que el signo del bautismo ha sido dado. En el Antiguo Testamento el signo de la alianza era la circuncisión. La circuncisión era, entre otras cosas, un signo de fe. En el caso de los adultos, como fue el caso de Abraham, la fe fue previa al signo de la circuncisión. Con los hijos de los creyentes, sin embargo, el signo de la circuncisión les era dado antes que su posesión de la fe, como fue el caso de Isaac. Del mismo modo, en el Nuevo Pacto, la teología de la Reforma requiere que los adultos convertidos deban ser bautizados después de haber hecho su profesión de fe, mientras que sus hijos reciben el bautismo antes de profesar la fe.

 

El bautismo significa el lavamiento con agua. El mandamiento a bautizar puede ser cumplido por inmersión, por aspersión o por ablución. La palabra griega bautizar incluye cualquiera de estas tres posibilidades.

 

La validez del bautismo no depende del carácter del ministro que lo administra o del carácter de la persona que lo recibe. El bautismo es un signo de la promesa de Dios de salvar a todos quienes creen en Cristo. Como es una promesa de Dios, la validez de esta promesa depende del carácter fiel de Dios.

 

Como el bautismo es el signo de la promesa de Dios, no debe ser administrado a una persona más de una vez. Ser bautizado más de una vez es poner una sombra de duda sobre la integridad y la sinceridad de la promesa de Dios. Sin duda que quienes han sido bautizados dos o más veces no intentan poner en duda la integridad de Dios, pero su acción, si la entendemos correctamente, comunicaría dicha duda. Es el deber de cada uno de los cristianos, sin embargo, ser bautizado. No se trata de un ritual sin ningún contenido, sino de un sacramento instituido por nuestro Señor.

 

 

Resumen

 

l. El bautismo es el signo sacramental del Nuevo Pacto.

2. El bautismo tiene múltiples significados.

3. El bautismo fue instituido por Cristo y debe ser administrado con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

4. El bautismo no transmite automáticamente el nuevo nacimiento.

5. El bautismo puede ser administrado por inmersión, por aspersión o por ablución.

6. La validez del bautismo depende de la integridad de la promesa de Dios y debería ser administrado a una persona una única vez.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Rom. 4:11-12

Rom. 6:3-4

1 Cor. 12:12-14

Col. 2:11-15

Tito 3:3-7

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