71. LA CERTEZA DE LA SALVACIÓN

Capitulo 71 LA CERTEZA DE LA SALVACIÓN

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

71 LA CERTEZA DE LA SALVACIÓN

 

¿Puede alguien saber con plena certeza si es salvo? Que alguien declare que está seguro de su salvación parece ser un acto de extrema arrogancia. Sin embargo la Biblia nos llama a hacer de nuestra salvación un asunto de certeza. Pedro nos ordena: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección" (2 Pet. 1:10).

 

Es nuestro deber buscar con diligencia la certeza de nuestra salvación. No la debemos buscar por vana curiosidad para saber cuál es el estado de nuestra alma, sino para mejorar nuestro crecimiento en la santificación. Los cristianos que permanecen inseguros sobre el estado de su salvación están sujetos a todo tipo de preguntas que paralizan su caminar con Cristo. Tropiezan con las dudas y son vulnerables a los ataques de Satanás. Es por eso que debemos buscar tener la certeza de nuestra salvación. Hay cuatro posiciones posibles con respecto a la certeza de la salvación.

 

Primera posición: Hay personas que no son salvas y que saben que no son salvas. Estas personas saben de la enemistad hacia Dios que tienen en su corazón y no quieren tener nada que ver con Cristo como su Salvador. Son audaces en proclamar que no tienen necesidad de Cristo. Estas personas son por lo general públicamente hostiles al evangelio.

 

Segunda posición: Hay personas que son salvas pero que no saben que son salvas. Estas personas están en realidad en un estado de gracia pero no tienen la seguridad de la salvación. Es posible que estén luchando con el pecado en sus vidas y que duden de su propia salvación porque les remuerde la conciencia. En este grupo están quienes todavía no tienen la certeza de que están entre los escogidos.

 

Tercera posición: Hay personas que son salvas y saben que son salvas. Este es el grupo constituido por los que tienen lacerteza de su elección y llamado. Tienen un entendimiento claro y cierto de qué es lo que la salvación requiere y han llenado los requisitos. Han creído en el testimonio del Espíritu Santo cuando Él les dio testimonio a sus espíritus de que eran los hijos de Dios (Rom. 8:16).

 

Cuarta posición: Hay personas que no son salvas pero que creen que son salvas. Estas personas tienen la certeza de la salvación pero no tienen la salvación. Su certeza es una falsa certeza.

 

Como es posible tener una certeza falsa de la salvación, ¿cómo podemos saber si estamos en la tercera posición o en la cuarta posición? Para responder esta pregunta debemos analizar con más detalle a este cuarto grupo y preguntarnos cómo es posible tener un falso sentido de certeza.

 

La manera más fácil de tener una falsa certeza de la salvación es tener una falsa doctrina de la salvación. Por ejemplo, si una persona sostiene un punto de vista universalista sobre la salvación pueden seguir el siguiente razonamiento:

 

Todas las personas son salvas.

Yo soy una persona.

Por lo tanto, yo soy salvo.

 

Como esta doctrina está en el error, su certeza no tiene ninguna base firme.

 

Otra manera en que las personas pueden tener una falsa certeza de su salvación es creer que pueden alcanzar el cielo si viven una vida de bien. Quienes piensan que están viviendo una vida suficientemente buena para satisfacer las demandas de un Dios santo se engañan a sí mismas pensando que están salvas.

 

¿Pero qué sucede si una persona tiene una doctrina cierta de la salvación? ¿Acaso todavía es posible que tenga una certeza falsa? Debemos responder que sí. Una persona puede creer que tiene la fe salvífica cuando en realidad no la tiene. La prueba para la certeza auténtica tiene dos vertientes. Por un lado, debemos examinar nuestros propios corazones y ver si tenemos una fe verdadera en Cristo. Debemos ver si tenemos o no un amor genuino hacia el Cristo bíblico. Porque sabemos que dicho amor sería imposible sin la regeneración.

 

En segundo lugar, debemos examinar el fruto de nuestra fe. No necesitamos que el fruto sea perfecto para tener esta certeza, pero debe haber algún tipo de evidencia del fruto de la obediencia para que nuestra profesión de fe sea creíble. Si no hay ningún fruto presente, entonces no hay ninguna fe presente. Donde se encuentre la fe salvífica, allí también se encontrará el fruto de dicha fe.

 

Por último, debemos buscar nuestra certeza en la Palabra de Dios, a través de la cual el Espíritu Santo da testimonio a nuestro espíritu de que somos sus hijos.

 

Resumen

 

1. Es nuestro deber buscar diligentemente la certeza de la salvación.

2. La certeza de la salvación mejorará nuestra santificación.

3. Hay cuatro grupos o posiciones posibles con respecto a la certeza:

(a) Quienes no son salvos y saben que no son salvos.

(b) Quienes son salvos pero no tienen la certeza de que son salvos.

(c) Quienes son salvos y saben que son salvos.

(d) Quienes no son salvos pero creen que son salvos.

4. La falsa certeza se basa principalmente sobre una falsa doctrina de la salvación.

5. Para obtener una certeza auténtica debemos analizar nuestros propios corazones y examinar el fruto de nuestra fe.

6. La plena certeza proviene de la Palabra de Díos unida al testimonio del Espíritu Santo.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Mat. 7:21-23

Jn. 3:1-21

Rom. 8:15-17

2 Cor. 1:12

1 Jn. 2:3-6

1 Jn. 5:13

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