66. LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

Capitulo 66 LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

66 LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

 

Martín Lutero declaró que la justificación solo por la fe es el artículo sobre el cual la iglesia se apoya o cae. Esta doctrina cardinal de la Reforma Protestante fue vista como el campo de batalla para nada menos que el propio evangelio.

 

La justificación puede ser definida como el acto por el cual los pecadores injustos son hechos justos a la vista de un Dios justo y santo. La necesidad suprema de las personas injustas es la justicia. Cristo provee esta falta de justicia en lugar del pecador creyente. La justificación solo por la fe significa la justificación únicamente por la justicia o el mérito de Cristo, no por nuestra bondad o por nuestras buenas obras.

 

La cuestión de la justificación se centra en el tema del mérito y la gracia. La justificación por la fe significa que las obras que hacemos no son lo suficientemente buenas para merecer la justificación. Como lo expresó Pablo, "ya que por las obras de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él" (Rom. 3:20). La justificación es contable. Es decir, somos declarados, contabilizados o considerados justos cuando Dios nos acredita la justicia de Cristo en nuestra cuenta. La condición necesaria para esto es la fe.

 

La teología protestante afirma que la fe es la causa instrumental para la justificación porque la fe es el medio por el cual nos apropiamos de los méritos de Cristo. La teología católica enseña que el bautismo es la causa instrumental primaria para la justificación y que el sacramento de la penitencia es la causa secundaria, o restauradora. (La teología católica considera a la penitencia como la segunda tabla salvavidas para la justificación de aquellas personas cuyas almas han encallado -aquellas que han perdido la gracia de la justificación por cometer un pecado mortal.) El sacramento de la penitencia precisa de obras de satisfacción por las cuales los seres humanos logran el mérito apropiado para la justificación. El punto de vista católico afirma que la justificación es por la fe, pero niega que sea únicamente por la fe, agregando las buenas obras como una condición necesaria.

 

La fe que justifica es una fe viviente, no una profesión hueca de fe. La fe es una confianza personal que acepta únicamente a Cristo para su salvación. La fe salvífica es también una fe que acepta a Cristo como su Salvador y Señor.

 

La Biblia dice que no podemos ser justificados por nuestras propias buenas obras, sino por lo que la fe nos agrega; vale decir, la justicia de Cristo. En síntesis, algo nuevo es agregado a algo básico. Nuestra justificación es una síntesis porque la justicia de Cristo nos ha sido agregada. Nuestra justificación es por imputación. Dios nos transfiere, por la fe, la justicia de Cristo. Esto no se trata de una "ficción legal" porque Dios nos atribuye el mérito real de Cristo, a quien ahora pertenecemos. Se trata de una imputación real.

 

Resumen

 

l. La justificación es un acto de Dios por el cual Él declara justos a los pecadores injustos, después de haberles imputado la justicia de Cristo.

2. Nadie puede acceder a la justificación por sus buenas obras.

3. La fe es la condición necesaria para recibir la imputación de los méritos de Cristo.

4. La justificación requiere una fe viva y real, no la mera profesión de fe.

 

DIOS

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Mérito de Cristo

FE

Humanidad injusta

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Rom. 3:21-28

Rom. 5:12-19

2 Cor. 5:16-21

Gal. 2:11-21

Eph. 2:1-10

Phil. 3:7-11

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