62. LA EXPIACIÓN DETERMINADA

Capitulo 62 - LA EXPIACIÓN DETERMINADA

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

62 LA EXPIACIÓN DETERMINADA

 

Las doctrinas que identifican la teología de la Reforma suelen resumirse en un acróstico inglés T-U-L-I-P. Cada una de estas letras significa lo siguiente:

 

T=Total depravación

U=Elección incondicional

L=Expiación limitada

I=Gracia irresistible

P=Perseverancia de los santos

 

Si bien este acróstico sirve para aprender de memoria estas doctrinas, también puede crear confusión sobre las mismas doctrinas por la manera en que el acróstico determina su definición. Esto es particularmente cierto en el tercer punto, la expiación limitada. Muchos calvinistas, que se llaman a sí mismo "de los cuatro puntos", están dispuestos a aceptar todos los puntos excepto el de la expiación limitada. Sacan la L del acróstico TULIP.

 

Yo personalmente prefiero utilizar la expresión expiación determinada en lugar de expiación limitada (si bien también estaría modificando el acróstico, convirtiéndolo en tudip). La doctrina sobre la expiación determinada se centra en la cuestión del designio de la expiación de Cristo. Está relacionada con la intención de Dios al enviar a Jesús a la cruz.

 

Con excepción de un universalista, todos están dispuestos a aceptar que el efecto de la obra de Cristo sobre la cruz esta limitada a los que creen. Es decir, la expiación de Cristo no está disponible para los no creyentes. Su muerte no salva a todo el mundo. También todos están de acuerdo con que el mérito de la muerte de Cristo es suficiente para pagar por los pecados de todos los seres humanos. Algunos lo expresan de este modo: la expiación de Cristo es suficiente para todos, pero eficiente solamente para algunos.

 

Esto, sin embargo, no llega a la raíz de la cuestión sobre la expiación determinada. Quienes niegan la expiación determinada insisten en que el designio de Dios en la obra de expiación de Cristo fue que sirviera para expiar los pecados de todo el mundo. Hizo que la salvación fuese posible para todos, pero no aseguró la salvación para nadie. El designio sería por lo tanto ilimitado e indeterminado.

 

El punto de vista de la Reforma sostiene que el designio y la intención de la expiación de Cristo eran determinados únicamente para los escogidos. Cristo entregó su vida por sus corderos y únicamente por sus corderos. Además, la expiación aseguró la salvación para todos los escogidos. La expiación era una obra de redención real, no meramente potencial. Según este punto de vista no hay ninguna posibilidad de que el designio y la intención de Dios para la expiación fuesen frustrados. El propósito de Dios en la salvación es seguro.

 

Los teólogos de la Reforma no concuerdan con respecto a la cuestión del ofrecimiento de la expiación a la raza humana. Algunos insisten en que este ofrecimiento del evangelio es universal. La Cruz y sus beneficios son ofrecidos a todos los que creen. Otros insisten en que este concepto de un ofrecimiento universal es confuso y que implica un juego de palabras. Como únicamente los escogidos serán quienes crean, en realidad el ofrecimiento es hecho solo a ellos. Dios nunca ofrece el beneficio de la expiación de Cristo a los impenitentes o a los que no creen. Como el creer y el arrepentimiento son condiciones cumplidas únicamente por los escogidos, en último término la expiación es ofrecida únicamente a ellos.

 

Juan escribe: "Y él es propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo" (l Jn. 2:2). Este pasaje, más que ningún otro, es la cita utilizada como la prueba de la Escritura en contra de la expiación determinada. A primera vista parece apoyar la idea de que la muerte de Cristo fue intencionada para todos (para todo el mundo). Sin embargo, si la tomamos en este sentido, el texto prueba aun más que los pensadores no vinculados a la Reforma quieren que pruebe. Se convierte en la prueba del universalismo. Si Cristo propició o satisfizo las demandas de Dios para el castigo de los pecados de todos, entonces todos habrían de ser salvados. Si Dios hubiese castigado los pecados que ya habían sido propiciados, entonces Él sería injusto. Si entendemos este texto como queriendo decir que los pecados de todos han sido propiciados condicionalmente (en base a la fe y el arrepentimiento), volvemos al punto de partida original en el que únicamente los escogidos satisfacen estas condiciones.

 

Otra posibilidad de entender este texto es ver el contraste que existe entre nuestros pecados y los de todo el mundo. ¿Qué personas están incluidas en la palabra nuestros? Si Juan está hablando solo de los creyentes como él, entonces la interpretación previa al texto sería la que correspondería. ¿Pero es este el único significado posible de nuestros?

 

En el Nuevo Testamento se suele hacer un contraste entre la salvación que disfrutaban los judíos y la que disfrutaban los no judíos. Un punto crucial del evangelio es que no está limitado a los judíos sino que ha sido extendido a los pueblos de todo el mundo, a los pueblos de toda tribu y nación. Dios ama a todo el mundo, pero no salva a todo el mundo; salva a personas de todas partes del mundo. De acuerdo a los teólogos de la Reforma, en este texto, Juan simplemente está diciendo que Cristo no es solamente una propiciación por nuestros pecados (los de los creyentes judíos) sino por los de los escogidos que aparezcan en todo el mundo.

 

De cualquier modo, el plan de Dios se definió antes de que hubiese nadie en el mundo. La expiación de Cristo no fue algo que se le ocurrió más tarde. El propósito de Dios en la muerte de Cristo fue determinado en la fundación del mundo. El designio no fue mera conjetura, sino que fue de acuerdo a un plan y a un propósito específico, que Dios en su soberanía llevó a cabo. Todos por quienes murió Cristo han sido redimidos por su acto de sacrificio.

 

Resumen

 

1. La expiación determinada reemplaza el término expiación limitada en el acróstico inglés TULIP. .

2. La expiación determinada se refiere al alcance del designio de Dios para la redención y la intención de la Cruz.

3. Todos, con excepción de los universalistas, están de acuerdo con que la expiación de Cristo es suficiente para todos, pero efectiva únicamente para los que creen.

4. La expiación de Cristo fue una propiciación real por el pecado, no una propiciación potencial o condicional.

5. La expiación en un sentido amplio es ofrecida a todos; en un sentido restricto, es solamente ofrecida a los escogidos.

6. La enseñanza de Juan con respecto a que Cristo murió por los pecados de todo el mundo significa que los escogidos no se limitan a Israel sino que pueden encontrarse en todo el mundo.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Mat. 1:21

Jn. 3:16

Jn. 10:27-30

Jn. 17:9-12

Acts 20:28

Rom. 8:30

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