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42. EL ESPÍRITU SANTO COMO EL CONSOLADOR

 Capitulo 42 - EL ESPÍRITU SANTO COMO EL CONSOLADOR

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

42 - EL ESPÍRITU SANTO COMO EL CONSOLADOR

 

Al enseñar en vísperas de su muerte en el aposento alto, Jesús se explayó sobre el Espíritu Santo. Dijo: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador" (Jn. 14:16). La palabra Consolador a veces es traducida como "Ayudador" o "Consejero" y proviene de la palabra griega paracleto.

 

Lo primero que nos llama la atención en este pasaje es que Jesús nos promete otro "Paracleto" o "Ayudador". Para que Jesús haya dicho que el Espíritu Santo sería otro Ayudador es necesario que haya habido un Ayudador antes del Espíritu. El Nuevo Testamento identifica claramente al Primer Ayudador, o Paracleto, con Jesús mismo. Juan escribe'. "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Jn 2:1).

 

El título de Abogado que se le da a Jesús en esta oportunidad es otra traducción posible de la palabra griega paracleto. Vemos entonces que Jesús es el primer Paracleto, y Jesús oró para que posteriormente a su partida de este mundo el Padre proveyera de otro Paracleto en su ausencia. El Espíritu fue enviado para ser el sustituto de Cristo, Él es el vicario supremo de Cristo sobre la tierra.

 

En el mundo de la antigüedad, un paracleto era alguien que había sido llamado para brindar su asistencia en una corte legal. El Espíritu Santo, al desempeñar este papel, cumple con más de una tarea. Uno de sus trabajos es la ayuda que el Espíritu brinda al creyente que se dirige al Padre. Pablo le escribe a la iglesia en Roma:

 

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos (Rom. 8:26-27).

 

El Espíritu Santo también ayuda al creyente a dirigirse al mundo. Habla por nuestro intermedio cuando nos enfrentamos al conflicto, como lo prometió Jesús en Mk 13:11. El Espíritu nos defiende frente al mundo procesándolo por el pecado. El Espíritu Santo trabaja para reivindicar la justicia frente a los ataques de los impíos.

 

El concepto del Paracleto también incluye el papel del Consolador. Esto está vinculado a dos aspectos. Es una fuente de solaz para los heridos, los derrotados, y los afligidos. El segundo aspecto es de igual importancia. La palabra Consolador en su derivado latino significa "con fuerza". El Espíritu viene a nosotros cuando tenemos necesidad de fuerza. Nos dota de coraje y de valentía. En su papel como el Consolador, nos consuela y nos da el coraje para que en Cristo seamos más que vencedores (Rom. 8:37).

 

Resumen

 

1. Jesús es nuestro primer Consolador en su papel como Abogado delante del Padre.

2. El Espíritu Santo es otro Consolador, el sustituto de Jesús después de su ascensión.

3. El Espíritu actúa como nuestro Ayudador actual.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Jn. 14:16-18

Acts 19:1-7

Rom. 8:26-27

Gal. 4:6

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