41. EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

Capitulo 41 EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

41 EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

 

"¿Has recibido el bautismo del Espíritu Santo?" A cualquier persona hoy en día que se convierta en cristiano tarde o temprano se le hará esta pregunta. Esta pregunta la suelen formular los cristianos carismáticos, muy entusiastas de sus experiencias con el Espíritu Santo.

 

Una doctrina que en un tiempo estaba confinada a las Iglesias Pentecostales y a las Asambleas de Dios, se ha convertido ahora de vital importancia para un número muy extendido de creyentes. El movimiento neo-Pentecostal ha alcanzado a casi todas las denominaciones cristianas. Un sentimiento de excitación y de renovación espiritual suele acompañársete descubrimiento fresco de la presencia y el poder del Espíritu Santo en la iglesia.

 

El neo-Pentecostalismo ha buscado definir la doctrina del bautismo del Espíritu Santo basándose en las experiencias de las personas. Esta doctrina ha sido motivo de mucha controversia.

 

Por lo general, si bien no siempre, el cristiano carismático considera que el bautismo del Espíritu Santo es una segunda obra de gracia, distinta y subsiguiente a la regeneración y la conversión. Es una obra del Espíritu Santo que esta disponible para todos los cristianos, pero que no todos los cristianos toman posesión de ella. Los carismáticos están divididos entre sí sobre el tema de si el hablar en lenguas es una señal o manifestación necesaria del "bautismo".

 

Los Pentecostales señalan que en el libro de Hechos los creyentes (que obviamente ya habían experimentado la obra de regeneración del Espíritu con anterioridad a Pentecostés) fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron en lenguas. Este modelo bíblico, que incluye el transcurso del tiempo entre la conversión y el bautismo del Espíritu, es visto como normativo para todas las edades.

 

Los Pentecostales están en lo cierto cuando distinguen entre la regeneración del Espíritu Santo y el bautismo del Espíritu Santo. La regeneración se refiere al Espíritu Santo otorgándole al creyente una nueva vida -resucitando a la vida a alguien que estaba muerto en el pecado. El bautismo del Espíritu Santo se refiere a Dios dotando a su pueblo del poder para el ministerio.

 

Si bien la diferencia entre la regeneración y el bautismo del Espíritu Santo es legítima, el hacer que el transcurso del tiempo entre ambos sea normativo para todas las edades no es válido. El modelo normal, desde el tiempo de los apóstoles, ha sido que los cristianos recibieran el poder del Espíritu Santo de manera concomitante con la regeneración. No es necesario que los creyentes busquen un bautismo específico a una segunda obra del Espíritu, subsiguiente a su conversión. Todos los cristianos están, en mayor o menor grado, llenos del Espíritu -dependiendo de cuanto de sí han rendido al Espíritu.

 

Otro problema relacionado con la doctrina pentecostal es que nos brinda una visión inadecuada de Pentecostés. Pentecostés representa la divisoria de las aguas en la historia del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, solo un grupo muy selecto de creyentes habían recibido los dones de Dios para el ministerio (véase Números 11). Este modelo se modificó en Pentecostés. En Pentecostés todos los creyentes presentes (quienes eran todos judíos) recibieron el bautismo. De manera similar, recibieron e! bautismo del Espíritu cuando e! Espíritu también se derramó en los convertidos en Samaria (Hechos 8), los creyentes en la casa de Camelia (Hechos 10), y los discípulos gentiles de Juan en Éfeso (Hechos 19).

 

Los primeros creyentes no pensaban que los samaritanos, los temerosos de Dios, y los discípulos gentiles de Juan podían ser cristianos. Por eso, el bautismo del Espíritu Santo sirvió como confirmación de su calidad de miembros dentro de la iglesia. Como cada uno de estos grupos había experimentado el bautismo del Espíritu Santo de la misma manera que lo habían experimentado los judíos en Pentecostés, no había forma de rechazar su inclusión en la iglesia. Pedro mismo tuvo esta experiencia personalmente. Cuando Pedro vio que el Espíritu Santo había venido sobre los gentiles temerosos de Dios que estaban en la casa de Camelia, concluyó que no había ningún motivo para mantenerlos alejados de la plena comunión en la iglesia. Pedro dijo: "¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?" (Hechos - Acts 10:47).

 

Los episodios del bautismo del Espíritu Santo subsiguientes a Pentecostés deben ser entendidos como una prolongación de Pentecostés por medio de la cual todo el cuerpo de Cristo tiene el don del ministerio. En la iglesia del Nuevo Testamento no todos los creyentes hablaban en lenguas, pero todos los cristianos tenían el don del Espíritu Santo. Se había cumplido así con la profecía de Joel (Acts 2:16-21).

 

Resumen

 

l. El bautismo del Espíritu Santo es una obra específica en la cual el Espíritu dota a los creyentes con los dones para el ministerio.

2. En Hechos, el Espíritu Santo es derramado en cuatro grupos (los judíos, los samaritanos, los temerosos de Dios, y los gentiles), indicando así que todos están incluidos en la iglesia del Nuevo Pacto.

3. Pentecostés cumple la profecía del Antiguo Testamento que dice que el Espíritu sería derramado sobre todos los creyentes y no estaría restricto a unos pocos.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

 

Joel 2:28-29

Jn. 7:37-39

Acts 2: 1-11

1 Cor. 12

1 Cor. 14:26-33

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