39. EL TESTIMONIO INTERNO DEL ESPÍRITU SANTO

Capitulo 39 EL TESTIMONIO INTERNO DEL ESPÍRITU SANTO

 

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

 

39 EL TESTIMONIO INTERNO DEL ESPÍRITU SANTO

 

En cualquier obra teatral que involucre un juicio, incluyendo a testigos, el testimonio que se brinde será crucial para el caso. El testimonio es importante porque su función es ayudarnos a llegar a la verdad del asunto. En algunos juicios, el testimonio de los testigos es puesto en tela de juicio porque el carácter de los testigos es sospechoso. El testimonio de un mentiroso psicópata es de poco valor. Para que un testimonio sea creíble, el testigo debe ser creíble.

 

Cuando Dios testifica la verdad sobre algo, su testimonio es cierto. Su testimonio no puede ser recusado. El testimonio que tiene a Dios como su autor no puede fallar. Se trata, de hecho, de un testimonio infalible. Procede del carácter más elevado posible, de la fuente más profunda de conocimiento, y de la autoridad más suprema. La confiabilidad en el testimonio de Dios fue lo que impulsó a Lutero a declarar que "el Espíritu Santo no es escéptico. Las verdades reveladas por el Espíritu son más ciertas que la propia vida.

 

Juan Calvino enseñó que aunque las Escrituras manifiestan signos claros y razonables de autoridad divina y exhiben la suficiente evidencia de su procedencia divina, estas evidencias recién nos convencen plenamente cuando han sido selladas en nuestros corazones por el testimonio interior del Espíritu Santo. Calvino reconoció la diferencia que existe entre las pruebas y el convencimiento. Aunque seamos capaces de ofrecer evidencias objetivas y precisas sobre la veracidad de la Escritura, esto no constituye ninguna garantía de que las personas creerán en ella, se rendirán a ella o la abrazarán. Para estar persuadidos de su verdad necesitamos la ayuda del testimonio interno del Espíritu. El Espíritu es quien nos hace someternos y rendirnos ante la evidencia precisa de la verdad de las Escrituras.

 

En su testimonio interior, el Espíritu Santo no nos ofrece ninguna información nueva y secreta o ningún argumento inteligente que no estuviera de otro modo a nuestra disposición. Lo que hace, en realidad, es operar sobre nuestros espíritus para quebrarlos y vencer nuestra resistencia a la verdad de Dios. Nos mueve a rendirnos ante las enseñanzas claras de la Palabra de Dios y a abrazarlas con total seguridad.

 

El testimonio interno del Espíritu no es una huida al misticismo o un escape al subjetivismo, donde los sentimientos personales son ascendidos a un rango de absoluta autoridad. Existe una diferencia crucial entre el testimonio del Espíritu Santo a nuestros espíritus y el testimonio humano de nuestros espíritus. El testimonio del Espíritu Santo es a la Palabra de Dios. Nos viene con la Palabra y a través de la Palabra. No nos viene por fuera de la Palabra o sin la Palabra.

 

Del mismo modo que el Espíritu Santo da testimonio a nuestros espíritus de que somos hijos de Dios, confirmando su palabra a nosotros (Rom. 8:16), el Espíritu Santo también nos asegura interiormente que la Biblia es la Palabra de Dios.

 

Resumen

1. El testimonio de Dios es completamente confiable.

2. La Biblia nos ofrece evidencia objetiva de que es la Palabra de Dios.

3. No estamos plenamente convencidos de la verdad de la Escritura sin el testimonio del Espíritu Santo.

4. El testimonio interno del Espíritu no ofrece ningún argumento nuevo a la mente, sino que obra sobre nuestros corazones y espíritus para rendirlos a la evidencia ya presente.

5. La doctrina del testimonio interno del Espíritu Santo no es una licencia para creer que cualquier cosa que sintamos ser verdadera sea verdadera.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

Jn. 15:13

Acts 5:32

Acts 15:28

Rom. 8:16

Gal. 5:16-18

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