32. LA GLORIA DE CRISTO

Capitulo 32 LA GLORIA DE CRISTO

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

32 LA GLORIA DE CRISTO

 

Solemos pensar en la gloria como algo que es alcanzado por victorias atléticas extraordinarias, por logros comerciales, por la fama personal. En la Biblia, sin embargo, está relacionada con el fulgor radiante que emana de la majestad trascendente de Dios. En algunos momentos cruciales el esplendor de la deidad de Jesús se filtró a través del manto de su humanidad.

 

El posible que la gloria de Cristo no haya sido más evidente que lo que fue durante su transfiguración. La palabra griega para transfiguración es metamorphoomai, de donde proviene también nuestra palabra metamorfosis. Está denotando un cambio de forma; por ejemplo, la transformación que ocurre cuando una oruga se convierte en una mariposa. El prefijo trans - significa literalmente "a través". En ocasión de la transfiguración hubo un límite o barrera que fue traspuesto. Podríamos decir que fue el cruce de una línea entre lo natural y lo sobrenatural, entre lo humano y lo divino. El cruce de una dimensión a otra para ingresar al dominio exclusivo de Dios.

 

En la transfiguración una luz resplandeciente emanaba de Jesús. Esta luz era la manifestación visible de la frontera que había sido transpuesta. Existen algunas similitudes entre esta manifestación de la gloria y la cara resplandeciente de Moisés cuando descendió del monte Sinaí con los Diez Mandamientos. Las diferencias, sin embargo, son significantes. El rostro de Moisés resplandecía con la gloria reflejada. Cristo no estaba simplemente reflejando el esplendor de la gloria divina, sino que su gloria era el esplendor de la gloria divina. A este respecto, y con toda claridad, su gloria trascendía la gloria reflejada en el rostro de Moisés.

 

Cristo, entonces, no reflejaba la luz sino que era la fuente de la luz. La transfiguración se asemeja a lo que los cristianos hemos , de experimentar en la Nueva Jerusalén. En Rev. 21:23, Juan nos explica que la ciudad celestial no tendrá necesidad ni de sol ni de luna para iluminarla. Será iluminada por la gloria de Dios. El Cordero será su luz. Juan escribe: "Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará" (Rev. 22:4-5).

 

No debe sorprendernos que la gloria de Cristo resplandeciera durante la transfiguración. Lo que debe sorprendernos es que voluntariamente cubrió su gloria con un velo por amor de sus hijos.

 

 

Resumen

1. La gloria de Cristo fue revelada en ocasión de su transfiguración.

2. La transfiguración de Cristo fue un cambio de forma, el paso desde lo natural a lo sobrenatural.

3. La gloria de Cristo no es simplemente el reflejo de la gloria de Dios, sino que es la propia gloria de Dios mismo.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

Mk. 17:1-9  

Mk. 13:24-27  

Heb. 1:1-3  

Rev. 22:4-5

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