22. LA VOLUNTAD DE DIOS

Capitulo 22 LA VOLUNTAD DE DIOS

 

LAS GRANDE DOCTRINAS DE LA BIBLIA

por R. C. Sproul

Traductora: Marcela Robaína

 

22 LA VOLUNTAD DE DIOS

 

Doris Day cantaba una canción popular llamada "(Lo) que será, será". A primera vista, el tema de esta canción parece transmitir un tipo de fatalismo que es deprimente. La teología islámica frecuentemente dice con respecto a algún acontecimiento específico: "Así es la voluntad de Alá".

 

La voluntad de Dios -su autoridad soberana sobre su creación y sobre todo lo que en ella hay- es un tema muy importante en la Biblia. Cuando nos referimos a la voluntad de Dios lo hacemos, por lo menos, de tres maneras distintas. El concepto más amplio se conoce como la voluntad secreta, decretal, o soberana de Dios. Los teólogos utilizan esta expresión para referirse a la voluntad de Dios por medio de la cual en su soberanía ordena todo lo que tiene lugar. Como Dios es soberano y su voluntad no puede verse frustrada, podemos tener la certeza de que nada sucede fuera de su control. Por lo menos, debe "permitir" que suceda lo que sucede. Pero incluso cuando Dios pasivamente permite que sucedan las cosas, elige permitirlas en la medida que siempre tiene el poder y el derecho de evitar e intervenir en las acciones y los acontecimientos de este mundo. En la medida que permite que las cosas sucedan, "está disponiendo" de ellas en este sentido.

 

Aunque la soberana voluntad de Dios nos suele ser desconocida hasta que se haya cumplido, hay un aspecto de su voluntad que nos resulta muy claro -su voluntad preceptiva. Dios revela su voluntad por intermedio de su santa ley. Por ejemplo, es la voluntad de Dios que no robemos; que amemos a nuestros enemigos; que nos arrepintamos; que seamos santos. Este aspecto de la voluntad de Dios nos ha sido revelado en su Palabra y en nuestras conciencias, en las que Dios ha escrito su ley moral sobre nuestros corazones.

 

Sus leyes, ya sean las que encontramos en la Escritura o en nuestro corazón, tienen plena vigencia. No tenemos ninguna autoridad para violar su voluntad. Tenemos el poder o la capacidad de distorsionar la voluntad preceptiva de Dios, pero nunca tendremos el derecho de hacerlo. Tampoco es una excusa que nos disculpemos por pecar, diciendo: "(Lo) que será, será". Puede ser la voluntad soberana y secreta de Dios que se nos "permita" pecar, al disponer que su voluntad se cumpla por intermedio de los actos pecaminosos de la gente. Dios dispuso que Jesús fuera traicionado por instrumento de la traición de Judas. Pero esto no convierte al pecado de Judas en una traición menor o a Judas en menos malvado. Cuando Dios nos "permite" que transgredamos su voluntad preceptiva, no debemos entender este permiso en un sentido moral, de otorgarnos un derecho moral. Su permiso nos da el poder de pecar, pero no el derecho a pecar.

 

La tercer manera como la Biblia habla de la voluntad de Dios es con respecto a la voluntad de disposición de Dios. Esta voluntad nos describe la actitud de Dios. Nos define qué es lo que le agrada a Dios. Por ejemplo, Dios no se deleita en la muerte de los malvados, pero dispone o decreta la muerte de los malvados. El deleite supremo de Dios está en su propia santidad y justicia. Cuando Dios juzga al mundo, se deleita en reivindicar su propia rectitud y justicia, pero no se complace por haberse vengado, para decirlo de cierto modo, de los que debían recibir su juicio. Dios se complace cuando nosotros encontramos nuestro placer en la obediencia. Se disgusta, y mucho, cuando somos desobedientes.

 

Muchos cristianos se preocupan, y hasta llegan a obsesionarse, por encontrar la "voluntad" de Dios para sus vidas. Si la voluntad que estamos buscando es su voluntad secreta, oculta, o decretal, entonces nuestra búsqueda será infructuosa. El consejo secreto de Dios es un secreto que le pertenece. No le ha agradado darlo a conocer a nosotros. Lejos de ser una señal de espiritualidad, la búsqueda de la voluntad secreta de Dios es una invasión inexcusable a lo que es privativo de Dios. El consejo secreto de Dios no es asunto nuestro. Por eso es que la Biblia asume, en parte, una posición muy negativa con respecto a los adivinadores, la necromancia, y otras formas de prácticas prohibidas.

 

Debemos ser sabios y seguir el consejo de Juan Calvino cuando dijo: "Cuando Dios cierra su santa boca, dejo de insistir". La verdadera señal de espiritualidad es la que encontramos en quienes buscan conocer la voluntad de Dios revelada en su voluntad preceptiva. Es la persona piadosa que medita en la ley de Dios de noche y de día. Mientras buscamos la "guía" del Espíritu Santo, es fundamental que recordemos que el Espíritu Santo nos guía antes que nada a la justicia. Hemos sido llamados a vivir nuestras vidas de acuerdo con cada palabra que salga de la boca de Dios.

 

La voluntad revelada de Dios deberá ser nuestra ocupación; incluso más, en realidad deberá consistir en la principal ocupación de nuestras vidas.

 

Resumen

1. La voluntad de Dios significa tres cosas:

(a) La voluntad decretal soberana es la voluntad por medio de la cual Dios hace que se cumplan todos sus decretos y ordenanzas. Esta voluntad es secreta hasta el momento en que acontezca.

(b) La voluntad preceptiva es la ley o los mandamientos revelados por Dios. Tenemos la capacidad de transgredirlos, aunque no el derecho.

(c) La voluntad de disposición describe la actitud o la disposición de Dios. Nos revela lo que le agrada a Dios.

 

2. El pecado humano cuenta con el "permiso" soberano de Dios pero no cuenta con su aprobación moral.

 

Pasajes bíblicos para la reflexión

Jn.19:11

Rom. 9:14-18

Eph.1:11

Col.1:9-14

Heb. 6:13-18

2 Pet. 3:9

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