Parte 2: PRÓLOGO HISTÓRICO:

Parte Dos - PRÓLOGO HISTÓRICO: LAS CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS
 
(Apocalipsis 2-3)

Días de Retribución - Chilton

Una exposición del libro de Apocalipsis

Introducción
La segunda parte de la estructura del tratado de pacto (comp. Deut. 1:6-4:49 1es el prólogo, que relata la historia de las relaciones del Gran Rey con el vasallo, recordándole la autoridad de su señor y la fidelidad al pacto, haciendo una lista de los beneficios que se le han proporcionado, enumerando las transgresiones de la ley por parte del vasallo, ordenándole al vasallo que se arrepienta y renueve su obediencia, y prometiéndole futuras recompensas. Un aspecto importante del prólogo es la cesión del pacto2, la orden para tomar posesión de la tierra, conquistándola en nombre del Gran Rey (comp. Deut. 2:24-25, 31; 3:18-22, 4:1, 14, 37-40). 3

Los siete mensajes a las iglesias corresponden de varias maneras al prólogo del pacto. La estructura de los mensajes sigue el mismo modelo general: El señorío de Cristo sobre la Iglesia, el registro de fidelidad o desobediencia de la iglesia en particular, las advertencias de castigo, y las promesas de bendiciones en respuesta a la obediencia. Además, en cada caso, a la iglesia se le da una concesión de pacto, una comisión para conquistar, para triunfar, y ejercer dominio bajo el señorío de Cristo (Rev. 2:7, 11, 17, 26-29; 3:5, 12, 21).

Además, cada mensaje, por sí solo, recapitula la totalidad de la estructura del pacto de cinco partes. Considérese el primer mensaje, la iglesia de Éfeso ( Rev. 2:1-7):

1. Preámbulo: "El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro" (Rev. 2:1).


2. Prólogo histórico: "Yo conozco tus obras...." (Rev. 2:2-4).


3. Estipulaciones éticas: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras" (Rev. 2:5 a).


4. Sanciones: "Pues, si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (Rev. 2:5 b).


5. Disposiciones de la sucesión: "... Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios" (Rev. 2:6-7).

Recapitulación de la historia del pacto

En el capítulo 1:4, discutimos el punto de vista (¡extrañamente común entre los modernos "literalistas"!) de que las siete iglesias representan simbólicamente "siete épocas de la historia de la Iglesia"; y, aunque esa interpretación es evidentemente errónea por varias razones, hay otro sentido en el cual estas siete iglesias se relacionan con siete períodos de la historia de la Iglesia - la historia de la Iglesia del Antiguo Testamento. Porque las imágenes usadas para describir las siete iglesias de Asia avanzan cronológicamente desde el Jardín de Edén hasta la situación en el siglo primero d.C.:

 

1. Éfeso (Rev. 2:1-7). El lenguaje del paraíso es evidente a través del pasaje. Cristo se anuncia a sí mismo como el Creador, el que tiene las siete estrellas, y como el que anda en medio de los siete candeleros para evaluarlos, como Dios anduvo en medio del jardín en juicio (Gen. 3:8). El "ángel" de Éfeso es felicitado por guardar adecuadamente a la iglesia de sus enemigos, como a Adán se le había ordenado guardar el jardín y a su esposa de su enemigo (Gen. 2:15). Pero el ángel, como Adán, ha "caído", habiendo dejado su primer amor. Por lo tanto, Cristo amenaza con venir a él en juicio y quitar el candelero de su lugar, como había echado a Adán y a Eva del jardín (comp. Gen. 3:24). Sin embargo, la puerta de Edén está abierta para los que obtienen la victoria sobre el tentador: "Al que venciere, yo le daré a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios".

2. Esmirna (Rev. 2:8-11). La situación de los patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob, y José) y de los hijos de Israel en Egipto parece reflejarse en las palabras de este mensaje. Cristo se describe a sí mismo como el que "estuvo muerto y ha vuelto a la vida", un acto redentor prefigurado en las vidas de Isaac (Gen. 22:1-4; Heb. 11:17-19) y José (Gen. 37:18-36; 39:20-41:45; 45:4-8; 50:20), así como en la liberación de Israel de casa de servidumbre. La condición de los esmirnenses de aparente pobreza y riqueza real es análoga a la experiencia de todos los patriarcas, que "vivieron como extranjeros en la tierra prometida" Heb. 11:9). Falsos "judíos" están persiguiendo a los verdaderos herederos de las promesas, tal como Ismael persiguió a Isaac (Gen. 21:9; comp. Gal. 4:22-31). El peligro de encarcelamiento por la instigación de un calumniador encuentra paralelo en la vida de José (Gen. 39:13-20), como lo encuentra en la bendición de la corona de la vida para los fieles (Gen. 41:40-44); también Aarón, como la imagen gloriosa del hombre plenamente redimido, llevaba una corona de vida (Ex. 28:36-38). La "tribulación de los diez días", seguida por la victoria, refleja la historia de cómo Israel soportó las diez plagas antes de ser liberado.

 

3. Pérgamo (Rev. 2:12-17). Las imágenes de esta sección son tomadas de la peregrinación de Israel en el desierto, la morada de los demonios (Lev. 16:10; 17:7; Deut. 8:15; Mat. 4:1; 12:43); los cristianos de Pérgamo también tenían que habitar "donde está el trono de Satanás ... donde mora Satanás". Los enemigos de la iglesia son descritos como "Balaam" y como "Balac", el falso profeta y el rey malo que trataron de destruir a los israelitas tentándolos con la idolatría y la fornicación (Num. 25:1-3; 31:16). Como el ángel del Señor y Finees el sacerdote, Cristo amenaza con hacer guerra con la espada contra los balaamitas (comp. Num. 22:31; 24:7-8). A los que vencen, les promete compartir con ellos el "maná escondido" del arca del pacto (Heb. 9:4), y una piedrecita blanca con un "nombre nuevo" inscrito en ella, el emblema del pueblo redimido del pacto, que llevaba el sumo sacerdote (Ex. 28:9-12).

 

4. Tiatira (Rev. 2:18-29). Ahora Juan se vuelve a las imágenes del período de la monarquía israelita y el pacto davídico. Cristo se anuncia a sí mismo como "el Hijo de Dios", el gran David (comp. Ps. 2:7; 89:19-37; Jer. 30:9; Eze. 34:23-24; 37:24-28; Oseas 3:5; Hech. 2:24-36; 13:22-23). Reprende al ángel de Tiatira, cuya tolerancia de su "esposa, Jezabel", está conduciendo al pueblo de Dios a la apostasía (comp. 1 Reyes 16:29-34; 21:25-26). Ella y los que adulteran con ella (comp. 2 Reyes 9:22) son amenazados con la "tribulación", como los tres años y medio de tribulación con que fue visitado Israel en los días de Jezabel (1 Reyes 17:1; Sant. 5:17); ella y su descendencia serán muertos (comp. 2 Reyes 9:22-37). Pero, como a David, al que vence le será dada "autoridad sobre las naciones" (comp. 2 Sam. 7:19; 8:1-14; Sal. 18:37-50; 89:27-29). La promesa concluyente alude al salmo mesiánico de dominio, de David: "Y las regirá con vara de hierro; y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre" (comp. Sal. 2:9).

 

5. Sardis (Rev. 3:1-6). Las imágenes de esta sección proceden del período profético posterior (comp. las referencias al Espíritu y a las "siete estrellas", hablando del testigo profético) que lleva al final de la monarquía, cuando el desobediente pueblo del pacto fue derrotado y llevado al cautiverio. La descripción de la reputación de la iglesia de que está "viva" cuando en realidad está "muerta", las exhortaciones a "despertar" y a "afirmar las cosas que quedan", el reconocimiento de que hay "unas pocas personas" que han permanecido fieles, todo esto recuerda el lenguaje profético acerca del Remanente en tiempo de apostasía (Isa. 1:5-23; 6:9-13; 65:8-16; Jer. 7:1-7; 8:11-12; Eze. 37:1-14), como lo es la advertencia de juicio inminente (Isa. 1:24-31; 2:12-21; 26:20-21; Jer. 4:5-31; 7:12-15; 11:9-13; Miq. 1:2-7; Sof. 1).

 

6. Filadelfia (Rev. 3:7-13). El regreso del exilio bajo Esdras y Nehemías se refleja en este mensaje, que con sus imágenes habla de la sinagoga y la reconstrucción de Jerusalén y el Templo (comp. las profecías de Hageo, Zacarías, y Malaquías). Los filadelfianos, como los judíos que regresaban, tienen "poca fuerza". La referencia a "la sinagoga de Satanás, los que se dicen judíos, y no lo son" recuerda los conflictos con los "falsos judíos" en Esdras 4 y Nehemías 4, 6, y 13. La advertencia de una venidera "hora de prueba ... que está a punto de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra" nos recuerda la tribulación sufrida bajo el régimen de Antíoco Epífanes (comp. Dan. 8 y 11). Pero Cristo promete al que vence que será hecho "columna en el templo" y que compartirá las bendiciones de la "nueva Jerusalén".

 

7. Laodicea (Rev. 3:14-22). El período de los Últimos Días (30-70 d. C.) proporciona el tema para el séptimo y último mensaje. La iglesia "tibia", enorgulleciéndose de su riqueza y su autosuficiencia, y, sin embargo, ciega a su verdadera pobreza y desnudez, es una imagen adecuada del judaísmo farisaico del siglo primero (Lucas 18:9-14; comp. Apoc. 18:7). Advertido de que está a punto de ser vomitado de la tierra (la maldición de Lev. 18:24-28; comp. Lucas 21:24), a Israel se le insta a arrepentirse y a aceptar a Cristo, ofrecido en la comida eucarística. A los que vencen se les concede la bendición característica de la era introducida por el nuevo pacto; el dominio con Cristo (comp. Efe. 1:20-22; 2:6; Apoc. 1:6).

 

La estructura del Apocalipsis predicha

Finalmente, los mensajes a las siete iglesias también contienen un bosquejo en miniatura de la profecía entera. Como hemos observado, las cuatro secciones del Apocalipsis que siguen al preámbulo (Capítulo 1) están estructuradas en términos de las cuádruples maldiciones del pacto establecido en Levítico 26:18, 21, 24, 28. Estas cuatro series de juicios en Apocalipsis pueden resumirse como sigue:

 

1. Juicio contra los falsos apóstoles (2-3). Los maestros herejes que propagan falsas
doctrinas son expuestos, condenados, y excomulgados por Juan y los que son fieles a
la verdadera tradición apostólica.


2. Juicio contra el falso Israel (4-7). El Israel apóstata, que persigue a los santos, es
condenado y castigado; el remanente creyente es protegido del juicio, hereda las
bendiciones del Pacto, y llena la tierra de frutos.


3. Juicio contra el rey malo y el falso profeta (8-14). La bestia y el falso profeta hacen guerra contra la iglesia, y son derrotados por el verdadero rey y su ejército de testigos fieles.


4. Juicio contra la ramera real (15-22). Babilonia, la falsa esposa, es condenada y
quemada, y la verdadera esposa celebra la cena de bodas del Cordero.

 

Este es el mismo patrón general que encontramos en los cuatro primeros mensajes mismos:

1. Éfeso: Juicio contra el falso profeta (2:1-7). Los conflictos de todas las siete iglesias son evidentes en las luchas de su iglesia contra los nicolaítas, "los que se llaman a sí mismos apóstoles, pero no lo son".


2. Esmirna: Juicio contra el falso Israel (2:8-11). Los esmirnenses están sufriendo por la oposición de "los que se dicen judíos y no lo son, sino que son la sinagoga de Satanás".


3. Pérgamo: Juicio contra el rey malo y el falso profeta (2:12-17). Esta iglesia está
experimentando persecución y tentación de las contrapartes del siglo primero de
"Balac", el rey malo de Moab, y el falso profeta, "Balaam".


4. Tiatira: Juicio contra la ramera real (2:18-29). El líder de los herejes, que seduce a los siervos de Dios a cometer idolatría y fornicación, es nombrado en recuerdo de Jezabel, la reina adúltera del antiguo Israel.

 

El ciclo comienza nuevamente, de manera que estos primeros cuatro mensajes son "recapitulados" en los tres últimos, pero con atención a detalles diferentes. Para entender esto, tenemos que comenzar otra vez por el primer mensaje. Las descripciones de Cristo por parte de Juan en el preámbulo a cada mensaje son trazadas a partir de las de la visión del Hijo de Dios en el capítulo 1. Pero su orden es quiástico (esto es, considera cada punto en orden inverso). Así:

 

La visión del Hijo del Hombre


A. Sus ojos eran como llama de fuego, y sus pies como bronce bruñido (1:14-15).
B. De su boca salía una espada aguda de dos filos (1:6).
C. Yo soy el primero y el último, y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (1:17-18).
D. El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro (1:20).

Las cartas a las siete iglesias


D. Éfeso El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro (2:1).
C. Esmirna El primero y el postrero, el que estuvo muerto, y vivió (2:8).
B. Pérgamo El que tiene la espada aguda de dos filos (2:12).
A. Tiatira El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido (2:18).
D. Sardis El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas (3:1).
C. Filadelfia El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre (3:7).
C. Laodicea El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios (3:14).4

La repetición del modelo general es reforzada por otros puntos de similitud. El paralelo entre Esmirna y Filadelfia puede verse también en que ambas tratan de la "sinagoga de Satanás"; y la asociación de los "siete candeleros" de Éfeso con los "siete espíritus de Dios" de Sardis es explicada en el capítulo siguiente, durante la visión de Juan del trono celestial: "Y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios" (4:5).




Notas:

1. Véase, de Meredith G. Kline, Treaty of the Great King: The Covenant Structure of Deuteronomy (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publshing Co., 1963), pp. 52-61.
2. Véase, de Ray R. Sutton, That You May Prosper: Dominion by Covenant, (Tyler, TX: Institute for Christian Economics, 1987).
3. Kline, Treaty of the Great King, pp. 56ss.
4. Nosotros habríamos esperado que Juan modelara el Preámbulo laodicense según B (o quizás según A) y no según C; por alguna razón, Juan eligió no hacer simétrica la estructura.

 

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