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Apéndice B - El Sionismo Cristiano

Apéndice B

EL SIONISMO CRISTIANO

Y EL JUDAÍSMO MESIÁNICO

JAMES B. JORDAN

Uno de los aspectos más grotescos de la sociología del moderno protestantismo norteamericano es el fenómeno del sionismo cristiano. Aunque relacionado con la teología del dispensacionalismo, el sionismo cristiano es realmente algo completamente diferente teológicamente. El propósito de este ensayo es explorar este movimiento, y en particular señalar su base teórica, que es gravemente herética. Para facilitar la discusión, interactuaremos con las creencias expresas de un sionista cristiano, Jerry Falwell. Cerramos con un breve nota sobre el judaísmo mesiánico.

El sionismo

El sionismo es un movimiento político construido sobre la creencia de que el pueblo judío merece por derecho poseer, como suya propia, la tierra de Palestina. Durante la última parte del siglo 19 y la primera del siglo 20, el sionismo obtuvo apoyo a través del occidente cristiano. Esto se debió a dos factores: la influencia que la riqueza judía podía comprar entre los políticos, y el apoyo emocional que la historia de la tribulación judía podía provocar en una conciencia pública cristianizada.1

Con este apoyo, los guerrilleros sionistas tuvieron éxito en hacer estragos en Palestina a finales de la década de 1940, y finalmente ocuparon ese territorio. El resultado fue que el pueblo que históricamente había habitado allí fue privado de la ciudadanía. Los musulmanes palestinos fueron formalmente privados de la ciudadanía, y los judíos palestinos fueron efectivamente privados de la ciudadanía, como resultado de haber sido inundados por un número mucho mayor de judíos europeos que emigraron al nuevo Estado de Israel.

Es importante tener en cuenta que los judíos más conservadores eran anti-sionistas, los cuales creían que Palestina no debía convertirse en territorio judío sino hasta la llegada del Mesías. (Este punto de vista fue dramatizado en el reciente y edificante film The Chosen [Los escogidos]). Gran parte de las más severas críticas contra el movimiento sionista político procedió de los judíos anti-sionistas, siendo el más notable Alfred M. Lilienthal. 2

En la derecha abunda la crítica espuria contra el sionismo. Yo no deseo ser asociado con estos críticos, así que desde el comienzo quiero examinarlos antes de ocuparme de la herejía del sionismo cristiano. Antes que todo, hemos oído decir a algunas fuentes derechistas que es un mito que 6.000.000 de judíos hayan sido masacrados por los nacionalsocialistas. Se arguye que no había tantos judíos en Europa, que sería logísticamente imposible deshacerse de tanta gente, dados el tiempo y las instalaciones que los nazis tenían, y así sucesivamente. Esto puede ser cierto; no tengo absolutamente ninguna manera de saberlo. Sin embargo, el argumento parece ser que prácticamente ningún judío fue masacrado por los nazis, y esto es una tontería. Aunque el número sea de 600.000 en vez de seis millones, el suceso es todavía un horror moral de asombrosa magnitud. Aunque un solo hombre fuera muerto simplemente por ser judío, esto sería un horror moral. Y no puede haber ninguna duda de que muchos, muchos judíos fueron masacrados.

Por supuesto, en algunos círculos judíos se ha construido una teología blasfema sobre esto, la idea de que las persecuciones nazis cumplen la profecía de Isaías 53, y que los judíos sufrieron por los pecados del mundo. Como cristianos, sólo podemos abominar de tal concepto, y debemos llamarlo por lo que es: una mentira satánica. Con todo, no es necesario negar el suceso mismo para argüir contra una malvada construcción teológica aplicada al suceso.

Más común, quizás, es la afirmación de que la mayoría de los judíos modernos no son judíos en absoluto: Son khazars. 3 La raza khazari parece hallarse entre los judíos ashkenazik de Europa oriental. Por supuesto, esta clase de afirmaciones puede debatirse. El verdadero problema en la discusión es la idea de que ser judío es un fenómeno de sangre o racial. No lo es.

Hablando bíblicamente, un judío es alguien que ha entrado al pacto, junto con el pueblo judío, por medio de la circuncisión, para bien o para mal. Cuando a Abraham se le ordenó circuncidarse, se le dijo que circuncidara toda su casa, incluyendo a sus 318 hombres de armas y a sus otros sirvientes domésticos (Gen. 14:14; 17:10-14). Los competentes eruditos imaginan que la casa del Sheik Abraham probablemente incluía por lo menos 3000 personas. Estos siervos se multiplicaron con el correr de los años, y Jacob los heredó a todos (Gen. 27:37). Aunque sólo 70 personas salidas de los lomos de Jacob bajaron a Egipto, tantos siervos bajaron también que a todos ellos hubo que darles el territorio entero de Gosén para que vivieran.

Todas estas personas eran judías, pero sólo una pequeña fracción tenía realmente algo de la sangre de Abraham. Más adelante, vemos a mucha otra gente uniéndose a los judíos; en realidad, las listas de los hombres de David incluyen a muchos extranjeros, de los cuales Urías el heteo no es sino el más conocido. Lo que esto demuestra es que el pacto, no la raza, ha sido siempre la marca que define a un judío (como también sucede con un cristiano). Por supuesto, se mantenían registros genealógicos de la familia inmediata, puesto que el Mesías tenía que ser del linaje real de Abraham, y más tarde del de David; pero esto no podía aplicarse más que a una fracción del número total de personas.

Por eso, los judíos son los que afirman serlo, los que están en el pacto junto con los judíos. Los khazari se convirtieron al judaísmo en la Edad Media, y son judíos, a pesar de las tonterías que digan los derechistas británico-israelíes. 4 (Por supuesto, los modernos sionistas no entienden este principio religioso más de lo que lo entienden sus críticos británico-israelíes. Ambos conciben todo en términos de sangre y raza).

Así que, entonces, ¿es espurio criticar al sionismo sobre la base de que "los judíos no sufrieron en realidad durante la Segunda Guerra Mundial", o que "¿Quién sabe quiénes son los verdaderos judíos?" Es bastante obvio quiénes son los judíos, y como siempre, ellos son una fuerza con la cual hay que contar.

La tercera línea de críticas contra el sionismo concierne a a si su invasión y conquista de Palestina es correcta o incorrecta. Podemos oír argumentos en el sentido de que los judíos robaron el territorio a sus habitantes, que han perseguido a los palestinos, que cometieron horrores durante su campaña de guerrillas, y así sucesivamente. Luego podemos oír argumentos diciendo que en Palestina, los judíos fueron maltratados bajo el régimen musulmán, que los palestinos están mejor hoy día bajo un gobierno judío civilizado que antes, que los judíos han ejercido dominio sobre el territorio y los musulmanes no, renunciando de esa manera a su derecho a ella, y cosas semejantes.

En realidad, nada de esto nos atañe directamente a nosotros como cristianos. Como cristianos, vemos tanto a judíos como a musulmanes como grupos que han rechazado a Cristo como el Mesías, y se han opuesto a la fe verdadera. Si quieren convertirse, nos regocijamos. Si quieren matarse entre sí, entonces qué lástima, pero que se maten - no hay nada que nosotros podamos hacer.

Pero entonces, eso nos trae al punto en discusión: ¿Se supone que cristianos creyentes en la Biblia apoyen un estado judío por razones teológicas? Tal es lo que afirman Jerry Falwell, y la herejía del sionismo cristiano. Examinemos esta doctrina.

 

 

Dispensacionalismo ortodoxo

versus sionismo cristiano

Durante el siglo diecinueve, surgió un peculiar concepto doctrinal conocido como "dispensacionalismo". Sus principales exponentes fueron Darby y Scofield; su Biblia era la Scofield Reference Bible; y en años recientes, su oficina principal ha sido el Seminario Teológico de Dallas. Técnicamente, el dispensacionalismo enseña que Dios tiene dos pueblos en la historia del mundo: Israel y la "Iglesia". En la actualidad, vivimos en la "Era de la Iglesia", y el pueblo de Dios hoy día son los cristianos, la Iglesia. En la actualidad, los judíos son enemigos apóstatas de Dios y de Cristo, y están bajo el juicio de Dios hasta que se arrepientan.

Algún día, pronto (¡siempre es pronto!), Cristo regresará a la tierra invisiblemente y arrebatará a toda la iglesia, los cristianos (a esto se le llama el "rapto" de los santos). En ese punto, Dios volverá a tratar con Israel. Habrá un período de siete años llamado "la tribulación", y durante ese período, los judíos apóstatas formarán una alianza contra Dios en unión de la bestia, pero Dios comenzará a convertir a los judíos, y a su tiempo la bestia se revolverá y comenzará a perseguir a estos judíos convertidos. Justo cuando las cosas parecen desesperadas, Cristo regresará e inaugurará el milenio.

Hay que notar otro punto: No hay absolutamente ninguna señal de que el rapto de la iglesia esté cercano. Vendrá "como ladrón en la noche".

Ahora, todo este esquema, aunque popular en años recientes, no tiene raíces en la interpretación cristiana histórica de las Escrituras, y en la actualidad se está derrumbando bajo el peso de la crítica de eruditos creyentes en la Biblia y de una persuasión más históricamente ortodoxa. Con todo, hay varias cosas que deben notarse.

Primera, al enseñar que no hay señales que preceden al rapto, el dispensacionalismo da a entender claramente que el moderno estado de Israel no tiene nada que ver con la profecía bíblica. Si Israel se derrumbara mañana, no habría ninguna diferencia. La existencia del estado de Israel, aunque puede que estimule a los dispensacionalistas para que crean que el Rapto está cercano, no tiene ninguna importancia teológicamente profética.

Segunda, el dispensacionalismo enseña que los judíos de hoy, y hasta durante el período de la tribulación, son apóstatas, y esto ciertamente da a entender que están bajo la ira y el juicio de Dios. Los cristianos deberían ministrarles, y tratar de convertirlos, y mostrarles toda suerte de bondades como a seres humanos; pero los cristianos deberían entender que, durante la Era de la Iglesia, los judíos no son el pueblo de Dios. Más bien, la Iglesia es el pueblo de Dios hoy día.

Tercera, al enseñar que los israelitas fueron "hechos a un lado" durante la Era de la Iglesia, el dispensacionalismo da a entender claramente que las promesas hechas a Israel también fueron "hechas a un lado" durante ese período. La promesa del territorio, y la promesa: "a los que te bendijeren, bendeciré", han sido hechas a un lado, hasta que volvamos a entrar a la "era profética". En consecuencia, los judíos no tienen ningún derecho al territorio durante la Era de la Iglesia, y tampoco hay ninguna bendición particular para los gentiles que traten a los judíos con especial favor.

Cuarta, los teólogos dispensacionalistas son sumamente estrictos sobre el punto de que la Iglesia es un "nuevo pueblo", compuesto como un sólo cuerpo en Cristo, tanto de judíos como de gentiles. Durante la era de la Iglesia, la distinción entre estos dos no debe sentirse en la Iglesia. De este modo, la teología dispensacional, por implicación, se opone a la clase de punto de vista expresado en muchos grupos de "judíos mesiánicos".

Lo que estoy estableciendo es dispensacionalismo corriente, consistente. Por lo que a mí concierne, el dispensacionalismo está gravemente equivocado en su punto de vista profético, pero por lo menos es ortodoxo en su punto de vista sobre la salvación y las bendiciones. La bendición vendrá a los judíos cuando se arrepientan y acepten a Cristo; hasta entonces, están bajo la maldición de Dios. ¿Cómo puede ser de otra manera? Todas las bendiciones son en Cristo. Esta es la enseñanza del cristianismo ortodoxo, y Darby y los primeros dispensacionalistas eran cristianos ortodoxos hasta este punto, hasta donde yo sé.

 

Jerry Falwell y el sionismo cristiano

Mi descripción del dispensacionalismo puede parecer más bien extraña, porque ésta no es la enseñanza de Hal Lindsey, del moderno Seminario Teológico de Dallas, o de otros modernos dispensacionalistas. Yo llamo a esta gente "pop-dispies", para abreviar. En contraste con el sistema dispensacional, esta gente sostiene que Dios actualmente tiene dos pueblos en la tierra: la Iglesia e Israel. El sistema dispensacional consistente enseña que no hay ninguna profecía cuyo cumplimiento tenga lugar durante la Era de la Iglesia, porque la Iglesia existe fuera del tiempo profético, pero los modernos pop-dispies enseñan que el re-establecimiento de la nación de Israel en 1948 era el cumplimiento de la profecía.

El dispensacionalismo consistente enseña que Dios está tratando con su pueblo "celestial" hoy día (la Iglesia), y que, durante la era de la Iglesia, Dios ha "hecho a un lado" a su pueblo "terrenal" apóstata (Israel). Por el contrario, los pop-dispies sostienen que, aunque apóstata, Israel todavía debe ser considerado como bajo la bendición actual de Dios. Sostienen el concepto herético de que los judíos no necesitan arrepentirse para obtener las bendiciones del pacto de Dios. Sostienen el concepto no bíblico de que el judaísmo apóstata no está hoy bajo la ira de Dios.

Un partidario bien conocido de esta desafortunada posición es el Rev. Jerry Falwell. Un moderno sionista, Merrill Simon, ha reconocido este hecho, y ha escrito un libro, Jerry Falwell and the Jews [Jerry Falwell y los Judíos]. 5 Este libro es una serie de entrevistas con el Rev. Falwell, diseñadas para presentarle como amigo del sionismo, y aligerar las sospechas que los judíos sionistas liberales tienen naturalmente cuando se trata de un predicador cristiano supuestamente ortodoxo, fundamentalista.

Me gustaría presentar algunas citas de su libro y hacer algunos comentarios apropiados. Sin embargo, el libro dice: "Ninguna parte de este libro puede ser reproducida en manera alguna sin previo consentimiento escrito de los editores", algo como que limita mi estilo. Usted tendrá que creerme cuando resumo los comentarios de Falwell. Siempre puede acudir a su biblioteca local y leer el libro usted mismo.

En la página 13, se le pregunta a Falwell si él considera la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. como una señal de que Dios había rechazado a Israel. Falwell contesta diciendo que él ciertamente no cree que un Dios "vengativo" trajo el ejército romano a Jerusalén para que destruyera a los judíos. Falwell atribuye el acontecimiento más bien al anti-semitismo.

Ahora escuchemos lo que la Biblia dice sobre esto. No necesitamos citar por completo a Levítico 26 y Deuteronomio 28. Léalos con calma y pregúntese: ¿Vemos aquí a un Dios airado, "vengativo", que amenaza traer horrores sobre Israel si apostata? Lea también Salmos 69:21 y pregúntese a quién se refiere; luego siga leyendo hasta el final del salmo, recordando que los romanos rodearon a Jerusalén en el tiempo de la Pascua. Nótese que Salmos 69:25 habla de la "desolación" de Jerusalén, y considere esto en relación con el pronunciamiento de Jesús sobre la desolación de Jerusalén en Mateo 23:38. Falwell está completamente en desacuerdo con la Escritura en este punto.

En la página 25, Falwell dice que él cree que el anti-semitismo está inspirado exclusivamente por Satanás, como parte de su oposición a Dios. Contra esto, léanse los capítulos 1 y 2 de Job. Aquí encontramos que a Satanás nunca se le permite hacer nada sin permiso de Dios. Además, encontramos en el resto de la Biblia que Dios con frecuencia suscita enemigos como látigos contra su pueblo para castigarles. Léase el libro de Jueces. Léanse Reyes y Crónicas sobre Asiria y Babilonia. Léase Habacuc. Este no es algún punto de menor importancia escondido en algún pasaje oscuro. Más bien, esta verdad se encuentra por todas partes en la Escritura.

Es cierto que los sentimientos anti-judíos no son parte del mensaje cristiano, y que los cristianos deberían ser tan considerados hacia los judíos como lo son hacia todos los otros seres humanos. Sin embargo, también es cierto que es Dios quien excita a los babilonios y a los asirios. Hasta que los judíos se arrepientan y se conviertan (como Romanos 11 promete que lo harán algún día), continuarán siendo enemigos de Dios, y Dios no incita a los paganos contra ellos. El anti-judaísmo ha sido parte del humanismo secular desde los tiempos de Federico II, durante el Renacimiento, y hasta nuestros días. La Iglesia cristiana protegió a los judíos durante la Edad Media, y ha continuado haciéndolo. 6

En la página 55, Falwell dice que los judíos y los cristianos pueden diferir en cuanto a algunos puntos, pero tienen una herencia común en el Antiguo Testamento. ¿Estaría Falwell dispuesto a decir lo mismo a un musulmán? En todo caso, la afirmación es incorrecta. El judaísmo mira hacia el Talmud, no hacia la Biblia, como su ley. Creer que los cristianos pueden apelar al Antiguo Testamento como fundamento común revela una extrema ignorancia del judaísmo, medieval o moderno. El judaísmo nunca se aproxima a la Biblia, excepto por medio del Talmud.

La Biblia nos enseña que, cuando Adán y Eva se rebelaron, perdieron el derecho al Edén, y Dios les expulsó. Dios usó el mismo principio con Israel, dándoles la tierra, pero advirtiéndoles una y otra vez que, si se rebelaban, serían expulsados. Escapa a mi comprensión entender cómo puede Falwell leer las Escrituras del Antiguo Testamento y dejar de ver esto. Los modernos judíos apóstatas no tienen absolutamente ningún derecho teológico, y por lo tanto, ningún derecho histórico ni legal, al territorio de Palestina.

La iglesia de todas las épocas siempre ha enseñado que, en el Nuevo Testamento, el equivalente de "tierra" es el mundo entero, en Cristo, y finalmente la tierra nueva. Al pueblo de Dios, a los que confiesan a Cristo, se les da la tierra entera en principio, y gradualmente la dominarán con el correr del tiempo. ¡Aunque el dispensacionalismo tuviera razón al afirmar que algún día el territorio palestino se les devolverá a los judíos, todavía tendríamos que decir que primero tienen que convertirse a Cristo!

En la página 68, Falwell dice que hay una cosa en el moderno Israel que le preocupa. Y es que los cristianos no tienen libertad para predicar el evangelio. En otras palabras, ¡Falwell es consciente de que los cristianos están siendo perseguidos en Israel hoy en día, pero todavía apoya a Israel! Si esto no es una traición a la fe, ¿entonces qué es?

Finalmente, en la página 145, Falwell es interrogado sobre el aborto, pues los judíos modernos abogan por el aborto. Simon le pregunta si la pena de muerte debería o no debería ser aplicada contra una mujer que ha tenido un aborto, y contra su médico. Falwell contesta que nunca había pensado en esto antes, y que él cree que cualquier acción contra la mujer estaría equivocada.

Bien, aquí lo vemos. Simon sabe cuáles son realmente los puntos en disputa, pero el Rev. Falwell está tan confundido, perplejo, y ciego, que no puede verlos. ¡Obviamente, si el aborto es asesinato, entonces tenemos que abogar por la pena de muerte para él! Por supuesto, Falwell suena aquí como la mayoría del resto de los del moderno movimiento anti-aborto: Ni siquiera han pensado en algunos de los puntos de disputa más básicos y elementales. "El aborto es asesinato", exclaman. "Restablézcase la pena de muerte por asesinato", dice la mayoría moral (el grupo político de Falwell). Cualquiera con un cuociente de inteligencia de más de 25 puede calcular las implicaciones de estas dos afirmaciones, pero aparentemente Falwell nunca pensó en esto antes. ¡Vivimos en tiempos tristes, cuando un novato así es el portavoz de la nueva derecha cristiana!

El sionismo cristiano es una blasfemia. Una herejía. A los cristianos no les va absolutamente nada teológicamente en el moderno estado de Israel. Israel es una nación anti-Dios y anti-Cristo. Hasta que se arrepienta y diga "bendito el que viene en el nombre del Señor", continuará estando bajo la ira de Dios. El moderno estado de Israel permite la persecución de cristianos y de misioneros cristianos. Debemos orar para que Dios cambie los corazones de los judíos, como los de todos los otros paganos, para que reciban a Cristo. Pero sostener a los enemigos del evangelio no es el distintivo de un ministro del evangelio, sino de un anticristo.

He sido bastante duro con Jerry. Alguien tiene que serlo. Esta clase de cosas es inexcusable, y hay que arrepentirse de ella. Hace un par de años, escribí un ensayo defendiendo a Falwell de un crítico bastante liberal. 7 Lo que he dicho aquí no cambia lo que escribí entonces, porque el crítico de Falwell estaba errado; pero, desde entonces, ciertamente he adoptado una posición más sombría sobre Falwell. Su trompeta está dando un sonido incierto. Tiene que limpiarla.

El judaísmo mesiánico

En años recientes, gran número de jóvenes judíos se han vuelto a Cristo Jesús como su Señor y Salvador. Muchos de estos jóvenes han formado "sinagogas mesiánicas", y han articulado aquí y allá varias teologías de "judaísmo mesiánico". Para muchos, el judaísmo mesiánico es simplemente una manera de preservar algunas tradiciones culturales judías al mismo tiempo que se convierten en cristianos, y no hay nada de malo en esto. Es correcto que cristianos de varias tribus y lenguas den expresión a su fe en varias formas culturales.

Desafortunadamente, según algunos, el judaísmo mesiánico es visto como una alternativa del cristianismo histórico. Esto se debe a la influencia del pop-dispismo. Después de todo, si el milenio está a la vuelta de la esquina, y la cultura judía será imperialmente triunfante durante el milenio, entonces, aún hoy día, las prácticas judías anticipan esa superioridad. En realidad, algunos judíos mesiánicos aparentemente creen que pueden reclamar ilimitado apoyo financiero de los cristianos gentiles, a causa de su preeminencia. 8

Gran parte de lo que he escrito en relación con el sionismo cristiano se aplica a este grupo de judíos mesiánicos. Sin embargo, me gustaría llamar la atención a otra faceta del asunto. Estos judíos mesiánicos creen, erróneamente, que el cristianismo gentil (la iglesia histórica) se apartó de las formas bíblicas en los primeros días de la iglesia. Consideran su misión restaurar estas costumbres, que ellos creen que han preservado.

De hecho, esto es completamente falso. Cualquiera que haya visto una presentación de "Cristo en la Pascua" queda asombrado del número de ritos no bíblicos que se discuten y se exhiben (el uso de huevos, el pan partido en tres trozos y oculto en una tela, etc.) Estas costumbres surgieron después del nacimiento de la iglesia, y no conservan en absoluto el ritual del Antiguo Testamento. Además, tratar de superponer una interpretación cristiana sobre los varios rasgos de estos rituales es de lo más desorientador y artificial. Ingeniosas como son estas presentaciones, son flagrantemente descaminadoras.

Como una cuestión de hecho, las principales características del culto del templo y la sinagoga fueron introducidas directamente en la iglesia, al consentir ella a los nuevos enemigos de Dios: los judíos apóstatas. El período de este consentimiento fue entre el año 30 d. C. y el año 70 d. C. Una vez que la iglesia hubo completado la integración de los despojos del Antiguo Pacto a su cuerpo nuevo y transfigurado, Dios destruyó completamente lo que quedaba del Antiguo Pacto. Los modernos rituales judíos y la moderna música deben mucho más a la herencia racial/cultural de los pueblos de Europa oriental que al Antiguo Pacto. 9

Por esta razón, aunque no hay nada malo con que los judíos convertidos mantengan una continuidad cultural con su pasado, no hay fundamento para suponer que los judíos post-cristianos han preservado las formas musicales y litúrgicas de la Biblia. Esas formas fueron preservadas en la iglesia, y sólo en ella. Los judíos que deseen recuperar su herencia harían bien en estudiar la iglesia primitiva, no las tradiciones de las culturas europeas orientales.

"Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios". Deut. 8:6-20.

"Porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio". Rom. 2:11-16.




Notas:

Reimpreso de la obra de James B. Jordan, The Sociology of the Church (Tyler, TX: Geneva Ministries, 1986).

1. Sobre el aspecto anterior, véase de Ronald Sanders, The High Walls of Jerusalem: A History of the Balfour Declaration and the Birth of the British Mandate for Palestine (New York: Holt, Rinehart, & Winston, 1984).
2. Lilienthal es el autor de varios libros sobre este tema. Su obra máxima es The Zionist Connection (New York: Dodd, Mead, & Co., 1978).
3. Sobre los khazars, véase de Arthur Koestlee, The Thirteenth Tribe (New York: Random House, 1976).

4. El británico-israelismo asegura que los del pueblo anglosajón son los verdaderos judíos, y por tanto, heredan las promesas del pacto por medio de la raza solamente. Esta idea extraña y estúpida es promovida por el culto de Armstrong, pero también aparece en círculos cristianos de la derecha. Para un minucioso análisis y una refutación de este punto de vista, véase, de Louis F. DeBoer, The New Phariseeism (Columbus, N. J.; The American Predsbyterian Press, 1978).

5. Middle Village, NY: Jonathan David Publishers, Inc., 1984.
6. Sobre la protección de los judíos por parte de la iglesia, véase de Harold J. Berman (siendo él mismo judío), Law and Revolution: The Formation of the Western Legal Tradition (Cambridge: Harvard U. Press, 1983), pp. 90, 222.
7. Véase mi ensayo, "The Moral Majority: An Anabaptist Critique", en el libro de James B. Jordan, ed.
The Failure of the American Baptist Culture, Christianity and Civilization No. 1 (Tyler, TX: Geneva Ministries, 1982).
8. Véase de Gary North, "Some Problems with 'Messianic Judaism,'", en Biblical Economics Today 7:3 (Apr./May, 1984).

9. Louis Bouyer ha mostrado con considerable detalle que la oración eucarística de la iglesia primitiva era una modificación de las oraciones de la sinagoga y del templo. Véase de Bouyer, Eucharist (Notre Dame: U. of Notre Dame Press, 1968). De manera similar, Eric Werner ha mostrado que el canto llano de la iglesia cristiana preserva el estilo de música conocida entre los judíos del período del Antiguo Testamento. Véase de Werner, The Sacred Bridge (Columbia U. Press, 1959; la edición en rústica por Shocken sólo reproduce la primera mitad de este importante estudio).

  

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