Articulo 04 - IMÁGENES DE DIOS, DE CRISTO Y DE LOS SANTOS

Artículo 4 - IMÁGENES DE DIOS, DE CRISTO Y DE LOS SANTOS  

Imágenes de Dios.

 

Siendo Dios espíritu invisible y esencia infinita, resulta imposible representarle valiéndose de alguna forma artística o de una imagen. De aquí que, conforme a las Sagradas Escrituras, consideremos cualquier imagen visible de Dios como puro engaño.

 

Imágenes de Cristo.

 

No condenamos solamente los ídolos paganos, sino que también las imágenes que veneran algunos cristianos. Porque aunque Cristo haya adoptado forma humana, no lo ha hecho para servir de modelo a escultores y pintores. El ha dicho que no ha venido para abolir la Ley y los Profetas (Mat. 5:17). Y el caso es que tanto la Ley como los Profetas han prohibido las imágenes (Deut. 4:16 y 23; Is. 40:18 y sgs.). Cristo no dice que estará en la iglesia corporalmente presente, sino que promete estar cerca de nosotros con su espíritu (Jn  16:7). ¿Quién, pues, va a creer que aprovechará a los creyentes una mera sombra o una imagen del cuerpo? (2 Cor. 5:16). Y si Cristo queda en nosotros mediante su santo espíritu, entonces ya somos templo de Dios (1 Cor. 3:16). «¿Qué comunión hay entre el templo de Dios y los ídolos?» (2 Cor. 6:16).

 

Imágenes de los «Santos».                               

 

Y si los espíritus bienaventurados y los perfectos en los cielos combatieron toda veneración de los ídolos y contra estos mismos lucharon (Hech. Acts 3:12; 14:15; Rev. 14:7; Rev. 22:8 y 9), ¿quién es capaz de imaginarse que a tales perfectos y a los ángeles agradan las imágenes, ante las que los hombres doblan sus rodillas, destocan su cabeza y veneran de tantas maneras?

 

¿Imágenes para la gente sencilla?

 

Con el fin de que los hombres fuesen enseñados en la fe y conociesen las cosas divinas y fuesen instruidos en lo que atañe a su salvación, ha ordenado el Señor predicar el Evangelio (Mat. 16:15), pero no ha enseñado que el pueblo aprenda lo que los pintores enseñan. El Señor ha ordenado y mandado los sacramentos, pero nunca ha ordenado que haya imágenes.  Sin  embargo,  miremos  adonde queramos, hallaremos criaturas de Dios vivas y verdaderas, que observadas debidamente nos emocionarían mucho más que todas las imágenes hechas por los  hombres o las representaciones inexpresivas, inmóviles, mediocres y sin vida, de las cuales el profeta dice con toda razón: «Tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen.» (Salmo Ps. 115:5-7)

 

Lactancio

 

Justamente por esto estamos de acuerdo con la frase del antiguo escritor Lactancio, que dice: «Es indudable que donde haya una imagen no hay ninguna religión.»

 

Epifanio

 

Aprobamos que el fiel obispo Epifanio, al hallar una imagen de Cristo o  de algún santo en un cortinón a la puerta de la iglesia lo cortase o mandase quitar, razonando que contradecía a las Sagradas Escrituras el exponer a la vista  de los fieles de la Iglesia cualquier imagen. Consecuentemente, ordenó alejar de la Iglesia todas las cortinas semejantes, arguyendo que iban en contra de la fe y conducían a una confusión indigna de la Iglesia y de los creyentes.   

 

Agustín

 

Estamos conformes con la opinión de San Agustín que dice en su libro sobre «La verdadera religión» (capítulo 55) que nuestra fe no significa venerar lo hecho por los hombres. Estos, como artistas, merecen gran respeto; pero no debemos venerar su obra como si se tratase de cosa divina.

  

 
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