CAPITULO 14: Las Obras que Dios Considera Buenas

CAPITULO XIV: Las Obras que Dios Considera Buenas

 

3.14 Confesamos y reconocemos que Dios ha dado a los seres humanos su santa ley, en la cual no sólo se prohíben todas aquellas obras que desagradan y ofenden su santa majestad, sino que son ordenadas aquellas que le agradan y para las que ha prometido recompensa. (1) Estas obras son de dos clases. Unas se hacen para honrar a Dios; las otras para beneficio de nuestro prójimo, y ambas tienen como garantía la voluntad revelada de Dios.

 

Tener un solo Dios, adorarlo y honrarlo, clamar a él en nuestras dificultades, reverenciar su santo Nombre, oír su Palabra y creerla, y participar de sus santos sacramentos, pertenecen a la primera clase. (2) Honrar al padre, a la madre, a los príncipes, gobernantes y poderes superiores; amarlos, apoyarlos, obedecer sus órdenes si éstas no se oponen a los mandamientos de Dios, salvar la vida de los inocentes, sofocar la tiranía, mantener nuestros cuerpos limpios y puros, vivir sobriamente y ser temperantes; tratar con justicia, de palabra y de hecho a todas las personas y finalmente, reprimir cualquier deseo de perjudicar a nuestro prójimo (3), son las obras de la segunda categoría, y éstas son aceptables y agradables a Dios ya que son ordenadas por él mismo.

 

Acciones en sentido contrario son pecados que desagradan a Dios y le mueven a ira, tales como no invocar su nombre cuando lo necesitamos, no oir su Palabra con reverencia, sino condenarla y despreciarla, tener o adorar ídolos, practicar y defender la idolatría, tomar el Nombre venerable de Dios, profanar, abusar o condenar los sacramentos de Cristo Jesús, desobedecer o resistir a cualquiera a quien Dios haya dado autoridad, (mientras no exceda los límites de su oficio), (4) para asesinar o consentirlo, odiar, o permitir que se derrame sangre inocente si se puede evitar (5) . En conclusión, confesamos y afirmamos que el violar cualquier mandamiento, sea de la primera o de la segunda categoría, es pecado (6), por el cual la ira y el desagrado de Dios se inflaman contra el mundo orgulloso e ingrato. Por eso afirmamos que las buenas obras son aquellas que se hacen por la fe (7) y el mandamiento de Dios (8), quien en su ley ha establecido las cosas que le agradan. Afirmamos que las malas obras no sólo son las que expresamente se hacen en contra de los mandamientos de Dios (9), sino también en lo que concierne a asuntos religiosos y a la adoración a Dios, cosas que no tienen más garantía que la invención y opinión de los seres humanos. Tales obras fueron rechazadas por Dios desde el principio, como se expresa en las palabras del profeta Isaías (10) y de nuestro Maestro, Cristo Jesús: “En vano me adoran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.” (11)

1. Ex. 20:3, etc.; Deut. 5:6, etc.; 4:8.

2. Luke 10:27-28; Micah 6:8.

3. Eph. 6:1,7; Ezek. 22:1,etc.; 1Cor. 6:19-20; 1 Thess. 4:3-7; Jer. 22:3, etc.; Isa. 50:1, etc.; 1 Thess. 4:6.

4. Rom. 13:2.

5. Ezek. 22:13, etc.

6. 1 John 3:4.

7. Rom. 14:23; Heb. 11:6.

8. 1 Sam. 15:22; 1 Cor. 10:31.

9. 1 John 3:4.

10. Isa. 29:13.

11. Matt. 15:9.; Mark 7:7.

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