CAPITULO 08: La Elección

CAPITULO VIII: La Elección

 

3.08 Ese mismo eterno Dios y Padre, quien por gracia solamente nos eligió en su Hijo Cristo Jesús antes de poner los cimientos del mundo (1) , le designó para ser nuestra cabeza (2), nuestro hermano (3) , nuestro pastor y gran obispo de nuestras almas. (4) Pero como la oposición entre la justicia de Dios (5) y nuestros pecados era tal que ninguna carne por sí sola podría llegar a alcanzar a Dios, fue necesario que el Hijo de Dios descendiera a nosotros y tomo  un cuerpo semejante al nuestro, carne de nuestra carne, y hueso de nuestro hueso, siendo así el Mediador entre Dios y los seres humanos (6) , dándoles poder, a todos los que creen en él, de ser hijos e hijas de Dios (7), como él mismo dice: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”(8) Por esta santísima hermandad se nos restituye todo lo que perdimos en Adán. (9)  Por lo tanto, no tememos llamar a Dios nuestro Padre (10), no tanto porque nos haya creado, cosa que tenemos en común con los réprobos (11), sino porque nos ha dado a su único Hijo como nuestro hermano (12) y nos ha dado gracia para reconocerlo y abrazarlo como nuestro único Mediador.

 

Más aun, fue necesario que el Mesías y Redentor fuera verdadero Dios y verdadero hombre porque fue capaz de sufrir el castigo de nuestras transgresiones y presentarse a sí mismo ante el juicio del Padre y, en lugar nuestro, sufrir por nuestra trasgresión y desobediencia (13) y por su muerte vencer a aquél que fue el autor de la muerte. Pero porque la Divinidad sola no podía sufrir la muerte, (14) ni tampoco podía la humanidad vencerla, él unió a ambas en una sola persona, de modo que la debilidad de una sufriera y fuera sujeta a la muerte la cual merecíamos y el infinito e invencible poder de la otra, esto es de la Divinidad, triunfara y nos comprara vida, libertad y victoria eterna. (15) Por tanto, esto confesamos y creemos sin duda alguna.

1. Eph. 1:11; Matt. 25:34.

2. Eph. 1:22-23.

3. Heb. 2:7-8, 11-12; Ps. 22:22.

4. Heb. 13:20; 1 Pet. 2:24; 5:4.

5. Ps. 130:3; 143:2.

6. 1 Tim. 2:5.

7. John 1:12.

8. John 20:17.

9. Rom. 5:17-19.

10. Rom. 8:15; Gal. 4:5-6.

11. Acts 17:26.

12. Heb. 2:11-12.

13. 1 Pet. 3:18; Isa. 53:8.

14. Acts 2:24.

15. John 1:2.; Acts 20:20; 1 Tim. 3:16; John 3:16

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