Artículo 33: Los sacramentos

Artículo 33

Creemos, que nuestro buen Dios, atento a nuestra rudeza y flaqueza, nos ha ordenado los Sacramentos1 para sellarnos sus promesas, y para ser prendas de la buena voluntad y gracia de Dios hacia nosotros, y también para alimentar y mantener nuestra fe2; los cuales unió a la Palabra del Evangelio3 para presentar mejor a nuestros sentidos externos tanto lo que El nos da a entender en su Palabra, como lo que El hace interiormente en nuestros corazones4, haciendo eficaz y firme en nosotros la salvación que El nos comunica. Son signos5 visibles y sellos de algo interno e invisible, por medio de los cuales Dios obra en nosotros por el poder del Espíritu Santo. Así, pues, las señales no son vanas ni vacías, para engañarnos; porque Jesucristo es su verdad, sin el cual ellas no serían absolutamente nada. Además, nos contentamos con el número de Sacramentos que Cristo, nuestro Maestro, nos ha ordenado, los cuales no son más que dos, a saber: El Sacramento del Bautismo6, y el de la Santa Cena de Jesucristo7.

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1. Rom.4:11; Gn.17:11; Ex.12:13.

2. Col.1:9, 11.

3. Mt.28:19.

4. Rom.10:8-9.

5. Gn.9:13.

6. Col.2:11-12 a; 1 Pe.3:20; 1 Cor.10:2; Mt.28:19.

7. 1 Cor.5:7.
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