5. LA ERA REVOLUCIONARIA

 

LA ERA REVOLUCIONARIA

Capítulo 5

APORTE LEGAL Y SOCIAL DE LA REFORMA

Pablo Roberts (1851-1923) pintó un mural que tituló «La justicia levanta las naciones» (1905). Fue pintando en el edificio de la antigua Suprema Corte de Suiza en Lausana, por donde los jueces tenían que pasar cada vez que tenían que tratar algún caso, para que no olvidaran que la Biblia no sólo da las bases para la moral, sino para la ley.

¿Cómo podrían los jueces juzgar? ¿Cómo podrían hacerlo para que el juicio no resultara arbitra-rio? Roberts pintó la escena de un juicio, donde se encontraban varios jueces separados por el símbolo de la justicia, sin vendas en los ojos y con su espada hacia abajo sobre la Biblia. La justicia aquí no es ciega y su espada no apunta hacia arriba, sino hacia abajo, es decir a la Biblia, la ley de Dios. Ilustra la base sobre lo que sería un gobierno. Pablo Roberts comprendió que la Biblia da toda la base para la ley.

Esa fue la base legal y sociológica para la ley en el norte de Europa, después de la Reforma. Mientras el énfasis de la Reforma, de que la Biblia era la única autoridad final, el ciudadano ordinario se libertó cada vez más del arbitrario poder gubernamental. Así, pues, Roberts pintó para los jueces en el edificio de la Suprema Corte de Lausana lo que Samuel Rutherford (1600-1661), un escocés, expuso por escrito en 1644. Proporcionó al pueblo una base para el efectivo control del poder político de su soberano.

Rutherford escribió: «Lex Rex», equivale: «La ley es el Rey». Permitió un concepto de libertad sin caos porque había una forma, había un gobierno de leyes más que de las decisiones arbitrarias de los hombres, porque la Biblia estaba allí como la autoridad final como base.

Los Estados Unidos

Influenció grandemente a la constitución de los Estados Unidos de Norteamérica la obra de Rutherford, aunque los norteamericanos modernos se hayan olvidado de él y de su influencia. Esta influencia provino por medio de dos pensadores:

- Juan Witherspoon (1723-1794), presidente de la Universidad de Princeton, miembro del Congreso y uno de los dignatarios de la declaración de la independencia, siguió la «Lex Rex» de Samuel Rutherford fielmente.

- Juan Locke (1632-1704), filósofo inglés que enfatizó los derechos inalienables, el gobierno por consenso, la separación de poderes y el derecho a la revolución. Locke no tuvo el fundamento cristiano de Samuel Rutherford, pero partió de él y lo secularizó.

La obra de Locke fue una contradicción porque rechazó el fundamento bíblico que Rutherford enfatizó. Su empirismo revelado en su libro: Ensayo sobre el entendimiento humano (1690), realmente no deja lugar para derechos naturales. Empirismo habla de experiencia y los sentidos. Los derechos naturales no pueden basarse en la naturaleza humana, ni en la experiencia solamen-te, ya que ello resultará ser inadecuado para otro tipo de experiencia. El secularizó el cristianismo.

Se puede decir, entonces, que no todos los hombres que sentaron las bases para las leyes de los Estados Unidos de Norteamérica eran cristianos individualmente, por ejemplo Thomás Jeffer-son, George Washington, y otros más, sin embargo vivieron dentro del círculo de lo que el consenso cristiano trae consigo. No eran cristianos individualmente, pero fomentaron descansar en la reforma a través de la tradición de la «Lex Rex». Basándose en la Biblia como la única autori-dad final, es posible para una sociedad y un gobierno conocer la forma y la libertad hasta donde dicha sociedad deje que la Biblia y su enseñanza lleguen a sus conclusiones naturales.

Existen dos tipos de cristianismo:

a) Uno regenerado por la obra de Cristo y

b) Uno que acepta la doctrina del cristianismo sin aceptar la regeneración.

La Reforma trajo dos consecuencias importantes:

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- Por el arte

- Una base verdadera para dar forma y libertad en la sociedad y el gobierno.

Norte de Europa

La Reforma en la Europa del Norte dio también un fuerte ímpetu hacia el sistema de restriccio-nes y contrapesos en el gobierno. El hombre de la reforma enfatizó fuertemente la caída del hombre, ya que se rebelaba contra Dios. Pensaban que cada hombre era un pecador, así que debían existir restricciones y contrapesos, especialmente para los hombres en el poder. El mismo Calvino no tuvo, de ningún modo, la autoridad que a menudo se le atribuye, ya fueran asuntos políticos o eclesiásticos. Su influencia fue moral e informal, en contraposición a la autoridad formalizada e institucional. Tenía que haber restricciones y contrapesos en cada uno de los países de la Reforma.

Suiza fue en especial interesante en cuanto a esto. Los suizos han separado geográficamente el gobierno. El legislativo y ejecutivo en Berna, el judicial en Lausana.

Inglaterra

En Gran Bretaña existen restricciones y contrapesos para el rey: las dos cámaras del parlamento y las Cortes. En el presente el rey tiene mucho menos poder. Se diría que reina pero no gobierna.

En los Estados Unidos de Norteamerica la disposición es ligeramente distinta pero con el mismo principio básico. La Casa Blanca es la Administración Ejecutiva. El Congreso, mediante dos partes balanceadas cubre la legislativa, y la Suprema Corte representa la judicial.

La Reforma no fue perfecta, no fue una edad de oro, pero en los países que aplicaron la Refor-ma, la situación fue abrumadoramente mejor; y en el área de las relaciones sociales, estos países siguen contando con este capital hasta hoy en día. Pero, en los países carentes de esta base que da la Reforma hubo un conflicto más o menos sangriento para tratar de resolver la tensión entre los grupos ilimitados de poder y los relativamente impotentes y faltos de privilegios y lucros sociales.

LA REVOLUCION FRANCESA

VOLTAIRE (1694-1778). Filósofo francés, el conocido padre de la ilustración, escribió estas palabras, después de sus años de exilio en Inglaterra: «Los ingleses son el único pueblo sobre la tierra que ha sido capaz de prescribir los límites del poder de los reyes, al oponérseles, y que mediante una serie de luchas ha establecido al fin ese sabio gobierno sin ninguna confusión».

Como podemos ver en el área de la reforma política los resultados de la Reforma son muy im-presionantes. Los británicos han sido capaces de controlar la monarquía dentro de límites legales definidos, y de hacerlo deliberadamente. Los historiadores llaman a esto: «La Revolución Gloriosa de 1688».

Durante su exilio en Inglaterra, Voltaire se impresionó fuertemente con la revolución inglesa de 1688, y cuando la revolución francesa trató de establecer las condiciones inglesas -pero sin las bases de la Reforma, las cuales dieron libertad sin caos, empleando la base de la ilustración humanista de Voltaire- el resultado fue un baño de sangre y abrió las puertas al gobierno autorita-rio de Napoleón Bonaparte (1769-1821).

La Asamblea Nacional de Francia juró esta vez una Constitución en julio de 1789. Esta fue la primera fase del plan burgues-liberal para la revolución francesa.

En agosto salió a la luz la «Declaración de los Derechos del Hombre». Suena bien, pero no tuvo en qué fundamentarse. Voltaire y los otros hombres de la Ilustración no tenían otra base que su propia limitación. Lo que era clamado como el Ser Supremo se igualaba a la soberanía de la nación, a la voluntad general del pueblo. ¡Qué contraste con la revolución gloriosa de Inglaterra, y qué contraste con los resultados de la Declaración de Independencia de América, trece años antes de la revolución francesa!

La gloriosa revolución inglesa y la Declaración de Independencia norteamericana tuvieron su fundamento en la Reforma, y la declaración francesa de los Derechos del Hombre ¡no!

Le llevó a la Asamblea Anual Constituyente de Francia dos años en redactar la Constitución... al cabo de esos años fue letra muerta y dio entonces comienzo a la segunda revolución francesa, trayendo otra batalla de sangre, en la que dieron muerte a los líderes de la revolución.

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Para que la base quedara por completo aclarada, en lugar de contar los años a partir del naci-miento de Cristo, proyectaron para la revolución otro calendario en el que 1792 fuese el año primero. Empezaron a destruir cosas del pasado, sugiriendo, incluso, la destrucción de la Catedral de Chartré. En París los hombres llevaban en hombros como diosa personificada, a una tal damise-la Candell, de la ópera de París. He aquí una elocuente demostración, en la que la razón humana estaba siendo exaltada y el cristianismo siendo relegado. Antes de que todo terminara 40,000 personas -muchas de ellas campesinos- fueran ejecutadas por el gobierno y sus agentes. Maximi-liano Robespierre (1758-1794), el líder de la revolución, fue así mismo ejecutado. Estos resultados no fueron externos, fueron el producto de la base humanista de la «Ilustración».

El hombre de la Ilustración pensaba que tanto el hombre como la sociedad eran perfectibles y se aferraron a esto, incluso al precio del terror. Al igual que en la posterior revolución rusa, no hubo elección, dada la base humanista. Sólo hubo anarquía o represión.

LA REVOLUCION RUSA

Muchas veces a la revolución francesa se la relaciona con la revolución norteamericana anterior a ella, pero en realidad esto es incorrecto. La revolución norteamericana esta relacionada con la gloriosa revolución inglesa. Y por parte, en contraste, encontramos que la revolución francesa estuvo muy ligada a la revolución rusa, y entonces para 1799 Napoleón llegó a gobernar, como élite de un sólo hombre, como Lenín lo hizo después en Rusia.

Admitiendo así las influencias locales, parecería que la mayoría de los cambios revolucionarios acontecidos en el Sur de Europa se produjeron al copiar esos cambios que la Reforma -en el área de la libertad en el norte de Europa- realizó, aunque los distorsionaron en algunas partes. Cuando pensamos en la Reforma, y lo que trajo consigo en el Norte de Europa, surge un tremendo contras-te respecto a lo que los países comunistas han producido, y siguen produciendo [hasta antes de la caída de la Unión Soviética].

No olvidemos que los comunistas, marxistas-leninistas, difícilmente pueden defender su causa, ya que sólo han llegado al poder -y continúan en el mismo- mediante una base materialista que ha conducido a la represión. Tampoco debemos olvidar que no fueron estos líderes rusos quienes hicieron el llamado a la libertad en Rusia. El llamado fue hecho por el príncipe George Levov (1861-1925) como primer ministro, y después por Alejandro Kerensky (1881-1970) un reformador social, pero no leninista.

En la Revolución de Febrero de 1917, Lenin, Troscky y Stalin se apoderaron de esta revolución hecha por otros, y establecieron una regencia de represión desde el principio. Los volcheviques, que eran un porcentaje pequeño de la población rusa, constituían un cuarto de la Asamblea Constituyente que fue convocada para Noviembre, cuando la Asamblea se reunió por primera vez en Enero de 1918. Los volcheviques la dispersaron por la fuerza. Esta fue la primera y la última libre elección en Rusia. A partir de entonces la represión entró de lleno, no sólo en la vida y la libertad políticas, sino en todos los ámbitos de la vida, a esto se le llamó: «la dictadura temporal para el proletariado». Con el tiempo, ha probado ser, en realidad, la dictadura permanente de una pequeña élite.

La base comunista no ha logrado producir en ninguna parte la libertad obtenida en Europa del Norte con la Reforma.

INCONSISTENCIAS DE LA REFORMA

La riqueza brindada por la Reforma en el área de la sociedad y el gobierno no debe ser minimi-zada por el hecho de que en alguna parte, en donde el consenso producido por los hombres de la Reforma fue menor, fue menos consistente de lo que debía haber sido. No obstante, el fundamen-to bíblico proporcionó absolutos sobre los cuales combatir la injusticia. En cambio, el humanista no tiene manera de decir por qué ciertas cosas son correctas y otras incorrectas, ya que para el humanista lo último que existe es el universo impersonal y éste es silencioso y neutral. Respecto a lo correcto e incorrecto y a lo cruel y no cruel, uno no tiene manera de poseer absolutos, por tanto es incompatible con su propia posición.

El humanista, tanto en la vida y moral privadas, como en las políticas, está sometido sólo al arbitrio, ya que no tiene base para lo correcto o incorrecto; las leyes pueden ser cambiadas mañana por otro absoluto arbitrario o por consideración de la pura conveniencia.

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Hemos visto lo que pasó en aquellos lugares que no tuvieron absolutos bíblicos y que no tuvie-ron a la Reforma como base, pero no debemos olvidar que a través de los siglos se desarrollaron debilidades en aquellos sitios que si tuvieron a la Reforma en su historia.

Las personas, a menudo no actuaron de acuerdo a la Biblia y su enseñanza, que según ellos seguían. Los cristianos actuales tienen que compadecerse profundamente de todos los lugares donde hubo inconsistencia, cuando la Biblia y la cristiandad tuvieron mayor influencia sobre la sociedad de la que tienen hoy. Claro está, que la justificación más efectiva depende de los cristia-nos actuales, al actuar más consistentemente con la Biblia y sus enseñanzas en estos puntos cruciales.

Había varias áreas en que la Biblia no era seguida como tenía que haber sido, sobre todo en dos áreas:

- UNA NOCION DEFORMADA DE LA RAZA. La esclavitud basada en la raza fue la más flagrante afrenta que se sigue hasta nuestros días.

- EL USO NO COMPASIVO DE LA RIQUEZA ACUMULADA. Se usó las riquezas cruelmente, como medio de supervivencia del más apto.

La noción deformada de la raza tuvo dos formas:

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La esclavitud basada en la raza, fue desde luego, el atentado más flagrante, y desgraciadamente, sigue siéndolo hasta el tiempo presente, aunque en menor grado. Los árabes tratantes de escla-vos, capturaban a los africanos, a quienes más tarde vendían.

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Muchos ingleses, europeos y norteamericanos se entregaron a la arbitraria ficción de que el hombre negro no era una persona y podía, por tanto, ser tratado como cosa. Los Estados Uni-dos deben soportar una crítica especial, ya que la esclavitud basada en la raza continuo hasta fecha muy reciente. Pero, en cierta manera menor, continúa hoy.

No podemos pasar por alto las condiciones que existieron en esos barcos de esclavos, entre los que muchos miles murieron cruzando los mares, ni tampoco el trato que esos seres humanos recibieron a menudo.

La esclavitud basada en la raza y el prejuicio racial son erróneos. Debemos recordar que ambos estuvieron presentes cuando los cristianos tuvieron mucha más influencia en el consenso de la que hoy tienen. La iglesia como tal no abogó lo suficiente. Más bien diríamos que guardó silencio, mostrándose indiferente y carente de sensibilidad social ante situaciones tan dolorosas que el mundo protagonizaba.

LA REVOLUCION INDUSTRIAL

El comienzo de la era industrial lo constituyó el control de la potencia del agua en nuevas for-mas. Después del agua se controló el vapor.

Esta era perteneció a los inventores y a los ingenieros. La industrialización produjo un flujo con-tinuo de mejores cosas. Por ejemplo, mejor cerámica, mejor máquina o motor, etc. y una constan-te corriente de más bienes para todos.

Si la industrialización hubiese sido acompañada de una distribución compasiva de la riqueza y un énfasis en la dignidad de cada hombre individual -ambas ideas enfatizadas en el Antiguo y Nuevo Testamento-, la revolución industrial hubiese sido, sin duda, para bien. Desafortunadamen-te no se habló a menudo de estos dos puntos cruciales. Hubo actos de caridad individual, ayuda a los pobres, pero la Iglesia simplemente guardó silencio respecto al mandato de la Biblia, del uso compasivo de la riqueza acumulada, tanto en Inglaterra como en otros países.

No hay duda, al parecer, que la mayoría de la gente no estaba peor que antes -principalmente en las necesidades básicas de la vida- sino que la riqueza producida por la revolución industrial, por lo general no era usada con compasión.

Los barrios bajos proliferaron alrededor de las ciudades industriales. La labor promedio era 12 a 16 horas. Las mujeres y los niños eran especialmente explotados.

La razón principal por la que la Iglesia debía haber hablado sobre estos abusos con resolución y claridad es que la Biblia así lo manda. Si la Iglesia hubiese hablado con claridad contra el uso cruel de la riqueza como una clase de supervivencia del más apto, tal vez este concepto no hubiese sido aceptado de inmediato, pero con el tiempo hubiera limitado la injusticia de la revolución industrial.

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La iglesia no se pronunció claramente.

El «utilitarismo» enseña que la medida de toda cuestión ética se reduce a su utilidad. La utilidad como principio de la moral. Lo bueno se confunde con lo útil, y la moralidad de una acción depende de su éxito. La utilidad, por lo común, se entiende en el sentido de colectivo (Dicc. Mentor). Había muchas fuerzas no cristianas trabajando. Muchos que se llamaban así mismo cristianos, no lo eran en el aspecto bíblico. Se acostumbra portar el nombre, guardar las aparien-cias.

Fue la Iglesia como tal, la que no adquirió una clara posición oral cuando tuvo la voz para hacer-lo. En lo individual fueron muchos los cristianos que lucharon por la verdadera enseñanza cristia-na, y su intervención fue vital, decisiva, en la batalla contra estos abusos. La Biblia expone que tendría que haber un resultado en estas áreas con la predicación del evangelio. Se levantaron muchas voces y se ofrecieron vidas para ilustrarlo.

Juan Wesley se pronunció con fuerza contra la esclavitud. Juan Newton era tratante de esclavos y renunció a ello para luego pronunciarse en contra. Se volvió cristiano y se reveló contra esa práctica. Thomas Klarson se pronunció en contra de la esclavitud y luchó contra ella. William Wilberforce, famoso filántropo inglés (1759-1833), siguiendo el ejemplo de Klarson, se entregó a la lucha contra la esclavitud y por el reconocimiento básico de la humanidad del hombre negro según Dios. Wilberforce, el cristiano, y en verdad que era un buen cristiano, fue la abrumadora y extraordinaria voz en Inglaterra contra el tráfico de esclavos. El tráfico de esclavos se prohibió en Inglaterra en 1807, cuando William Wilberforce yacía agonizante. en 1833 la esclavitud misma fue abolida en Inglaterra.

¡Que hermoso hubiera sido, qué beneficioso habría resultado para la raza negra, que en los Estados Unidos hubiese habido alguien tan congruente con los principios cristianos, allá en el año 1833, y con tanto ascendiente como Wilberforce! Un hombre que hubiese podido lograr el mismo resultado en los Estados Unidos.

En Gran Bretaña, Jhon Hoower, amigo de Jhon Wesley, trabajó sin descanso por la Reforma en las prisiones. Elizabeth Prince, una cuáquera, mostró una profunda práctica compasión por los prisioneros de las cárcel de su cuidad.

La Reforma no otorgó la perfección allí donde se aplicó, pero si produjo -en base a la Biblia- un único mejoramiento en relación a una amplia y tremenda libertad en una sociedad sin caos. Los absolutos bíblicos proporcionaron una base para el consenso de valores y en medio de ésta podía haber una libertad sin que ésta nos condujera al caos. La enseñanza bíblica mostró que había algo por lo que la sociedad y el Estado podía ser juzgados a saber: los absolutos bíblicos.

El hombre ordinario, con la Biblia en la mano, podía levantarse y decir que la mayoría estaba equivocada. Así, en el grado en que las enseñanzas bíblicas fueron practicadas, el despotismo fue controlado. El despotismo de un individuo o el despotismo de un grupo podía ser controlado. La base por la puede haber esta tremenda libertad, es el hecho de que la Biblia brinda una base para la ley.

«No que seamos competentes por nosotros mismos para ser algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios».

2 Cor. 3:5

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